Fungió como Oficial Mayor de Gobierno, encargado del despacho de la Secretaría General del 10 al 15 diciembre de 1923, en el gobierno de Vicente Lombardo Toledano.
Éste fue nombrado gobernador interino antes de cumplir treinta años, sustituyendo al gobernador Froylán Cruz Manjarrez.
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Desde el 7 de diciembre de 1923, el aún gobernador Froylán Cruz Manjarrez es detenido por su apoyo a la rebelión delahuertista, pero fue hasta el 10 de diciembre que se aceptó su renuncia como gobernador “motivando una larguísima reunión de la Comisión Permanente del Congreso del Estado”.
Los diputados de la permanente fueron Enrique Carmona, Antonio Moro y Jesús Cruz, los cuales nombraron gobernador interino al Lic. Vicente Lombardo Toledano, quién rindió la protesta de ley correspondiente.
La crónica afirma que esa determinación la tomaron los tres, asesorados por los diputados callistas al Congreso de la Unión Herón Jiménez, Leopoldo Galván y el Gral. Celestino Gasca.
Al “enterarse” el general Calles de lo acontecido, felicitó al Congreso local por haber elegido a una persona de “limpios antecedentes y honorable en todos los sentidos”.
Una de sus primeras acciones de gobierno, fue realizada el mismo 10 de diciembre, cuando disuelve el Congreso del Estado debido a la participación de algunos de sus integrantes en el conflicto político, el cual consistió en la toma de poblaciones en las que se vieron involucrados manjarristas, sanchistas y delahuertistas tratando de lograr el control político de Puebla.
Todo parecía sonreírle al teziuteco, pero dejemos que el propio Vicente sea el que cuente esta sublime travesía de gobernar:
“Era una situación de emergencia. La gente de Puebla nos miró como animales raros, decía que no era gobierno, que eso era un areópago griego, intelectuales nada más, la mayoría de ellos no eran de Puebla y era verdad. El único que había nacido en Puebla era yo; pero mis colaboradores fueron Alfonso Caso, abogado consultor del gobierno del Estado; Pedro Henríquez Ureña, uno de los hombres más importantes en el Ateneo, director de educación pública en el Estado; Agustín Loera Chávez, otro intelectual encargado de la extensión universitaria, y otros muchos, que por amistad hacia mí me acompañaron, más que en el gobierno de Puebla, en la aventura política, porque íbamos a gobernar un Estado muy importante en plena revolución armada”.
El Lic. José González Herrejón, se desempeñaba como Oficial Mayor del gobierno de Manjarrez pero no pertenecía al grupo de intelectuales de Vicente Lombardo. Éste, al ver la situación tan caótica y peligrosa en que se encontraba el estado de Puebla, lo nombra encargado del despacho de la Secretaría General de Gobierno, porque lo consideraba una persona honesta, leal y adentrada en la enmarañada situación política de la entidad.
En el manifiesto publicado en “El Mundo”, Lombardo, le comunica al estado de Puebla su más enorme preocupación:
“MANIFIESTO DEL MAESTRO VICENTE LOMBARDO TOLEDANO A LOS HABITANTES DEL ESTADO DE PUEBLA, EN LA TOMA DE POSESIÓN COMO GOBERNADOR DEL DÍA 10 DE DICIEMBRE DE 1923”.
“Acabo de encargarme de la gubernatura de mi Estado natal en momentos difíciles para el Estado mismo y para la República. Soy consciente de mi actitud y de mi responsabilidad; pero creo que mi conducta pasada debe tomarse como una garantía de rectitud en los manejos del Gobierno y en la autoridad moral que creo también lograré imponer a todos mis actos”.
“No tengo compromisos contraídos con ninguna agrupación política ni amigos personales a quienes proteger, ayudar o escuchar incondicionalmente; creo que la Administración que salve al pueblo, debe ser una institución en la que colaboren todos sus buenos hijos y especialmente todas las fuerzas vivas que haya dentro del territorio del Estado. Esto último debe entenderse en el sentido de que sé distinguir entre mis simpatías y convicciones sociales y el estricto cumplimiento de mi deber que no puede ajustarse sino a una norma clara y definida de justicia”.
“Por tanto, las diversas fuerzas del Estado, no deben ver en mi labor ningunas ambiciones; pero tampoco ninguna fuerza de ayuda incondicional: creo que mi tarea debe ser, como la de cualquier gobierno, la de dar garantías a todos los intereses, lo mismo a los del capital que a los del trabajo, a los religiosos que a los políticos de cualquier bando, siempre y cuando todas estas agrupaciones estén animadas de honradez y lealtad en sostener sus principios, y sabré castigar de una manera enérgica la violación mínima en que incurran, cuando se trate de herir una conducta aparentemente que no tenga más propósito que herir a espaldas de las fórmulas de la organización del Estado, a los verdaderos hijos del mismo”.
“Me encuentro al estado de Puebla en bancarrota desde el punto de vista económico; pero creo que cuando ha venido uno a colaborar con el desinterés necesario para cooperar a la dicha ajena que es la dicha propia, de acuerdo con la verdad ética, no debe considerarse a las arcas públicas llenas con razón fundamental para tratar de resolver una situación difícil. Ideas claras y manos limpias es lo que creo debe poseer todo gobernante, y como no tengo, tratándose de recursos y de facultades, sino manos limpias e ideas claras, repito que los vecinos todos del Estado de Puebla, deben considerar mi presencia al frente del Gobierno de esta Entidad Federativa, como una garantía de concordia para todos sus intereses e ideales y como una fuerza que obrará en todos los casos conforme a los principios elementales de la justicia”.
Puebla de Zaragoza, 10 de diciembre de 1923
El Gobernador Provisional
VICENTE LOMBARDO TOLEDANO.
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