En México a diferencia de países con amplia experiencia en la aplicación del Servicio Civil de Carrera como estrategia para la profesionalización del servicio público, los cargos públicos son asignados en función de criterios politizados y discrecionales basados en la “confianza política, afiliación partidista, amiguismo, compadrazgo y la compensación política” (Arellano, 2003, pp.82-83) prácticas características de un régimen centralista, burocrático con una perspectiva patrimonialista del ejercicio de la administración pública, y que por estas causas entre otros factores, no pueden lograrse desempeños administrativos y políticas públicas más eficientes, eficaces y legítimas. Estas prácticas se reproducen en los estados y Puebla no es la excepción.
De esta forma en los tres órdenes de gobierno la profesionalización de los funcionarios públicos tiene una importancia menor y la burocracia es poco profesionalizada y capacitada para brindar mejores servicios públicos.
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En las entidades federativas, además de los factores ya señalados, la mayor parte de los servidores públicos son cambiados cada seis y tres años, eliminándose en gran medida, la acumulación de “experiencia administrativa, la memoria institucional y la continuidad de los programas” (Arellano, 2003, p. 83) lo cual, termina por obstaculizar la acción de los gobiernos estatales. Ejemplo de ello son los despidos masivos que se han realizado en el actual gobierno poblano.
Desde las décadas de los 80`s hasta la fecha, los gobiernos con vocación democrática se han trazado como objetivo, impulsar la profesionalización de las administraciones públicas, bajo el argumento de los principios de modernización administrativa y las reformas del Estado que puedan conducir el ejercicio de administraciones públicas más eficientes y eficaces que contribuyan al aumento de la legitimidad del Estado a través de la instauración de un Servicio Civil de Carrera, el cual, plantea la necesidad de adoptar determinadas medidas para lograr un mejor funcionamiento y desarrollo de la profesionalización del servidor público, que produzca administraciones públicas más eficientes alejadas de patrones discrecionales y patrimonialistas.
Desde el enfoque del buen gobierno, uno de los factores que puede contribuir a profesionalización de la administración pública es iniciar su institucionalización a través de la creación de leyes que regulen el funcionamiento del servicio civil de carrera, para establecer reglas claras que permita aumentar la capacidad de los gobiernos en su desempeño.
A través de investigaciones realizadas por el PNUD-Jalisco, se han construido indicadores que tienen como objetivo evaluar el grado con el que el servicio civil de carrera se ha institucionalizado en las 32 entidades federativas.
Y es que para alcanzar una administración pública profesional, es necesario contar de manera inicial con instrumentos jurídicos y administrativos que normen la carrera pública, sustentada en un sistema de oportunidades abiertas para que los diferentes profesionistas demuestren honradez, capacidad, sensibilidad social y experiencia. Este sistema debe considerar exámenes de oposición y evaluaciones periódicas, para ingresar y mantenerse en sus puestos, así como para acceder a ascensos y promociones.
La profesionalización de la administración pública es trascendental, pues de ella depende en gran parte, la posibilidad de tener continuidad en el logro de objetivos institucionales, así como afrontar el desafío de proporcionar servicios con mayor eficiencia y calidad, pero también con ética y vocación de servicio.
Así, el servicio civil de carrera se espera, tenga un impacto positivo en el mejoramiento de la administración pública y de los servidores públicos en la atención de las demandas sociales.
Por tanto, la carrera administrativa debe ser una institución fundamental en la democracia, abierta a todos los ciudadanos que se lo hagan merecer, pero cerrada al partidismo y la oligarquización, además debe “pender y depender de la Constitución Política, pues de este modo, no sólo adquiere una legalidad plena, sino una legitimidad completa (Guerrero, 2007, pp. 45-46).
El servicio civil de carrera se piensa como un modelo conveniente para el desarrollo en términos de eficiencia, eficacia y transparencia gubernamental, pues la existencia de una carrera profesional en la administración pública, debe basarse en el principio de mérito por encima de cualquier otro interés.
En Puebla el servicio civil de carrera es incipiente a pesar de los numerosos intentos nacionales y de recomendaciones internacionales pues sigue habiendo desprofesionalización, corrupción y subdesarrollo. Por lo anterior, es fundamental replantear los valores éticos de la función pública con base en el fortalecimiento de la vida institucional, para que la democracia tenga un buen gobierno, es imperativo un nuevo rediseño institucional para la existencia de un verdadero Estado de Derecho Democrático en Puebla.
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