Las personas que en el extranjero hayan leído en internet el periódico Reforma del viernes anterior (19-02-16), pensarán que México es un país de locos por la forma como los gobernantes gastan los fondos públicos. Al mismo tiempo que se anuncia un recorte al presupuesto de egresos de 2016, la presidencia de la república y los gobernadores derrochan el dinero aportado por los contribuyentes. Existe la percepción en la opinión pública que buena parte de los recursos financieros que se asignan para obras de infraestructura y gasto público van a parar a sus bolsillos y al de sus protegidos.
Al dar lectura a ese medio informativo, se habrán enterado que los senadores “se quedaron con 400 millones de pesos para gastarlos discrecionalmente a través de sus bancadas” y que la Auditoría Superior de la Federación detectó varias irregularidades cometidas durante 2014, por gobiernos de diversas entidades federativas, en la aplicación de fondos públicos por los siguientes montos: Veracruz 35 mil 421.7 millones de pesos; Michoacán 28 mil 477 millones; Jalisco 21 mil 938 millones; estado de México 17 mil 381 millones; Guerrero 12 mil millones; Distrito Federal (ahora Ciudad de México) 4 mil 876 millones y Nuevo León 4 mil 231.7 millones.
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Los lectores extraterritoriales de Reforma, seguramente se desconcertaron al leer
que mientras el presidente Enrique Peña Nieto pide a los integrantes de su gabinete limitar gastos de viaje, adquisiciones y contrataciones, para “hacer más con menos”, en otra página de ese diario se enteraron que durante 2015, el gobierno federal, derrochó 4 mil 357 millones de pesos por concepto de publicidad. El 34.2% de esta cantidad, es decir, mil 273 millones de pesos, se pagaron a las 2 principales televisoras del país. Televisa ─una de las empresas mediáticas consentidas de Peña Nieto─ recibió 793 millones de pesos y TV Azteca 480 millones.
Así como el presidente de la república tiene empresarios de la construcción predilectos, como Juan Armando Hinojosa y Roberto San Román Dunne (compadre de Peña Nieto y de su finada esposa Mónica Pretellini), a quienes les ha asignado millonarios contratos de obra pública, también cuenta con empresarios preferidos en medios informativos electrónicos, como Emilio Azcárraga Jean de Televisa y en medios impresos, como Miled Libien Kaui (padrino de bautizo de Peña, según se dice en la dirección electrónica letraroja.com.mx), propietario de la revista semanal Miled y presidente del Grupo Miled México.
El gobierno de Peña Nieto es un distinguido cliente frecuente, en materia de compra de publicidad, del Grupo Miled.
Este consorcio empresarial edita en la ciudad de Toluca, además de la referida revista, los diarios A.B.C., El Vespertino y El Mañana de Toluca. Además opera una cadena de radiodifusoras denominada Super Stereo Miled. Una de éstas, en Atlacomulco.
Su órgano directivo está integrado por su propietario ─ciudadano de origen libanés─ Miled Libien Kaui y sus hijos Miled, Raúl, Gabriela, Claudia, Elizabeth y María del Carmen Libien Santiago.
Por extraña coincidencia, el Grupo Miled editó el primer número de la revista Miled 4 semanas después que Enrique Peña Nieto fue declarado oficialmente candidato del PRI a la Presidencia de la República. Hoy se tienen evidencias que esa extra coincidencia jamás existo. Que se trató de un acto previamente concertado entre el ahora Presidente de la República y el dueño de ese grupo empresarial.
La revista Miled es muy sui géneris. Aunque en la portada tiene marcado un precio de venta de 30 pesos, no se vende al público en ningún lado. No publica información de interés general. La parte primordial de su contenido se utiliza para difundir publicidad del gobierno federal. Particularmente del presidente Peña. Sus textos no atraen la atención de nadie. Por consiguiente, no tiene demanda. Se distribuye gratuitamente en las oficinas gubernamentales de donde proviene el dinero que le da vida.
Es obvio que esta revista la creó su fundador, Miled Libien, exclusivamente con la finalidad de atrapar semanalmente una buena cantidad de fondos públicos, con la ayuda de su presunto ahijado, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.
Se estima que la revista Miled, durante sus 4 años de existencia, obtiene, mensualmente, alrededor de 2 millones de pesos por concepto de publicidad gubernamental, pagada por la Presidencia de la República, las secretarías de la Defensa Nacional, Gobernación, Hacienda y Crédito Público, Comunicaciones y Transportes, Educación Pública, Salud y otras, así como por los gobiernos de Eruviel Ávila en el estado de México; César Duarte en Chihuahua; José Francisco Olvera en Hidalgo; Roberto Sandoval en Nayarit; Manuel Velasco en Chiapas; Rafael Moreno en Puebla y Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México, la Comisión Federal de Electricidad, Pemex, el PRI y las delegaciones políticas Cuauhtémoc, que encabeza Ricardo Monreal; Miguel Hidalgo, dirigida por Xóchitl Gálvez y Cuajimalpa, representada por Miguel A. Salazar.
Existen suficientes elementos de juicio que dan certeza a la sospecha que el presidente Peña Nieto, haciendo caso omiso del conflicto de interés que existe entre él y Miled Libien, emplea recursos públicos, de manera abusiva e ilegítima, para apoyar financieramente a su presunto padrino de bautizo. En este uso abusivo de la función pública, nada ni nadie detiene a Peña Nieto. Ni siquiera la exigencia nacional de reducir los gastos del gobierno federal en materia de publicidad.
Además de los fondos públicos que Enrique Peña Nieto asigna semanalmente, de manera discrecional, al Grupo Miled, también suele pagar la inserción de cartas de felicitación a Miled Libien por el aniversario de cualquiera de publicaciones.
El Presidente de la República dio instrucciones a los integrantes de su gabinete, entre ellos al secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda; al secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero y el secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, entre otros, para que también como él lo hace, ordenen la inserción pagada de cartas de felicitación, semejantes a las suyas, en la revista Miled. Se trata de cerrar el círculo del dispendio etiquetado de fondos públicos.
Hace unos días, el director general ejecutivo de ese semanario, Raúl Libien Santiago protagonizó un escándalo que podría repercutir en la deteriorada imagen pública del presidente Enrique Peña Nieto, si el gobierno federal se empecina en seguir llenado de dinero público el bolsillo del dueño de esa revista creada con el inocultable propósito de succionar recursos financieros del erario.
Raúl Libien Santiago, apoyándose en el vínculo de amistad que tiene con el presidente Peña Nieto, acostumbra cometer atropellos en la vía pública, como estacionar sobre la banqueta de su casa, situada en la avenida Paseo de la Reforma, diversos automóviles del Grupo Miled.
La noche del 10 de febrero, unos policías viales, acompañados de un funcionario de la delegación Miguel Hidalgo, trataron de retirar con grúas 3 de esos vehículos, que por encontrase sobre la banqueta violaban el reglamento de tránsito.
Los guaruras de Raúl Libien trataron de impedir la acción policíaca y uno de ellos se comunicó ─a través de su teléfono móvil─ con su jefe, el director ejecutivo de la revista Miled, quien iracundo pidió hablar con el funcionario delegacional. Al no tener respuesta de éste, Libien, utilizando un lenguaje soez, le vomitó los insultos más soeces de su vasto repertorio personal, advirtiéndole a ese servidor público que le regalaría los 3 automóviles que ameritaban su traslado a un depósito de vehículos del gobierno capitalino, para que se los “metiera” por donde los lectores de e-consulta podrán imaginar.
La violenta conducta del influyente barbaján Raúl Libien Santiago , que lo hizo acreedor al título de <#lordmelapelas> en las redes sociales, no terminó ahí. Al día siguiente sus pistoleros golpearon al funcionario de la delegación Miguel Hidalgo y le robaron su teléfono móvil.
Este lépero individuo se asume públicamente como amigo del presidente Enrique Peña Nieto. En una ocasión <#lordmelapelas> twiteó Gracias@EPNportucariño, mirespetoyadmiraciónparamipresidente@rlibien.
Con amistades nocivas como la de Libien, Peña Nieto no necesita enemigos que le muevan el tapete.
Después de la reprobable conducta asumida por el amigo del presidente Peña, Raúl Libien Santiago, el primer mandatario debe cancelar definitivamente la entrega de fondos públicos a la revista Miled, de la que es director general ejecutivo el ilustre <#lordmelapelas>.
De no hacerlo, el Presidente de la República dará motivo para que los mexicanos pensemos que entre él y Grupo Miled existe una relación de negocios que va más allá del vínculo entre ahijado y padrino de bautizo
De continuar atiborrando de dinero ajeno el bolsillo del clan Miled, Enrique Peña Nieto se alejará, todavía más, de su anhelo de pasar a la historia del país, como el presidente de las reformas estructurales y se aproximará, más aún, a ser considerado como el presidente de la república que utilizó la corrupción como alimento habitual.
Existen varios elementos de juicio para llegar a esa conclusión.
Angélica Rivera, el presidente Peña Nieto y su amigo Raúl Libien (#lordmelapelas>
(Aristegui Noticias Febrero 12, 2016)
Vehículos del Grupo Miled estacionados en la banqueta de la casa de Raúl Libien en Paseo de la Reforma
(Aristegui Noticias Febrero 12, 2016)
Raúl Libien <#lordmelapelas> posando junto a la fotografía de su amigo el presidente peña Nieto
(Regeneración Febrero 17, 2016)