Luis Tiffaine Álvarez y Grace Palomares se reunieron con altos funcionarios del PAN estatal, así como con el presidente estatal de Nueva Alianza, Gerardo Islas, para dos cometidos: el primero, presentarse como emisarios directos del exgobernador Mario Marín, y segundo, asumirse como los artífices de un acercamiento con el candidato del PAN a la gubernatura, Tony Gali, a quien le prometen en este tiempo de campaña y definiciones políticas, la suma de un buen número de marinistas que no apoyarán a la candidata del PRI, argumentando la vieja pugna y rivalidad que existe entre Marín y Blanca Alcalá.
La reunión se llevó a cabo hace 15 días en la casa particular de Gerardo Islas, quien fungió como anfitrión y enlace entre Tiffaine y Palomares con los panistas poblanos. El encuentro fue calificado como ‘una reunión entre amigos, sin ninguna formalidad’. Por eso, el clima fue relajado y los brindis y choques de copas empezaron desde temprano.
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Pero resultó toda una conjura entre viejos amigos y cómplices, que llevaban la consigna de tejer un entramado con el Pan poblano.
Recordemos que Luis Tifainne Álvarez y Grace Palomares fueron los autores de la protesta en contra del entonces candidato a la alcaldía Tony Gali en la Udla (que incluyó gritos, huevos estrellados en la camioneta del candidato y todo un show mediático). Ambos son protegidos de Mario Marín. El primero fue líder de la organización Fuerza Joven del PRI, y después, ingresó a las filas de Nueva Alianza, por solicitud del mismo Marín, con Gerardo Islas. Fue entonces que surgió una amistad muy cercana entre Gerardo Islas y Tifainne, lo que le valió convertirse en abanderado del distrito 9 en Nueva Alianza. Grace, por su parte, es considerada la mejor amiga de Tifainne. Gracias al apoyo de Marín, la joven priísta concretó su candidatura y después su triunfo como diputada local, y se le considera una de las personas más allegadas al exgobernador.
La justificación que dieron Tiffaine y Palomares para que Marín tuviera las intenciones de respaldar la candidatura de Tony Gali era que los marinistas no sólo conocían las altas probabiliades de que su partido pierda la contienda el próximo 5 de junio, dado el resultado de todas las encuestas, sino que, en el remoto caso de que pudiera ganar Alcalá, los marinistas sabían que jamás tendrían un espacio en ese gobierno; y por tanto, la lógica política obligaba al grupo de Marín a dar un paso hacia la practicidad: apoyar al ganador.
Los panistas, azorados por la inesperada propuesta, no ocultaron sus dudas y sospechas: les preguntaron si Marín estaba queriendo protagonizar un doble juego: apostar al mismo tiempo por Alcalá y Tony, pues de sobra fue expuesto en la prensa la fotografía que mostraba en un gran abrazo a Marín y a Blanca en el día de su designación como candidata, y después, el nombramiento de Alejandro Armenta, personaje ligado desde siempre a Marín, como coordinador oficial de la campaña.
El dueto refirió que se trataba de ‘pura pantalla’, motivo por el cual, incluso, Armenta renunció al principio a su título de coordinador: “él, como todos los marinistas, saben que Blanca va a perder, y el licenciado Mario no está dispuesto a darle su capital político en el interior del estado, que como ustedes saben, es quien controla toda la estructura del PRI”, aseguró Luis.
En todo momento, Gerardo Islas daba palmaditas en la espalda aprobatorias a su amigo Tiffaine, mientras argumentaba ante los panistas: “mi cuate es muy fregón, les está ofreciendo un apoyo valiosísimo: todos los votos de los marinistas… si sigue así, le voy a dejar la presidencia del partido, ¿verdad luisito?”.
Todos rieron a carcajadas.
Menos los panistas.
Intentaron sonreír.
No pudieron.
Una mueca forzada fue el máximo intento por tratar de entender cómo se digería tal información.