¿Cuál es el valor que se le dan a 4 puntos en los resultados de una elección a una gubernatura? Por supuesto que se valoran mucho. Siendo analistas o no, políticos o no, 4 puntos es una importante distancia entre el triunfo y la derrota.
Más aún: entre una victoria reñida o una derrota ‘decente’, según sea la óptica.
Más artículos del autor
Y Ana Teresa Aranda lo sabe.
No conforme con esa apreciación, la candidata independiente, tan aguerrida y aplaudida por su ocurrencia y eficacia en el esgrima verbal, a veces permite que su vocabulario expresivo aflore y manifieste deseos, pensamientos que carga en el inconsciente.
¿O consciente? También, según sea la óptica.
Después de lo que se podría considerar una victoria para Ana Tere en el supuesto debate que sostuvieron los candidatos a la gubernatura, un periodista lanzó su sentencia en forma de pregunta para la Doña: “dicen que usted podrá quitarle hasta 4 puntos al PAN”.
Ana Tere giró su melena de leona, y con ojos de recelo y sin decoro, después de hacer polvo al entrevistador que se confundía en la multitud con la sola mirada, corrigió el número: “No van a ser 4 puntos, serán 7”.
O sea, Ana Tere reconoció que serán 7 puntos los que le quite al PAN.
La información pasó de noche.
A esta columnista llegó esta historia, como a otras muchas personas.
Si Ana Tere asegura que “confía en la gente y no en las encuestas”, cómo sucedió que en esos fragmentos de gloria tras el debate se ‘resbaló’ de esa manera al dar una declaración que dice mucho más que un número.
Es entonces cuando encaja a la perfección la historia que se comenta en todas las mesas de café político y hasta se ha publicado en varias columnas: que la participación de Ana Tere en esta contienda forma parte de la estrategia del PRI para restarle votos al PAN, es decir, que la preparación del campo de batalla del 5 de junio fue armado por el PRI Nacional para que Blanca Alcalá fuera la candidata, escoltada por otras dos mujeres con la misión de restarle puntos al candidato de Moreno Valle: Tony Gali.
Y esas dos cartas femeninas son, obvio, Ana Tere y la perredista Roxana Luna.
Incluso, para nadie es un secreto que el morenovallismo actuó desde la federación para impedir el registro de Roxana Luna ante el PRD, y de igual manera, para detener la solicitud de Ana Tere para ocupar la candidatura independiente.
Fracasó en ambos intentos.
Los movimientos orquestados desde el gobierno de Puebla tenían su lógica: efectivamente sí representaban un riesgo para la campaña de Tony Gali.
El ‘sospechosismo’ sobre cuáles fueron las verdaderas intenciones de la Doña para participar se incrementan cuando se recuerda un hecho: el 24 de febrero del 2015 Ana Tere declaró para la revista Proceso que su partido ya no era trinchera para ella y que rechazó las invitaciones de partidos como el PRI, PVEM, Movimiento Ciudadano y Alternativa Social para ser candidata a diputada federal.
Y es que un mes antes trascendió que el PRI buscaba a panistas desalentados: efectivamente invitó a Ana Tere, y también a Dennis Ortiz Pérez, que después de su diputación local no encajó en el proyecto morenovallista.
Las negociaciones con Ortiz Pérez no prosperaron, pues la exdiputada optó por dejar Puebla para emigrar un tiempo al CEN del PAN. Pero los acuerdos con Ana Tere llegaron a lo más alto. Varias veces se vio a la Doña deambulando por las instalaciones de San Lázaro y por las del Comité Nacional de Acción Nacional. El ‘amarre’ llegó a definirse por el distrito 11 como abanderada del Verde Ecologista.
De última hora, algo salió mal.
Pero el hecho es que Ana Tere sí quería la candidatura, pues sabía que su tiempo en el PAN había terminado. De haber logrado su deseo, hubiera ganado y ahora sería diputada federal por el Verde, muy lejos del lugar que ahora ocupa: la abanderada de una candidatura independiente por una gubernatura que no ganará.
La Doña no es ingenua y no tiene ni un gramo de tonta: es una mujer de muchas batallas, de muchas experiencias, entrona, inteligente y… que sabe vislumbrar el futuro.
Que haya respondido con esa seguridad, y casi casi con orgullo que le restará 7 puntos al PAN, marca una intención y un propósito muy definido.
Y está muy alejado de la experiencia quijotesca de ser la primera candidata independiente por la gubernatura de Puebla.