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OPINIÓN

Nos levantamos hace nueve meses por Ayotzinapa

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Alan Betancourt Torres

Alan Betancourt Torres nació en Puebla, Puebla en 1991. Es escritor viajero interesado en comprender la realidad social para construir mecanismos de igualdad y justicia. Estudió la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). A lo largo de su vida ha comprendido que la sociedad es un sistema vivo y cambiante que puede modificarse, preservarse o destruirse, es por eso que al escribir expresa distintas realidades; fue columnista en el periódico semanal La Catarina de la UDLAP, con la columna de opinión “El Agitador”; colaboró en la Revista Ruptura de Sociología en Santiago de Chile; hoy día colabora semanalmente con la columna de opinión “El Aleph” en e-consulta y trabaja como Asistente de Investigación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en temas de Gobierno, Pobreza y Violencia.

Jueves, Junio 25, 2015

Hace nueve meses que en uno de los Estados más pobres y precarios de México conocido como “Guerrero”, los estudiantes de una normal rural (Isidro Burgos) fueron asesinados por elementos del Estado en complicidad con el crimen organizado. Aun no existe una conclusión de este trágico hecho, las especulaciones siguen, el movimiento de los padres de familia se ha vuelto más radical y nuevos grupos de choque como los maestros de la coordinadora han entrado en este tablero sociopolítico llamado “México” lugar donde todo puede pasar. Fue hace nueve meses cuando universitarios de Puebla nos organizamos para manifestar nuestra preocupación y descontento con la situación del país, hoy a nueve meses del genocidio de estudiantes todo ha cambiado excepto lo que en realidad debería de cambiar, la impunidad.

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Fuente: Redes sociales del Movimiento “Ya Estuvo” con el pie de foto: 7 de noviembre de 2014, Diálogo de estudiantes normalistas de Ayotzinapa con la comunidad UDLAP

Hace nueve meses nos enterábamos que habían desaparecido 43 estudiantes en Guerrero y algunos compañeros nos organizábamos para manifestar nuestro dolor y preocupación por esas desapariciones donde todo apuntaba a las fuerzas federales, ejército y fuerzas municipales. Recuerdo bien una noche donde compañeros de distintas carreras dialogábamos sobre la mejor manera de actuar como universitarios para generar consciencia de la situación crítica por la que estaba a punto de entrar el país; la organización y participación de todos los que estaban ahí me hizo tener esperanza en que si se podían cambiar las cosas, la juventud siempre muestra un espíritu fuerte ante las adversidades de la cotidianidad violenta del país, entre mis camaradas y las voces de justicia agrupadas nació en mi la esperanza de un mejor país que sigo conservando aun fuera de la universidad.

Esa noche nos dimos cuenta que el activismo en las calles y las representaciones simbólicas no serían suficientes para generar un cambio real en México, era necesario atacar los problemas desde el conocimiento, cumpliendo con el importante rol que teníamos como universitarios. Después de empezar nuestro movimiento interno (Ya Estuvo) empezamos a dialogar con otras universidades que también tenían intenciones de hacer algo, la consolidación de nuestras ideas nos llevó al menos a tres acciones en conjunto.

Lamentablemente mientras más grande es una organización más intereses grupales surgen. Los grupos cargan con luchas pasadas que han ido generando a individuos radicales que no tienen más expectativas de paz, promulgan la revolución violenta y la confrontación directa. Al llegar a ese punto, muchos decidimos no continuar en un movimiento que prefería caer en el activismo universitario, a veces violento, a veces populista pero pocas veces efectivo, ¿Para qué sirve el activismo sin un objetivo claro? Para muchos de nosotros el objetivo era cambiar la realidad injusta que mostraba la condición de impunidad que vivimos los mexicanos, para muchos otros era cambiar el sistema o enfrentarse con el, para otros más no había objetivo.

A nueve meses de actuar en contra de la impunidad que mostró la trágica desaparición forzada de 43 estudiantes de Ayotzinapa me doy cuenta que muchas cosas han cambiado. Cada día surgen nuevos casos de impunidad que van rompiendo el tejido social y volviendo la situación de violencia algo cotidiano en el país; cada día los movimientos sociales se hacen más radicales y violentos, toman banderas que nosotros tomamos en algún momento y las tiñen de intereses grupales; cada día me doy cuenta de que ya no puedo apoyar a grupos de padres que viajan por el mundo exhibiendo a sus hijos desaparecidos, porque eso no va a cambiar la triste realidad; cada día me doy cuenta de que no puedo defender al grupo de normalistas que se encuentran de acuerdo con dejar a niños sin clases con tal de no presentar un examen generalizado para el ingreso de los maestros; me voy percatando que los casos de violencia en el país son más frecuentes; veo a un México a punto de explotar, como lo han visto otros desde hace décadas y décadas. Cada día me doy cuenta de que México ha cambiado completamente desde hace nueve meses, sin embargo lo que en verdad hace falta que cambie sigue igual, el estado de impunidad y aun así, muchos no perdemos la esperanza.

Aquí un video de lo que se buscaba hace 9 meses:

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