Desde la lógica de la elite política gobernante un principio básico es hacer posible el “bien del estado mismo” en tanto institución política, con el objetivo esencial de garantizar su existencia y conservación. Para ello es necesario defenderlo de sus enemigos internos y externos, condición que hace posible una “razón de estado” que justifica y legitima las decisiones y acciones necesarias para tan loable propósito.
En esta lógica nada es extraño para el diseño artificioso de estrategias para combatir al subversivo, disidente, opositor que atenta contra el “orden establecido”, el “status quo”, más aun contra quien de manera consciente y organizada disputa la hegemonía o preponderancia del ejercicio del poder político. En esta perspectiva la inteligencia política aparece como método de defensa y aniquilamiento.
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Aparte de tener la elite política gobernante la justificación legal del “uso legitimo” del monopolio de la fuerza para mandar y hacerse obedecer, institucionalmente crea y mantiene órganos, estructuras, personal especializado en inteligencia política y militar.
La denominada “guerra sucia” de las tres últimas décadas del siglo XX, documentada ampliamente por académicos, investigadores, ex guerrilleros, organizaciones defensoras de los derechos humanos, activistas sociales, incluso por quienes fueron protagonistas desde las entrañas de las fuerzas represivas del estado, son el testimonio histórico de las atrocidades que comete la elite gobernante contra sus opositores, donde la advertencia, amenaza, tortura, delitos prefabricados, destierro, cárcel, accidentes y la muerte fueron un patrón de comportamiento de los gobernantes que por comisión u omisión realizaron y realizan sin recato alguno.
Rumbo a la sucesión presidencial del 2018, la alternancia política entre PRI-PAN, ha sido de terciopelo, se ha dado un maridaje donde desde la alcoba presidencial y en la intimidad de la entrepierna han pactado su acuerdo secreto de “amor por conveniencia”, cuando “alguien” hace público su amasiato, las “fuerzas del estado” reaccionan coléricamente y predisponen a los órganos de inteligencia para acabar con el enemigo, no existe en ellos complacencia alguna, recurren a todos los medios a su disposición como los poderes legalmente constituidos y los poderes de hecho, facticos, como la iglesia, empresarios, medios de comunicación, crimen organizado, entre muchos otros, hacen su aparición activa y participativa..
Los cómplices del poder pueden ser de dos tipos: los de convicción ideológica y quienes por unas monedas o prebendas hablan, actúan, escriben rápidos y furiosos contra el “enemigo del estado”. Anidan en partidos políticos, asociaciones secretas y públicas, movimientos sociales, prensa escrita, radio, televisión, encuestadoras, tienen algo en común son virulentos en la opinión pública y las redes sociales, son desde la picaresca política los “francotiradores”, “los maiceados”, “sicarios de la tecla”, “artilleros del régimen” “topos”, “orejones”, “ asesinos de conciencia”, “ esquiroles del poder político”.
Por el crecimiento como alternativa posible para cambiar de rumbo al país por una vía distinta a la impulsada en las dos últimas décadas del siglo XXI por el PRI-PAN, el enemigo a vencer y aniquilar es AMLO. MORENA, rumbo a la sucesión presidencial, seguramente tiene plenamente definidos a sus enemigos ideológicos y adversarios políticos, con los cuales no puede tener alguna confianza o ilusión.
Una de las estrategias más recurrentes que utiliza la elite política gobernante es la infiltración política a cargo de cuadros profesionales formados desde sus entrañas, así como el reclutamiento o cooptación de militantes, dirigentes, aliados, simpatizantes, líderes de opinión, mercenarios, esquiroles, personas sin escrúpulos, que cumplen la función de informar, identificar estructuras, red de vínculos familiares y políticos de cuadros significativos así como de liderazgos partidarios. La experiencia acumulada de la izquierda ha dado cuenta de ello por sus acciones y prácticas, en ocasiones no son fáciles de identificar, solo a través de mecanismos internos y técnicas especificas pueden ser neutralizados o excluidos. En lo interno tienen como objetivo fomentar la discordia, las intrigas, fracturar, dividir a la militancia y simpatizantes. Ojala la dirigencia de MORENA, ponga especial interés en este tipo de personalidades.
Los provocadores tienen una simbiosis profesional, profesan ideológicamente los principios y programa de acción, son defensores a ultranza, su radicalismo verbal incita a la militancia a realizar acciones extremas contra la legalidad y proclives a la violencia, su objetivo es crear en la opinión pública un rechazo y linchamiento mediático en contra de la organización y sus principios, generalmente aparecen en coyunturas de efervescencia política como mítines, manifestaciones, conferencias de prensa, reuniones abiertas, marchas, entre otras muchas actividades públicas para ser protagónicos en su misión.
En Puebla, MORENA, aparte de oportunistas, tránsfugas, chapulines, trepadores, trapecistas y vividores, tiene que cuidarse de los enemigos ideológicos, infiltrados y provocadores.
En la lucha política y competencia electoral existe la máxima que dice que quien quiera ser candidato a un puesto de representación política debe mantenerse vivo en principio, por ello es necesario garantizar que tenga salud física, mental y emocional. AMLO, dirigente nacional de MORENA, goza de cabal salud, hasta ahora.
De acuerdo a las reglas no escritas de las elites de poder político en México, el asesinato es una “razón de estado”, medida lamentable pero necesaria, esperemos que ante su incapacidad y yerros cometidos en la conducción del país en las últimas décadas, esto no suceda contra su principal opositor (AMLO) que con autoridad moral y política propone el cambio verdadero, un proyecto alternativo de nación por la prosperidad del pueblo y el renacimiento de México.
En el imaginario social, están presentes algunas interrogantes:
¿Van a dejar ganar a AMLO?
¿Por tercera ocasión perderá?
¿Con cuántos votos debe ganar?
¿Con que aliados y bajo que principios puede obtener el triunfo?
¿Sus enemigos, infiltrados, provocadores y guerra sucia serán los forjadores de su derrota?
¿Es su personalidad y declaraciones públicas su máxima debilidad?
¿Dios no lo quiera (dicen)… si AMLO muere por enfermedad qué pasará con MORENA y su proyecto alternativo de nación?
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