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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El Deja Vú Educativo

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Guadalupe Barradas Guevara

Doctora en Educación y  Maestra en Investigación Educativa por la Universidad Iberoamericana Puebla, y Especialista en la Enseñanza de Educación Moral y Ética por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente, docente de licenciatura y postgrado. Ha sido investigadora, en concordancia, de la UIA y la REDUVAL.  Autora y coautora de artículos indexados: “El maestro es un agente moral”; “Calidad educativa: Mito o Realidad”; “Valores Profesionales en la Formación Universitaria”, entre otros.

Miércoles, Septiembre 9, 2015

Estimados lectores, después de un receso, he regresado a este espacio de reflexión necesario y vital para poder responder a las preguntas que inquietan mi práctica educativa, sin llegar a una sola respuesta, pero sí a más cuestionamientos.

La razón de lo anterior, me ha llevado a revalorar el por qué soy maestra, encontrándome autores como Steiner (2004) que dicen que; “La auténtica enseñanza es una vocación, una llamada. Pero, ¿la palabra vocación qué significa?, De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (2015), la palabra vocación viene del latín vocatĭo,-ōnis, acción de llamar. Entonces, si ésta profesión requiere de una llamada, ¿quién llama a las personas a ser maestros? ¿Será Prometeo, quien robó el fuego para darles la sabiduría a los hombres? ¿Será Atenea que nos invita de su gran sabiduría?, o, ¿será Meletea, la Musa encargada del Pensamiento las ideas y la imaginación?, o, ¿será algo menos poético, más práctico o quizás del destino? No lo sé, y ese enigma, mi querido profesor es lo que mantiene al hombre en expectativa y movimiento.

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Los cuestionamientos anteriores, me han llevado a encontrarme con mi pasado, con un libro titulado: “El Pequeño libro rojo de la escuela” de Soren Hansen y Jesper Jensen. Permítanme platicarles. A la edad de 15 años, por cosas del destino, este libro me llamó cuando estaba en la librería, el cual era un texto prohibido, sobre todo si viven en una familia conservadora como la mía, puesto que tiene como objetivo: Generar una consciencia crítica en los jóvenes.

Al revisarlo de nuevo veo con cariño, asombro y una gran preocupación cómo la escuela y la sociedad no han cambiado, por el contrario se siguen realizando las mismas prácticas y tratando de recuperar los viejos valores que alguna vez ellos mismos padecieron.

Este libro, nos habla de diferentes temas: de la enseñanza; de cómo aprendemos; de las clases y tareas en casa; de los maestros, de los estudiantes y los problemas que los aquejan como las drogas, el sexo y el alcohol;  así como algunos sistemas educativos de otros países y del nuestro; y, por supuesto de las pruebas y calificaciones. Interesante, ¿verdad?

Pues bien, al estarlo releyendo hago un comparativo de muchas de las clases que reciben los alumnos, en donde la enseñanza se vuelve un método de instrucción que indica a los estudiantes cómo podrán llegar a saber aquello que necesitan saber de las cosas, pero sin implicar esto que se desarrollen talentos e intereses particulares (como apuntan Hansen y Jensen). Por ejemplo, en muchas escuelas (ya sean públicas o privadas) de educación básica, existe la asignatura de música, la cual es enseñada desde que son pequeños, y en una de éstas a los niños de 2º año de primaria se les enseña la materia, poniéndoles a hacer planas de claves o llaves de Sol y repitiendo: “La música es la combinación de sonidos y el tiempo”. Por lo que me lleva a preguntar, ¿este método en verdad sirve?, ¿en verdad promueve la sensibilización artística o sólo es para justificar un trabajo que tiene como objetivo la mutilación del espíritu? Pero, estos “profesores”, ¿qué piensan, porqué llevan estas prácticas tan obsoletas y estériles?

Ante tal situación Hansen y Jensen explican, que si la educación anda mal, es porque en las escuelas normales a los maestros se les enseña sólo conocimiento académico y aprenden un poco de teoría acerca del desarrollo de los alumnos, y es hasta cuando empiezan a enseñar que tienen una probabilidad de verificar la teoría en cuestión. Pero cuando las cosas no salen como ellos quieren, tienden a echar la culpa a otra gente, inventando teorías acerca de que los alumnos de hoy son sumamente difíciles o critican las malas condiciones del trabajo, o al director, o a los padres, o al sistema, pero menos a ellos mismos.

Caro lector, como verás el discurso de este libro es el mismo de todos los tiempos, mostrándonos cómo una y otra vez se realizan las mismas prácticas educativas, los mismos cuestionamientos socio-político-culturales. En muchas ocasiones, las vidas de las aulas se repiten, ya sea con maestros talentosos o mediocres; con muchos conocimientos pero sin pedagogía; exigentes o “barcos”; bondadosos o frustrados; comprometidos o desmotivados, etc. Pero sin importar cómo son, se encuentran ahí, con “sus alumnos”, ya sea para tratar de realizar su rol para el cual fue contratado o porque aún tiene fe en sus alumnos. Sea cual sea la razón, están ahí, en su continuo Deja Vú, en búsqueda del desarrollo integral de los estudiantes, que a final de cuentas éste era el mismo objetivo de la educación que los griegos escribieron en: La Paideia.

Referencias

RAE. (2010). Vocación. Diccionario de la Real Academia Española. Recuperado de: http://lema.rae.es/drae/?val=vocacion

Soren Hansen y Jesper Jensen. (s.f.). El pequeño libro rojo de la escuela. México: Editorial Extemporáneos.

Steiner, G. (2004). Lecciones de los maestros. México: Fondo de Cultura Económica.

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