"Cuatro características corresponden al juez: Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente." Sócrates.
Escuchamos continuamente que alguna persona se encuentra acusada de un delito, la diferencia es la persona que sea culpable pues si cuenta con los recursos materiales y humanos posibles, seguramente que no la encontrarán, ésta sabrá que lo buscan con el tiempo suficiente para cambiar su residencia a cualquier parte del país o del mundo, teniendo como cómplices, por supuesto a su familia y a la propia autoridad; en la mayoría de los casos el acusado o presunto responsable es mayor de edad y cuenta con recursos propios para "desaparecer" a gusto, sin embargo surgen ahora generaciones privilegiadas, hijos de padres poderosos, colocados en puestos estratégicos para lograr ciertos favores en beneficio de los delitos de sus hijos, una generación que carece de valores, hijos acostumbrados a vivir vidas sin obligaciones y con derroche de dinero y favoritismo a cambio de nombrar de quién son hijos.
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El caso de los famosos 4 violadores llamados porkis del estado de Veracruz y ahora prófugos quienes se encuentran en el extranjero con apoyo y protección de sus padres logando valores "relajados".
En México existen 4 jueces por cada 100,000 habitantes aproximadamente, el Producto Interno Bruto (PIB) de costo de la inseguridad y del delito se estima en 1.27%, 215 mil millones de pesos de acuerdo al INEGI. Estableciendo como prioridad muchas otras cosas más, la seguridad sigue siendo una necesidad en cualquier parte del país con instituciones comprometidas a velar por los ciudadanos sin embargo éstas se encuentran infiltradas por las organizaciones criminales quedando así crímenes sin rastro o sin culpables castigados.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2013 (ENVIPE), cada persona afectada por la inseguridad y el delito gastó un promedio de cinco mil 953 pesos por esta situación.
Nos encontramos en una sociedad en la que los delitos se encuentran sin castigo, crónica de una condena anunciada debería llamarse pues queda claro que el peso de la ley cae sobe aquellos que no tienen dinero, influencia o fuero; educando en estos casos a nuevas generaciones de moral relajada en la que cualquiera puede cometer una violación a la ley sin que sea castigado.
Los valores se transmiten de generación en generación, los errores también ante una sociedad cansada de tanta impunidad logrando callar sus voces con falsas promesas y alejándolos del apoyo de la sociedad y los medios de comunicación mediante pactos cumplidos a medias, mesas de conciliación, entrevistas y acuerdos gubernamentales, acostumbrados a realizar movilizaciones en terreno de pavimento con pancartas y megáfonos encuentran su manera de reclamar justicia ante los oídos sordos de las autoridades.
Grupos de personas indignadas por la impotencia de la impunidad de jóvenes delincuentes protegidos por un pequeño grupo de la sociedad intocables por sus influencias, grupos de personas hartas de soportar largas y mentiras por parte de las autoridades correspondientes, de soportar que minimicen sus atropellos y los archiven en el olvido, grupos de personas vulnerables que piden justicia a gritos, movamos conciencias, voluntades y acciones, la justicia es para todos.