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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Todos unidos contra Mancera

Graco Ramírez, Silvano Aureoles y Arturo Núñez vs. Mancera. Morelos y Michoacán, deplorables. CDMX

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

Lunes, Noviembre 28, 2016

No obstante que el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, y su homólogo de Michoacán, Silvano Aureoles, han demostrado ampliamente su incapacidad para dirigir ─cuando menos con medianía, ya no se diga con eficiencia─ el destino de sus respectivas entidades federativas, suponen que cuentan con la capacidad para gobernar el país. Sobre Ramírez, además de su ineptitud, pesan graves acusaciones de corrupción y nepotismo que todavía no ha logrado aclarar. 

Sin embargo, pretenden la candidatura presidencial por el PRD para 2018.

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Ambos saben que el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, aunque no está afiliado al PRD tiene posibilidad de obtener la postulación que ellos desean.

También entienden que como en la capital del país se maneja una cantidad mayor de recursos financieros (susceptibles de utilizarse con fines electorales) que en Morelos y Michoacán, Mancera podría obtener la candidatura del PRD a la que, por razones de simple militancia partidista, Ramírez y Aureoles consideran tener más derecho que aquel. 

En su despropósito de obtenerla para cualquiera de los 2, decidieron asociarse para bloquear el paso de Mancera o de otra persona que intente conseguir la postulación presidencial al amparo del partido del sol azteca.

Con esa finalidad, el 21 de noviembre, bajo la premisa de piso parejo para todos los posibles prospectos presidenciables del PRD en 2018, Graco Ramírez y Silvano Aureoles, se hicieron acompañar del gobernador de Tabasco, Arturo Núñez, para dar  origen a una cosa que podría denominarse movimiento ¡Todos unidos contra Mancera! (Tucom).

El jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, no necesita que nadie le ponga obstáculos que obstruyan su camino a la presidencia de la república ─que desde hace 4 años construye día tras día─, porque él posee la indisputable capacidad personal de colocárselos así mismo, por su mala forma de gobernar la capital del país.

Ni Ramírez, ni Aureoles ni tampoco Mancera ─con o sin Tucom─, son idóneos para gobernar al país. Los 3 carecen de un proyecto de gobierno que garantice a México y a los mexicanos el crecimiento, real y sostenido, de la economía; tampoco tienen capacidad para restablecer el Estado de derecho, ni disposición para combatir, efectivamente, la corrupción.

Ninguno de ellos tiene las características y calidad del gobernante que le urge tener a México.

Con lo único que cuentan, claramente, en su haber de servidores públicos, es su ambición personal de obtener la presidencia de la república y su demostrada  ineficiencia para gobernar.

Graco Ramírez convertiría al país, en un Morelos de un millón 973 mil kilómetros cuadrados. Donde predominen la corrupción y los secuestros; el incumplimiento de los compromisos de gobierno y el aprovechamiento de los cargos públicos en beneficio de su familia, propia y postiza.

Silvano Aureoles haría de México, un Michoacán grandote donde los bloqueos de carreteras y de vías del ferrocarril sean cotidianos y la delincuencia ─organizada y no organizada─ cometa sus fechorías en absoluta libertad. 

Miguel Ángel Mancera convertiría a la nación, en una extensa zona de desastre como en casi 4 años de mal gobierno ha transformado a la Ciudad de México.

La capital del país enfrenta grandes y múltiples problemas, que al no ser atendidos oportunamente y de manera eficiente por el gobierno de Miguel Ángel Mancera, se han agravado en perjuicio de sus habitantes y de la población flotante que llega diariamente a la Ciudad de México a realizar diversas actividades.

Transporte público de pasajeros, insuficiente y de mala calidad. Inseguridad pública en todos los ámbitos de la vida cotidiana (robo a casas habitación y establecimientos  comerciales, asaltos a transeúntes, automovilistas y pasajeros del transporte público, asesinatos y narcomenudeo); corrupción en diversas dependencias gubernamentales (como Procuraduría General de Justicia y las secretarias de Movilidad, Seguridad Pública y del Medio Ambiente); uso indebido de la función pública (al condonar masivamente adeudos, multas y cargos moratorios por concepto de suministro de agua potable e impuesto predial); comercio ambulante (desbordado en toda la ciudad y cierre ilegal de vialidades (debido a la actitud tolerante de las autoridades policiacas).

Impartición de justicia inexistente. Impunidad. Servicios médicos insuficientes o de mala calidad.

Infraestructura urbana insuficiente y en imparable proceso de deterioro. Miles de calles, avenidas y calzadas llenas de baches. Alumbrado público y suministro de agua potable escaso o nulo en diversas zonas de la ciudad. Banquetas en pésimo estado. Museos y monumentos (que forman parte del patrimonio histórico de la ciudad de México o de la nación) dañados por vandalismo. Cámaras de seguridad, inservibles en más de 33%.

El sistema de drenaje y la red de distribución de agua potable presentan constantes fugas porque infinidad de tramos de tubería son inservibles porque llegaron al final de su vida útil sin ser reemplazadas.

Las reparaciones de esas fugas, generalmente, se llevan a cabo haciendo excavaciones de un metro de longitud y un metro de profundidad. Muchas de ellas, son mal realizadas porque se carece del material necesario y adecuado. 

Cubrir con asfalto esas reparaciones ─que en muchas ocasiones se repiten 2 y hasta 3 o más veces─, al gobierno de Miguel Ángel Mancera, le lleva un año o más. Mientras esto ocurre en la Ciudad de México, en la ciudad japonesa de Fukuoka, las autoridades locales, en sólo un par de días, repararon, en su totalidad, un socavón de 30 metros de ancho y 15 metros de profundidad que el martes 8 de noviembre devoró la esquina de una avenida de 5 carriles de esa ciudad.

Otro de los grandes problemas de la Ciudad de México que no sólo no ha sido atendido por Mancera, sino que lo ha agravado, es el de la movilidad vehicular. Hoy, durante todas las horas hábiles del día y en todas las principales vialidades de la capital, el promedio de velocidad máxima a que se circula es de 7 kilómetros. 

O sea que un tramo de 14 o 15 kilómetros se recorre en hora y media o hasta en 2 horas. Provocando menor productividad en la industria y el comercio. Así mismo mayores tiempos de traslado.

Mancera, en vez enfrentar apropiadamente este problema desde los diversos ángulos en que se puede encarar (impulsando un sistema de transporte de pasajeros y de carga suficiente, oportuno y de buena calidad; implantando la sincronización permanente de la red de semáforos; procediendo a la reparación de todos los baches que existen en las vialidades y poniendo orden en el uso de éstas, durante las marchas y manifestaciones de carácter político o de cualquiera naturaleza) ha robado decenas de kilómetros a la superficie de rodamiento vehicular para establecer ciclopistas de escaso o nulo uso, la mayoría de ellas.

¿Cómo es posible que pretenda ser candidato a la presidencia de la república (ya no se diga presidente de México) un individuo como el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, que no ha sido capaz de entender que a mayor cantidad de vehículos (automóviles, autobuses de pasajeros, camiones de carga y motocicletas) en circulación y menor superficie para que circulen, el resultado ─lógico y natural─ son los grandes y permanentes congestionamientos vehiculares que forman parte del cotidiano panorama de la capital del país?

¡Sólo en este bendito México, es posible tal aberración!

Afortunadamente ni los tucomnistas Ramírez y Aureoles, ni Mancera, tienen posibilidades de obtener la presidencia de la república en 2018. 

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