La semana pasada en el marco del Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia el presidente Enrique Peña Nieto firmó dos iniciativas de decreto para modificar artículos constitucionales y otras normatividades, con la finalidad de combatir la discriminación y la homofobia.
Éstas incluyen el reconocimiento de los matrimonios sin importar origen étnico, religión, género o preferencias sexuales, y la expedición de actas de nacimiento que reconozcan la identidad de género.
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Peña nieto firmó la iniciativa de reforma al Artículo 4 constitucional para que incorpore de manera clara el criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de reconocer como derecho humano que las personas puedan contraer matrimonio sin discriminación alguna. La SCJN ya había establecido un precedente para que todas las personas pudieran contraer matrimonio no importado sus preferencias sexuales; sin embargo, tenían que iniciar un juicio para hacer valer su derecho otorgado por la Corte.
También se contemplan acciones por parte de la Secretaría de Gobernación, Educación Pública y al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), para lanzar una campaña nacional contra la homofobia. Anunció propuestas de modificación al Código Civil Federal, para asegurar el matrimonio igualitario y eliminar expresiones discriminatorias de esta normatividad. Asimismo, la iniciativa contempla que los cónsules, en su función de jueces del Registro Civil, puedan expedir una nueva acta de nacimiento para reconocer la identidad de género. Además, instruyó a la titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Claudia Ruiz Massieu, para que en el proceso de solicitud de pasaportes, se acepten actas de nacimiento que presenten un cambio sexogénico. Por último el Presidente dio indicaciones a la SRE, para que México forme parte del Grupo Núcleo sobre las Personas Homosexuales, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero o Intersexuales de las Naciones Unidas, en el que participan 19 países, y que promueve los derechos humanos a nivel internacional.
La polémica no se hizo esperar por parte de grupos católicos que nunca han estado a favor de reconocer el matrimonio igualitario y la Arquidiócesis de México publicó “Los católicos, valoramos todas las propuestas y acciones que promuevan el reconocimiento y protección de los derechos de todos y el deber que cada persona tiene de respetar la dignidad de los demás”. Sin embargo, las reformas anunciadas van mucho más allá de este loable fin y plantean un gran equívoco. También se cuestionan “Una pregunta se hace inevitable: ¿verdaderamente esta iniciativa es para beneficio de los mexicanos? Ronda más bien la sospecha de que obedece a la presión internacional de lobbies minoritarios que, con sorprendente éxito, han venido imponiendo su agenda en occidente con la instrumentalización de la Organización de las Naciones Unidas, y apoyados por inmensos capitales, los mismos que financian el crimen del aborto y otras atrocidades”.
Sin embargo, los partidos políticos difieren de esta posición, la izquierda celebra la decisión, PRD y Morena aplaude las iniciativas y mencionan que sus gobiernos están a la vanguardia en el tema; el PRI también se congratula por la decisión del Presidente y hasta el PAN que se había mostrado reacio a temas como el matrimonio igualitario también se han sumado a la propuesta.
La tolerancia como un valor democrático hacia personas con preferencias diferentes se ha mostrado en la clase política, a través de reformas y modificaciones legales, ahora le toca a la sociedad ser parte de este cambio, ser tolerantes en el trato, en nuestros lugares de trabajo, en la escuela, en acceso a derechos y obligaciones. Eso nos corresponde a todos y educar a nuestros hijos a ser tolerantes y respetuosos hacia personas no sólo con preferencias sexuales diferentes sino también de credo, condición social o política.