Fue ampliamente documentado por los medios de comunicación que durante ochos fines de semana del pasado proceso electoral, el mandatario poblano acudió a 12 estados de la Federación para apoyar a candidatos panistas a gobernador, alcaldes o alguna diputación federal. Se le llamo “turismo electoral”, “campaña turística”, con resultados desastrosos en sus pretensiones futuristas presidenciales. La necesidad de contrarrestar daños a la imagen pública del mandatario, ha significado la búsqueda de un reposicionamiento mediático con una nueva campaña que le permita seguir en el activismo político proyectando un estado seguro con destinos turísticos diversificados de interés nacional e internacional que contribuya al desarrollo económico y bienestar por su efecto multiplicador en amplios sectores de la población.
En contraste se busca esconder la realidad del Estado de Puebla: cuarto lugar nacional en los niveles de pobreza; se continúa ampliando y profundizando el despojo del patrimonio público y de los territorios de los poblanos; la pobreza, el malestar social, la resistencia ciudadana, la disidencia y la protesta social se está criminalizando, como una clara guerra contra lo social y lo popular. El autoritarismo y represión tiene como resultado la existencia de presos políticos y la violación flagrante a los derechos humanos y sus garantías.
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Estratégicamente el turismo como potencial de desarrollo económico con un sentido social para generar inversiones, empleo e ingresos, debe detonar proyectos regionales e intermunicipales, en este sentido lo anunciado por el Gobernador Rafael Moreno Valle “Puebla Es Mi Destino” para promover turísticamente al Estado de Puebla, es en la práctica una nueva “campaña turística” artificiosa para continuar con su activismo político, así, con recursos públicos busca restaurar su imagen de un “estadista extraordinario” para dirigir el país.
No es nada sencillo ofrecer opciones de turismo para usuarios con ingresos significativos que impliquen derrama económica regional. Conocer el potencial de demanda turística y adecuarlo a la oferta existente en la actualidad y años próximos es fundamental, sobre todo si se conoce el tipo de segmentos de turistas: por edad, de grupos, individuales, por ingresos y procedencia, los ávidos de medio ambiente, de historia, cultura, de aventura y diversión. Esto es importante ya que las combinaciones pueden ser esenciales para crear un menú de atractivos que se disponen en los municipios. Se debe asumir esta responsabilidad con visión de estado evitando intereses mezquinos personales.
El estado de Puebla cuenta con la diversidad propia de sus 217 municipios: paisajes, cultura, tradiciones, historia, arqueología y paleontología e incluso lugares de “avistamiento de ovnis” para los aficionados a este tema. No se encuentran en un solo lugar, sino en regiones tan dispares, distantes y dispersas que hace complicado su acceso en un día. La accesibilidad a las regiones temáticas exige, en ocasiones, recorrer distancias significativas con infraestructura carretera deplorable en muchos destinos con potencial turístico. En muchos casos los lugares no son conocidos y por tanto son ignorados. Sin embargo, los sitios, hay que vislumbrarlo, son atractivos potenciales para ciertos segmentos de la demanda turística.
La diferenciación del mercado turístico internacional es fundamental para poder ofrecer opciones que atraigan a los potenciales turistas. La materia prima existe, está disponible, pero requiere también de inversión estratégica regional en infraestructura y difusión como política de estado y no para aliviar daños colaterales al gobernador en turno.
El turismo no solo es atraer personas a ver u observar algo que llame la atención en un determinado lugar, es también ofrecer servicios conexos, desde la simple información de acceso y breve cronología de hechos del lugar hasta posible alojamiento, no necesariamente en grandes hoteles, sino quizás áreas para acampar o estancias comunitarias.
Las economías locales no han logrado potencializar sus posibilidades de generación de empleos durables así como los ayuntamientos se ven restringidos en sus ingresos al no tener acceso posible a impuestos o cobertura de derechos posibles que pagarían aquellos que ofrecen los servicios al turista. Sin duda el turismo como actividad económica muestra avances para la ciudad capital, sin alcanzar niveles de competitividad para las regiones y sus 217 municipios.
La tarea de los responsables de impulsar el turismo, como un segmento del desarrollo local, regional o municipal requiere la coordinación entre el estado y los municipios, que por ahora, no es aun lo suficientemente flexible para promover la movilidad del turismo que llega a Puebla, especialmente el municipio de Puebla, que es lugar donde prácticamente permanece más tiempo el turismo nacional e internacional.
El turismo va mas allá de visitas a museos y bibliotecas, estos son atractivos ancla –no olvidar que el ecoturismo es ahora un referente esencial- las iglesias, conventos y sitios históricos deben de combinarse con actividades recreativas que muchos visitantes desean realizar, especialmente cuando no se cuenta con playas que los retengan por más tiempo que el promedio que permanecen por regla general en Puebla. Asimismo el turismo no se reduce al que viene a realizar negocios, pues en general este permanece en hoteles sin recorrer la ciudad y lugares periféricos, como tampoco se trata de promover Disneylandia en Puebla.
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