"Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos".
Eduardo Galeano.
https://siyocambiotodocambia.blogspot.mx/p/frases-y-citas-para-el-cambio.html
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Después de dos semanas de receso vuelvo a este espacio en e-consulta con un artículo que pretende cerrar el análisis acerca del modelo educativo 2017 que he venido haciendo en cuatro o cinco textos previos. El tema y su relevancia para la educación nacional dan para mucho más y probablemente lo retome en el futuro pero no quiero cansar a mis (cinco) lectores pecando de mono temático, además de que resulta necesario dejar reposar un tiempo los asuntos para encontrar nuevas perspectivas para su abordaje.
El artículo de hoy nace del convencimiento de que como se dice en el campo de la innovación, no todo lo nuevo es bueno ni todo lo bueno es nuevo. Muchas críticas que he escuchado y leído dicen que un defecto del modelo educativo es que “no tiene nada de nuevo”, lo cual por una parte es falso porque sí existen en los documentos que contienen el modelo elementos novedosos y por otro lado refleja una visión simplista que asume que para que algo sea bueno tiene que ser necesariamente nuevo.
Veamos entonces en una síntesis apretada algunos de los elementos nuevos y los elementos buenos que no son nuevos en el modelo educativo.
1.-Lo bueno
“Todas la cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo”.
André Gide.
http://www.sabidurias.com/tags/nuevo/es/2497
El modelo educativo tiene muchos elementos que si bien ya se han planteado en diversos acuerdos y reformas previas de la educación obligatoria en nuestro país –la RIEB y la RIEMS entre las más recientes- siguen siendo vigentes y resulta necesario que aparezcan en esta serie de documentos que se plantean como la guía o el ideario hacia el que debe apuntar la educación nacional en sus distintos niveles.
Cosas que ya fueron dichas pero que “como nadie escucha”, es decir, como no han podido hacerse operativas en las aulas y generar resultados reales de aprendizaje en los estudiantes siguen siendo necesarias en un modelo educativo son por ejemplo los llamados “cuatro pilares de la educación para el siglo XXI” que aportó en el cambio de siglo la Comisión de la UNESCO presidida por Jacques Delors que indican que los procesos educativos actuales tienen que orientarse no a la transmisión de contenidos sino a la facilitación de procesos por los cuales los educandos aprendan a conocer –este pilar aparece en el modelo educativo como aprender a aprender, que no es lo mismo- , aprendan a ser, aprendan a convivir y aprendan a hacer.
Elementos que también se habían venido ya planteando e intentando trabajar en nuestro sistema educativo como la visión de un aprendizaje integral que supere el racionalismo y el cientificismo que heredamos de la tradición positivista de nuestra educación –y que algunos colegas investigadores añoran en el nuevo modelo- para enfocarse hacia el desarrollo de competencias socioemocionales, físicas y artísticas, de cuidado del ambiente y de la propia salud, de la convivencia escolar y los valores, etc. son elementos muy valiosos que tendrían que aquilatarse e impulsarse para que sean realmente asimilados y reflejados en la práctica de los docentes de educación básica y media superior en todo el país.
En síntesis considero que los planteamientos del modelo hacia una visión más integral del proceso educativo, la insistencia en el logro de aprendizajes significativos, en la formación ciudadana y en la visión local, nacional y global trascendiendo el modelo memorista –que no implica satanizar la memoria y su importancia en el proceso educativo como han cuestionado algunos colegas- y de simple repetición de conceptos son elementos que si bien no son nuevos, son buenos y deben seguirse buscando.
2.-Lo nuevo
“¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?”
Vincent Van Gogh.
http://www.sabidurias.com/tags/nuevo/es/2497
Pero el modelo educativo no solamente contiene elementos que son buenos aunque no sean nuevos, también plantea cuestiones que son realmente nuevas y que de lograr llevarse a la práctica pueden implicar transformaciones muy profundas en la operación de la educación nacional.
Desde mi punto de vista las cosas nuevas se encuentran en el nivel de las estructuras organizativas del sistema educativo nacional (SEN) en dos dimensiones: la de la estructura curricular y la de la gestión y gobernanza.
La nueva concepción que plantea el modelo y que se describe brevemente desde el documento de Los fines de la educación en el siglo XXI es el paso de un sistema educativo altamente centralizado y rígido a un sistema más flexible y descentralizado que reconozca la diversidad de condiciones de las regiones y culturas de nuestra nación y brinde posibilidades de adecuar la educación a las condiciones y necesidades de cada contexto.
En el nivel curricular esta visión se expresa principalmente en la inclusión de contenidos regionales y locales en un porcentaje del plan de estudios y en el impulso a proyectos de impacto social como parte del currículo –que podría generar resultados muy positivos en el aprendizaje tanto disciplinares como valorales y ciudadanos según lo que se ha visto en la aplicación de estrategias como el aprendizaje-servicio-, así como en la ampliación del desarrollo personal y social en el currículo que da pie a actividades deportivas y artísticas acordes con los contextos regionales y locales.
En la dimensión de la gestión escolar, el principio tan publicitado de poner “la escuela al centro” resulta un elemento crucial y novedoso en un sistema educativo que ha sido históricamente piramidal, centrado en el control y en la dependencia de las escuelas para todas sus decisiones importantes de la autoridad unipersonal central.
La autonomía de gestión en las escuelas que implicará la adecuada selección, capacitación y empoderamiento real de los directores escolares es un cambio que implica muchas dificultades de instrumentación y cambio cultural pero que puede abonar a la construcción de procesos reales de mejora de la calidad educativa enraizados en las necesidades y modos de ser concretos de las comunidades escolares.
Para concluir diré que como afirman muchos analistas con razón, el problema fundamental para lograr los cambios que el sistema educativo necesita está en los cómos. Sin embargo este no es problema del modelo educativo que como todo modelo plantea el horizonte hacia el que se busca llegar, sino de lo que todos los actores de la educación seamos capaces de hacer –y exigir a las autoridades- para cambiar lo que somos.