Con beneplácito recibieron los poblanos católicos el nombramiento de Eugenio Lira Rugarcia, como obispo titular de la diócesis de Matamoros, Tamaulipas, y es que dicha designación no es tan sólo una muestra de agradecimiento al prelado por su excelente labor al coordinar el viaje apostólico del papa Francisco por territorio nacional.
En efecto se trata de un hombre sumamente capaz y habilidoso, con más de veinticinco años en el ministerio sacerdotal, mismo que poco ha ejercido en forma directa. El oriundo de esta ciudad capital del estado es personaje querido por los poblanos católicos y fue ordenado sacerdote en 1991, dos años más tarde ya era rector de la casa de formación, desempeñándose además como docente del seminario mayor Palafoxiano de Puebla, realizando estudios de posgrado en filosofía, en la UPAEP. Con estudios bastos en Roma, fue nombrado posteriormente en 2011, por el papa Benedicto XVI, obispo auxiliar de Puebla, con ordenación episcopal el doce de abril del propio año y de manera casi inmediata, es decir, de 2012 a 2015, fue nombrado secretario general de la conferencia del Episcopado Mexicano, conocida por sus siglas como CEM.
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Como dije anteriormente Eugenio Lira Rugarcia, fungió en 2016, como coordinador general del viaje apostólico de Jorge Mario Bergoglio, aspecto este le propició gran cercanía a diversos medios de comunicación y que habrá que decir ha sabido utilizar en su beneficio dentro de los cánones permitidos por la Iglesia católica para posicionarse, ello al margen de su cercana amistad con el poder empresarial y político de nuestro país.
Eugenio Lira Rugarcia, es un hombre de 51 años de edad, con una vertiginosa carrera eclesiástica, con grandes ambiciones y con una visión clara, esto es, escalar posiciones dentro de la Iglesia católica. Su reciente nombramiento no es producto de una constante labor pastoral o evangelizadora en el seno social católico y si por el contrario le distingue su aferrada mira de alturas. La diócesis que tendrá bajo su cargo Lira Rugarcia, se encuentra fuertemente amenazada no sólo por el crimen que azora la entidad Tamaulipeca, sino por lo que a últimas fechas implica la disminución de fieles católicos en Matamoros, Tamaulipas, lo anterior ante su cercanía con el vecino país y no es precisamente monseñor Lira, hombre cercano a los migrantes, por ello que resulta factible que pronto utilice los mecanismos a su alcance para reubicarse, muy posiblemente en la capital del país, donde los jalones y estirones de los hombres de sotana son constantes.
El nuevo obispo de Matamoros Tamaulipas, se maneja con un bajo perfil, es decir, casi franciscano, pues es factible verlo conducir su propio automóvil compacto siguiendo las directrices marcadas por el actual jerarca católico, sin embargo, en Puebla, se le sitúa cercano al poder económico, sin que ello implique considerarlo como uno de los príncipes que describió el papa Francisco en su emotivo mensaje expuesto en la catedral metropolitana.
Concluyo; es incuestionable que también en la Iglesia de Roma, los nombramientos son productos de habilidades diversas a las evangelizadoras y que aun cuando las fronteras de nuestro país claman por la llegada de hombres como Alejandro Solalinde Guerra, verdadero defensor de los derechos humanos, con diversos reconocimientos nacionales e internacionales por su incansable labor en pro de los migrantes, se requieren más que estos méritos para escalar peldaños dentro de la Iglesia católica. Eugenio Lira Rugarcia, cuenta con poderosas relaciones aunado a lo cual, sabe escuchar, pero más aún sabe convencer, motivar y organizar lo que se nota, es básico en la grey católica, atento a lo anterior, habrá que seguir muy de cerca la actividad de monseñor en los próximos cinco años y, si no, al tiempo.
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