Un paso más se ha dado en México respecto a la resiliencia de sus ciudades ante los posibles desastres que se pudieran ocasionar por cualquier tipo de fenómeno natural.
Hace apenas unos días se logró conformar la Red de Ciudades Resilientes en nuestro país, que a través de las Secretarías de Gobernación y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, así como con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas, por medio del programa Hábitat, desarrollará esquemas de protección, resistencia, adaptación y recuperación ante cualquier eventualidad climática.
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De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas, el 80% de las ciudades del mundo son realmente vulnerables a los fuertes efectos de los terremotos, mientras que el 60% también sufre de amenazas generadas en el mar.
En pasadas entregas escribí sobre la resiliencia de las comunidades, entendida como la capacidad de un asentamiento humano de resistir y recuperarse lo más rápido posible de cualquier peligro que se le presente, por lo que los gobiernos y las organizaciones internacionales deben considerar implementar las acciones adecuadas para minimizar el impacto negativo de los fenómenos naturales.
Este concepto ha sido tomado en México como uno de los principales puntos a abordar en su agenda metropolitana de cara a la Cumbre Hábitat III, que se llevará a cabo en Quito, Ecuador, durante octubre.
Es precisamente nuestro país el único en el mundo que está llevando a cabo, en la actualidad, esta agenda al mismo tiempo en los ámbitos nacional, local y metropolitano, de acuerdo con Dan Lewis, jefe del Programa de Resiliencia de ONU-Hábitat.
Lo anterior es de suma importancia, pues uno de los mayores problemas al momento de medir la resiliencia de los centros urbanos es el soporte económico con el que se cuenta para hacer frente a un desastre repentino, así como la falta de preparación y capacitación de quienes se supone deben contar con todos los conocimientos teóricos y prácticos para dotar a su zona de influencia de una resiliencia aceptable.
De esta manera, serán 18 ciudades de 17 estados de la República Mexicana, quienes iniciarán con los trabajos para concretar los planes y programas referentes a la resiliencia, con lo cual se mitigarán los efectos de acontecimientos climáticos, así como también se reactivará más rápido la economía y, principalmente, se salvarán más vidas.
Del estado de Puebla, la primera ciudad en adherirse a esta Red es Atlixco, mientras que las otras integrantes son Ensenada, La Paz, Ciudad del Carmen, Tapachula, Ciudad Juárez, Saltillo, Manzanillo, Durango, Aculco, León, Acapulco, Puerto Vallarta, Guadalajara, Tepic, Monterrey, Playa del Carmen y Mazatlán.
Con este importante avance hacia la prevención de riesgos a través de la creación de estrategias y obras que reduzcan ostensiblemente los daños ocasionados por fenómenos naturales, México cumple con uno de los grandes objetivos de la ONU en el tema de incrementar el número de ciudades incluyentes, seguras, sostenibles y resilientes.