Mucho se ha documentado sobre la organización guerrillera Liga Comunista 23 de Septiembre. Instituciones oficiales nacionales e internacionales dedicadas al combate contra los grupos guerrilleros han señalado pormenores de su estructura e integrantes. Ex guerrilleros sobrevivientes, investigadores académicos y organismos ciudadanos contra la “guerra sucia” de los años setentas han registrado fidedignamente: allanamientos y detenciones ilegales de familiares, torturas, cárceles clandestinas, encarcelamientos sin procesos judiciales, desapariciones forzadas y ejecuciones sumarias realizadas contra los guerrilleros por grupos policiacos y paramilitares.
Dos hechos políticos caracterizados por la represión, autoritarismo y asesinatos masivos son el contexto de su aparición como organización guerrillera: masacre de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de 1968; la represión y asesinato de estudiantes en la marcha del Casco de Santo Tomas al Zócalo capitalino el 10 de junio de 1971.
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Por ello no fue nada casual que la Liga Comunista 23 de Septiembre fundada en Marzo de 1973 en memoria de la guerrilla que asaltó el cuartel de Ciudad Madera, Chihuahua, en 1965, estuviera integrada por jóvenes marxistas, laicos y católicos provenientes de la Juventud Comunista, militantes cristianos y de diferentes universidades del país frustrados de la acción política, viendo en la lucha armada una vía para el cambio social en México. Como grupos organizados participaron: Frente Estudiantil Revolucionario (FER); Movimiento de Acción Revolucionaria; El Movimiento Estudiantil Profesional (MEP); Grupo 23 de Septiembre; Comando Lacandones; Los Macías; Los Guajiros; Los Procesos; Los Enfermos de Sinaloa…
Fuentes de estudiosos de este grupo guerrillero señalan que llegaron a una militancia de cuadros en acción de más de 600 bajo una estructura clandestina con filtros de seguridad esparcidos en 21 estados: Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Distrito Federal, Durango, estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Tabasco, Veracruz.
Por sus “alias” fueron conocidos en la prensa nacional: “Oseas”, “Richard”, “Borre”, “Ernesto”, “Roberto”, “Víctor”, “Camilo”, “Chano”, “Alex”, “Armando”, “Isabel”, “Lorena”, “Dolores”, “Magdalena”, “Arturo”, “Daniel”, “Bruno”, “Benito”, “Juan”, “Saúl”, “Manuel”, “Lino”, “ Fermín”, “Andrés”, “Sam”, “Damián”, entre otros muchos que vivieron en la clandestinidad.
Muertos en combate, asesinados, encarcelados, ajuste de cuentas facciosas, descomposición interna, prófugos en su momento algunos y amnistiados después así como más de 150 desaparecidos de por vida por organismos policiacos, según informes de comisiones de la verdad sobre la “Guerra Sucia” del Estado Mexicano, será la antesala de su desaparición hasta 1990, a pesar de la muerte en combate de su último líder en Enero de 1981 por agentes de la Brigada Blanca principal comando contraguerrillero del gobierno federal.
En Puebla gobernó en los años de 1972-73, Gonzalo Bautista O'Farrill, tiempos que se caracterizaron por la lucha y acción política de movimientos campesinos y populares, la represión y asesinato de líderes y estudiantes universitarios de la UAP, los Comités de Lucha fueron la forma de organización estudiantil que albergaba a jóvenes de diferentes corrientes ideológicas: comunistas, maoístas, troskistas, liberales, progresistas. Los activistas más destacados desarrollaban su actividad política en la Preparatoria Popular Emiliano Zapata y Benito Juárez García, en el nivel de Licenciatura en las Escuelas de Ciencias Sociales, Económico Administrativas, Ciencias Exactas y Medicina.
Como grupos políticos con diversos intereses coexistían en la UAP, los “Puros”, los “Generales”, “Pedayines”, “Galácticos”, “Mamecas”, “Físicos Agraristas”, “Enfermos”, entre los más relevantes.
Antes de su muerte en 1972, la presencia en Puebla de Raúl Ramos Zavala, catedrático de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM, exmiembro de las Juventudes Comunistas del PCM e ideólogo de la guerrilla mantuvo lazos de comunicación y proselitismo que diseminó entre los integrantes de los grupos políticos organizados de la UAP. Nuevas formas de lucha para cambiar el sistema político sedujeron a muchos universitarios, muera el pacifismo demócrata burgués era la consigna, en alto las banderas de la guerra civil revolucionaria aparecía en los volantes, “mística revolucionaria” para forjar al nuevo tipo de revolucionario fue práctica para algunos, morir luchando contra el estado burgués significaba un elevado grado de conciencia, ante la violencia reaccionaria la violencia revolucionaria como autodefensa se justificaba. En el movimiento social y en la UAP, permeó la beligerancia discursiva, el radicalismo se coreaba al ritmo de las canciones de Judith Reyes y José de Molina, para otros “revolucionarios” no ver el amanecer era una tentación muy peligrosa para su propia vida, dieron la vuelta.
A la luz del tiempo, para todos los jóvenes que lucharon por hacer posible un México más justo y equitativo, en su honra una consigna anónima que aparecía impresa en mantas y cartulinas en las manifestaciones después del primero de mayo de 1973… “No sé qué da más tristeza, si la rapidez con la que los asesinan o la facilidad con la que se olvidan”.
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