La primera regla de respeto hacia alguien, es no mentir sobre su vida. La segunda, es decir la verdad. No son lo mismo. Ahora que se ha ido el último revolucionario, hablaré de Fidel Alejandro Castro Ruz con mucho respeto: sin mentir y diciendo la verdad. Como todo ‘animal político’, Fidel era un hombre complejo, quizá demasiado. Lo que hizo se explica en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, cuando el mundo se batía entre el autoritarismo y la democracia, con una amplia gama de puntos intermedios. Castro no era un demócrata: llegó al poder mediante las armas y con las armas se sostuvo en él. Su perspectiva fue autoritaria de principio a fin. Partió rumbo a Cuba el 25 de noviembre de 1956 y murió el mismo día, 60 años después…
“Roosevelt en penumbras…”
Más artículos del autor
Ganar la guerra convirtió a Roosevelt en un mito, pero extraviamos al verdadero. Con tal de imponerse a las potencias del Eje, no dudó en pactar con la Mafia. Quería una red de espías en el Mediterráneo y acciones de sabotaje. Franklin sabía que ocurriría la expansión de la Mafia que, a su vez, pidió el indulto para ‘Lucky’ Luciano, que estaba en prisión, y el control de Sicilia. La ‘Honorable Sociedad’ asentaba su dominio en los casinos, hoteles, prostitución e hipódromos, así como en el mundo de las drogas…
Sus operaciones llegaban hasta Tijuana, donde habilitaron el hotel y casino de Agua Caliente desde 1927. Pero la confrontación entre Calles y Cárdenas implicó perder el enclave. El pacto con Roosevelt sirvió a la Mafia para replantear negocios en México y América Latina, siendo estratégica Cuba. Sí, la Mafia conoce el juego geopolítico…
Fulgencio Batista se convirtió en el aliado ‘bisagra’ de Roosevelt y la Mafia. Con Ávila Camacho, Miguel Alemán y Ruiz Cortines, los acuerdos florecieron en México. Fidel surgió del escenario de alianzas entre Roosevelt, la Mafia y gobernantes autoritarios, así como del mundo bipolar disputado por los Estados Unidos y la URSS…
“El enigma de Fidel…”
Fidel se formó con los jesuitas, cuando se pensaba que el adversario era el comunismo soviético. Incursionó en política durante la universidad. Por resabios de años pasados, se enroló con ‘Las Camisas Blancas’, émulos del autoritarismo nazifascista, dato que después fue borrado de su biografía. Se confrontó con dictadores de la región, entre ellos el dominicano Trujillo y Fulgencio Batista. Aunque hacía todo menos estudiar, en 1950 Castro se diplomó en Leyes…
Los que le seguían en aquel entonces, irían con él al asalto del cuartel Moncada. Ya era asiduo lector del marxismo-leninismo y de José Martí. Lo condenaron a 15 años de cárcel. Liberado en 1955, marchó a Estados Unidos y, luego, a México. Fidel vivía una lucha interna: ¿Nazifascismo o sovietismo? ¿Quién era el enemigo? ¿Con quién aliarse? Optó por lo ‘no alineado’ y simpatizó con el Che Guevara. Pero los aliados en la guerra, no supieron ser amigos en la paz…
“Un gallo muy jugado…”
‘El Pollo’, nacido en Alto Lucero (Veracruz), era un hombre de formación castrense. Oteó con atención el tránsito del generalato al civilismo en México y los vientos de cambio. Fernando Gutiérrez Barrios venía en la ola del alemanismo y así ingresó al PRI en 1950, cuando el joven Fidel se licenciaba. Se pasaron el poder entre veracruzanos: Miguel Alemán entronizó en la Presidencia a su secretario de Gobernación, Adolfo Ruiz Cortines. Para entonces, Fernando se movía con habilidad en la Jefatura de Control e Información de la temible Dirección Federal de Seguridad. Sí, la policía secreta…
La presencia de Fidel y el Che Guevara, no pasó inadvertida para ‘El Pollo’, aunque se trataba de una organización secreta. Tenían una zona de tiro en el rancho Santa Rosa (Chalco). Entre ellos estaba Alberto Bayo, que fuera militar español. En un operativo de inteligencia, la célula de los golpistas fue desmantelada en la Capital. Fernando tituló su informe: ‘Conjura contra el Gobierno de la República de Cuba’. Sin embargo, fueron liberados en poco tiempo, Fidel tuvo acceso a una pequeña finca en Tuxpan, Veracruz, y cerca montaron un campo guerrillero. ¿Qué fue lo que pasó? Tenemos un ‘punto ciego’. Vayamos a Cuba para retornar a México…
“Código LITEMPO-4…”
En Cuba, Batista y el presidente Carlos Prío se disputaban el poder. Lansky, negociador de los ‘Hombres de Honor’, colmó de regalos a Prío para que Batista volviese a gobernar. Batista le arrebató el poder y quiso más dinero de la Mafia. Lansky y Bonanno, el padrino, decidieron apoyar a los ‘barbudos’ contra Batista. Roosevelt había muerto, pero seguía la alianza del gobierno y la Mafia. Batista era un estorbo y Castro comenzó a alinearse con las operaciones de la CIA…
A través de Aureliano Sánchez Arango, gente de Prío, y otros, se obtuvieron recursos. La Dirección Federal de Seguridad estaba en buenos términos con la Mafia. Don Fernando se volvió hombre de confianza para los presidentes y la CIA que, más tarde, le asignó la clave LITEMPO-4. El vínculo era Winston Scott. Fernando se convertiría en una leyenda de los aparatos de seguridad…
“La Abuela se hizo a la mar…”
Antes de regresar a Cuba, Castro estuvo en Tuxpan de Rodríguez Cano. Entrando, antes de cruzar un río, a la izquierda está la comunidad Santiago de la Peña. Ahí se encuentra la finca que ocupó, con una cochera grande. Ahí habilitaron el navío…
El Granma fue comprado por Antonio del Conde Pontones, ‘El Cuate’, y se llamaba así por: ‘Grandmother’. Había estudiado con los exiliados españoles e incursionó en el Ejército. De su padre heredó una armería en Ciudad de México, donde un día llegó Fidel a comprar armas para su gente. Del Conde le consiguió lo mejor que pudo, incluso automáticas, y en sus viajes a Estados Unidos, llegó a recibir dinero de Prío…
Partieron de Tuxpan alrededor de las 2 a.m. del 25 de noviembre de 1956. En sus ‘Memorias del dueño del yate Granma’, Antonio del Conde asienta que él iba a acompañarlos pero Fidel se opuso, quedando expuesto. Al saberse lo que había hecho, Antonio se convirtió en un paria y perdió su armería. Nadie quería tratar con él. Las autoridades no le fincaron acusación alguna, lo que refuerza las sospechas…
En aquel momento, las hermanas de Fidel vivían en la Capital mexicana, en casa del ingeniero petrolero Alfonso Gutiérrez López. Los pactos secretos se notaban. Sumando los gastos que narra Del Conde, se trataba de desembolsos fuertes. En Estados Unidos le encarcelaron dos veces por violar la ley. En la segunda, un triunfante Castro logra el perdón para Antonio…
“La revolución de las rupturas…”
Desde el regreso de los combatientes hasta el triunfo, sucedieron algunas cosas raras. Ellos denunciaron que los Estados Unidos apoyaban con armas y recursos a Batista, en lo que parecía un juego doble. El contexto parece indicar que la idea de llevar a Fidel Castro al poder, no era el objetivo. Castro temía diesen el poder a Prío o al propio Aureliano, mientras del otro lado veían con reserva su inclinación revolucionaria…
Pronto Castro transitó por el camino de las fracturas, mientras el gobierno de Batista se desmoronaba. El punto clave fue cuando del Ejército vino la propuesta de aliarse contra el dictador. Fidel la rechazó, por temor a un golpe militar. Tuvo razón. Antes del triunfo revolucionario, los militares retiraron su apoyo y Batista se desplomó…
Fue un mal negocio para la Mafia. Castro era tan exigente como Batista y sobrevino la ruptura. Persiguió a sus propios compañeros, con tal de quedarse con el poder, hasta la muerte del Che en Bolivia…
“Una confrontación global…”
En la recta final de la Segunda Guerra Mundial, Pío XII encargó a los jesuitas una tarea delicada y descomunal. Liquidado el nazifascismo, el Papa estaba convencido de que Stalin y el comunismo soviético eran el enemigo a vencer. La Compañía obedeció la orden. Trataban de detener la llamada: Revolución Mundial. Pronto la encomienda se montaría sobre ‘sociedades reservadas’. Por lo mencionado al principio, es entendible que algunas de ellas quedasen atrapadas en una lucha dialéctica. Si el enemigo era el polo soviético, simpatizaron con la otra cara del populismo autoritario: sobre todo el nazismo. Como dice Jean Meyer, resulta difícil determinar si eran nazis o simplemente populistas. Para él, era más bien lo segundo…
Casi coincidiendo con la llegada de Fidel Castro a México, Ramón Plata Moreno fundó en Puebla uno de los grupos clave de irradiación jesuítica: el Yunque. Mucho se ha publicado y es recomendable aislarse de la estridencia para comprender lo que pasó…
El Yunque no fue resultado de una evolución de grupos de la Guerra Cristera, sino una respuesta a la orden papal. Lo ocurrido antes, era sólo un referente. La primera voz de alerta del Yunque fue el triunfo de la Revolución Cubana, vista como la avanzada de la Revolución Mundial. Nadie reparó en las señales de Fidel hacia los ‘no alineados’. Gutiérrez Barrios era un hombre de poder, dispuesto a someter a quien fuese una amenaza. Haber ayudado a Castro, colocó al Yunque en línea de confrontación con él…
El Yunque creyó que la Revolución Mundial irrumpiría en México y vio con simpatía al presidente Adolfo Ruiz Cortines, educado por jesuitas. Había que salvar lo rescatable del país. Desde entonces, las cosas quedaron cantadas entre el ala de izquierdas del PRI, más autoritaria que nada, y el Yunque. Nadie pidió ni dio cuartel y Fernando utilizó la Policía Secreta contra izquierdas y derechas por igual. Lo que echaba por tierra toda tesis de le Revolución Mundial…
En los sesenta, Bahía de Cochinos y la crisis de los misiles en Cuba, fueron las siguientes señales: se avecinaba la confrontación con la Revolución. Castro asumió lo mismo pero invertido: el complot contrarrevolucionario, orquestado por el gobierno de Kennedy y la CIA. El resto lo hizo la actitud agresiva de Nikita Kruschev. El movimiento estudiantil de 1968, fue entendido por el Yunque como la hora decisiva. Trataron de reunirse con Gustavo Díaz Ordaz para defenderlo a él y a México de la oleada revolucionaria…
Tarde entendieron que no hubo conspiración marxista, que se trataba del conflicto por la candidatura presidencial del PRI y que Fernando Gutiérrez Barrios operó a favor de Luis Echeverría Álvarez…
“Ocultismo y revolución…”
Se cuenta que durante los combates en la Sierra Maestra, Fidel pidió a unas lugareñas hacerles unos talismanes protectores para los guerrilleros. Luego les pidió otros que cosió en su chaqueta militar. Parte de los cercanos a Castro practicaban la santería y el espiritismo: el doctor René Vallejo, Celia Sánchez (que fuera su secretaria) y Haydée Santamaría (amiga íntima, que se suicidó)…
El doctor Roberto Orozco fundó una sociedad paranormal con universitarios de La Habana, Santa Clara y Santiago de Cuba, donde participaban gente del Partido. Entre ellos, Vallejo y Celia. Muchos de ellos, igual que del Ejército y del aparato de inteligencia, abrevaban en alguna secta del vudú. La idea era proporcionar material ‘científico’ que justificase las prácticas dentro de un marco materialista y ateo. En breve, sirvieron para equilibrar a los grupos de poder…
A través de Miguel Ugando, administrador del Hospital de Emergencias, Orozco trabó vínculos con Celia Sánchez, cuya casa era centro de reuniones espiritistas. Mediante Joaquín Castillo del Hospital Oncológico, Orozco entró al círculo de los hermanos Vallejo, igualmente espiritistas…
Fidel Castro reconoció que creció en un ambiente sincretista, de ideas cristianas y prácticas del vudú. Se dice que fue iniciado bajo la protección de Ayaguna, divinidad de la que derivan otras muy belicosas…
La personalidad autoritaria es controladora por naturaleza. Materialismo y ateísmo dan al gobernante cierta obsesión por asegurar un determinado resultado o futuro. Esto llevó a una simbiosis entre los aparatos de inteligencia y la santería. Los ‘babalabos’ se terminaron convirtiendo en informantes y mecanismo de control. Es señal del fracaso ideológico: la santería es el eje de la vida del cubano promedio, por encima del marxismo. En su momento, Fidel y Raúl se abocaron a ingresar al Partido a los tres grandes ámbitos: la santería, el palo monte y las ‘abakúas’ (sociedades secretas)…
La caída del comunismo en Eurasia, generó un vacío doctrinal en Cuba. Los tres bloques indicados, fueron vistos como potenciales sustitutos. Así lograron contener la propia caída del comunismo en Cuba. Hace tiempo que el marxismo-leninismo se convirtió en sólo parte de los discursos. Fidel y Raúl vieron sobre todo en los ‘abakúas’ el medio idóneo de control, precisamente por ser sociedades secretas…
“Fidel, ese desconocido…”
Sin duda fue un hombre complejo y toda persona así, no es fácil que ame o sea amado. Agregando el eros del poder, el cuadro se complica más. Es difícil entender a alguien complejo y Fidel lo fue. Se calcula que tuvo 35 mil amantes, algunas sólo para sexo casual. El populista y autoritario ama al poder, para luego darse cuenta que es un amor no correspondido. Por eso, a lo largo de su vida arrastra la soledad. Al buscar una mujer, parte de su complejidad queda fuera del alcance de ella, derivando en amores incompletos. Cada una posee lo que falta a la otra. Mientras él queda siempre más allá…
Para Raoul Higuera, fueron dos esposas y cuatro amantes las mujeres más importantes en la vida de Fidel: Mirta Díaz-Balart, su primera esposa; Dalia Soto del Valle, la segunda en nupcias; Celia Sánchez Manduley, de la que ya hemos hablado (guerrillera en su momento, secretaria por amor, fue quien más influyó en su visión de la santería); Natalia Revuelta, tan activa en la revolución como en la intimidad (de una prominente familia, no dudo vender sus joyas para cumplir el sueño de Fidel, siendo ambos casados); Marita Lorenz, la espía de la CIA que llegó para matarlo y se terminó enamorando de él; dos veces la enviaron, sin poder cumplir su cometido (“Aún me amaba y yo a él”, fue la única explicación que dio); y Micaela Cardoso, amor de unas horas pero con consecuencias permanentes (le dio una hija)…
Se fue Fidel, se fue fracasado. No pudo cumplir la utopía del socialismo. No lo derrotó Kennedy, Carter, Reagan ni Obama, mucho menos Trump. Lo venció Zbigniew Brzezinski, desde la soledad de un despacho universitario, y Juan Pablo II, desde las murallas del Vaticano. Logró amores sinceros pero no completos. Ya anciana, una vez más Marita Lorenz fue contundente: “No podían entender que lo quería”. Ni hablar…
Hasta entonces…
Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com