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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El futuro democrático del PAN…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos

Lunes, Octubre 19, 2015

El domingo se efectuó la interna del PAN poblano para relevar al actual CDE. Solo una planilla se registró y por primera vez la militancia pudo votar. Con la llegada de Jesús Giles a la dirigencia estatal y de Martha Erika Alonso a la secretaría general, el PAN entrará en otra etapa. En la víspera hubo desacuerdos, rupturas y llamados a la abstención pero votó la mayoría del padrón, lo que demuestra que negarse a participar rara vez funciona. Que el porvenir sea mejor estará en manos del CDE entrante y de todos los panistas. El PAN posee una larga historia como generador de cambios y pongo dos ejemplos: la emisión de una credencial electoral con fotografía y la reforma para que la Constitución gire en torno a garantías individuales y derechos humanos. Ojalá el resto de los partidos se anime a realizar procesos abiertos a sus estructuras…

Aunque el PAN surgió en la segunda mitad de los años 30 del siglo XX, lo hizo bajo algunas premisas decimonónicas, como todos. Las confrontaciones del siglo XIX generaron el síndrome del control. Se temía que alguien o algo ‘desviase’ a los partidos o a los gobiernos, lo que explica la aparición de mecanismos de preservación que hoy han sido rebasados por la complejidad del tipo de ciudadano de la era global. Vean ustedes la disputa en el PRI para evitar que el Presidente asuma el control de la sucesión presidencial ya iniciada o lo que pasa en MORENA con el choque entre los que van por el hartazgo ciudadano y los que desean el caos callejero y el golpismo, ya no digamos los forcejeos entre los seguidores originales de AMLO y los grupos recién llegados. En todas partes hay síntomas de que una época ha terminado y los embarga la nostalgia…

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La diferencia es que el PAN asumió el reto de abrir la elección de sus dirigentes a la participación de sus militantes, incluyendo la Presidencia del CEN. ¿Y los otros? Llevan meses alegando que en el PAN cunde la imposición pero se niegan a confiar en sus afiliados. La participación no es la panacea. Los panistas tienen desacuerdos y divisiones, pero reflejan su fortaleza democrática. De ahora en adelante el que pretenda ascender tendrá que conquistar a la militancia…

Hizo bien Martha Erika al reconocer que sectores del PAN se han desmotivado porque nunca hay que cerrar los ojos a la realidad. Vean cómo le está yendo al Presidente por evadir. Martha Erika se llevó las palmas y los mensajes fueron claros: van por Los Pinos en 2018. También por la gubernatura, claro está. Cuando un tema no se puede evitar, hay que decidir cómo entrarle…

“Una charla premonitoria…”

En el 2000 conversé con Pier-Luigi Zampetti, impulsor de la participación. La teoría participativa ha tenido cinco momentos. Al poco de haber terminado la Segunda Guerra Mundial, hubo un foro en Europa donde por primera vez se habló de la democracia participativa. Sus partidarios provenían de Europa Central y Los Balcanes. En los años 60 surgieron dos versiones: la anglosajona y la italiana. Zampetti pertenecía a la última, vinculada a la centroeuropea. Del populismo emergió otra como democracia directa que impactó a las izquierdas. Casi al mismo tiempo, se formó la quinta por politólogas convencidas del enfoque femenino. Por eso cuando se habla del tema hay que aclarar a cuál de las vertientes te refieres…

Para Zampetti la democracia cristiana estaba agotada por negarse a la apertura y agregó que, de seguir así, corría el peligro de ya no ser una opción. Tenía claro que la participación le había ganado la partida al totalitarismo y en el siglo XXI se mediría con la tecnocracia liberal. Añadió que si el PAN se cerrase, sobrevendría un relevo de élites. Hoy el PAN vive el relevo de élites, el voto directo de sus militantes, la democracia cristiana se abrió a la participación y Zampetti se ha ido para siempre…

“El horizonte partidista de Anaya…”

Los partidos enfrentan el mismo escenario pero con sus particularidades. El fenómeno de la acentricidad social, que vimos en otra ocasión, también se presenta en el PAN. En Puebla y en el ámbito nacional hay disenso en torno a su naturaleza y futuro. Se han cruzado acusaciones dudando unos y otros de la respectiva legitimidad. Están ante una sociedad y un ciudadano que no es el mismo de cuando surgió el PAN. Sostener cierta visión doctrinal podría constituir un grave error pero tampoco deben continuar sin reformularla. Porque eso es lo que ocurre: los principios morales y éticos permanecen, no así su formulación que puede caducar…

Lo que mantiene unido a una asociación de manera permanente es tener claro cuál es el bien común que les atañe. No hablo del de la sociedad sino del PAN, que es presa de una tendencia centrífuga. Finalmente el derrumbe de la Modernidad lo alcanzó y las cosas debían cambiar porque el propio panismo tradicional estaba rebasado…

Es urgente que Ricardo Anaya revise la propuesta doctrinal y  programática para las modificaciones necesarias. El PAN nació como partido  de cuadros y hoy es la etapa de los partidos de electores. Ya han hecho cambios pero falta completarlos para ser un partido ciudadano y no ‘cacha-todo’. La aparición de partidos ciudadanos desdibujó la polaridad izquierda-derecha y, al derivar en ciudadano, quizá el PAN deba abandonar una denominación obsoleta y en declive…

El cambio de élites y la apertura es el primer paso. Falta asentar la nueva democracia que surge a la par de un ciudadano cada vez más autónomo y relacionado mediante redes sociales. La tecnología de uso social provoca cambios a gran escala y de manera recurrente. Pronto el verticalismo será cosa del pasado…

De unos años a la fecha, las encuestas registran triunfos con menor consenso y un enorme voto opositor que se fragmenta. Al margen de quién gane, la situación es la misma: volatilidad social, propensión al desacuerdo, facilidad de convocatoria para la protesta y tensiones que ponen en riesgo la cohesión social. Está en vilo la legitimidad y representatividad de los gobiernos y de los propios partidos. La polarización entre doctrinarios y las nuevas generaciones panistas podría erosionarlos. Anaya debe decidir la mejor manera de poner punto final al conflicto, estabilizar al PAN y garantizar la transición interna, así como su viabilidad en cuanto proyecto de gobierno…

Es evidente que un cuerpo doctrinal rígido es el camino seguro para el fracaso. Igual lo es el relativismo ético. Han experimentado los primeros casos de corrupción y de no hacerles frente: o entrarán en el terreno de las complicidades o los linderos serán tan laxos que poco importará. ¿Cómo hacerlo sin caer en el objetivismo ni en el relativismo? Eso es lo que tienen que decidir en el CEN del PAN, allegándose de todos los militantes y asesores que consideren prudente…

Las élites gobernantes y partidistas viven atrapadas entre la necesidad de proyectar a mediano y largo plazo, y las exigencia del cortoplacismo. El viejo dilema entre lo importante y lo urgente pero radicalizado. Este es el principal peligro para la visión ética de la política y no si en el PAN manda un grupo u otro. Eso es una simple lucha por el poder, que es válida. El PAN requiere alianzas transpartidistas y transciudadanas para garantizar el consenso y la cohesión social. Los jóvenes y las mujeres serán clave. Hay que generar oleadas de ellos que lean, decidan y actúen. El tema femenino provoca muchos desencuentros pero no pienso quitar el dedo del renglón. Lo siento si le desagrada a algún lector. En la próxima entrega retomaré el tema del PAN. Hoy fueron unas pinceladas, que no brochazos…

Hasta entonces…

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