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OPINIÓN

Ajalpan, la sociedad masa haciendo justicia

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Alan Betancourt Torres

Alan Betancourt Torres nació en Puebla, Puebla en 1991. Es escritor viajero interesado en comprender la realidad social para construir mecanismos de igualdad y justicia. Estudió la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). A lo largo de su vida ha comprendido que la sociedad es un sistema vivo y cambiante que puede modificarse, preservarse o destruirse, es por eso que al escribir expresa distintas realidades; fue columnista en el periódico semanal La Catarina de la UDLAP, con la columna de opinión “El Agitador”; colaboró en la Revista Ruptura de Sociología en Santiago de Chile; hoy día colabora semanalmente con la columna de opinión “El Aleph” en e-consulta y trabaja como Asistente de Investigación en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en temas de Gobierno, Pobreza y Violencia.

Jueves, Noviembre 5, 2015

Perpetuamente el hombre ha acudido a la violencia: unas veces este recurso era simplemente un crimen, y no nos interesa. Pero otras era la violencia el medio a que recurría el que había agotado antes todos los demás para defender la razón y la justicia que creía tener. Será muy lamentable que la condición humana lleve una y otra vez a esta forma de violencia, pero es innegable que ella significa el mayor homenaje a la razón y la justicia. Como que no es tal violencia otra cosa que la razón exasperada.

JOSÉ ORTEGA Y GASSET, 1927

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Hace casi 100 años que el célebre autor de la Rebelión de las Masas, Ortega y Gasset, describiera la violencia social como un medio para defender la razón y la justicia por parte de individuos pertenecientes a una sociedad. En este singular texto se expone a la violencia como un aspecto lamentable de las masas que buscan tener la razón y generar justicia, a causa de la falta de medios para expresar su entendimiento, la opacidad de instituciones de justicia, la falta de historia y educación referente a Derechos Humanos. La tragedia de este tipo de violencia se basa en que las masas no siempre tienen la razón y no siempre son justas.

No hay diferencia significativa entre una sociedad que asesina a dos encuestadores a machetazos y golpes y un Estado que desaparece a 43 estudiantes a balas y fuego. La violencia es violencia, no hay buena violencia y mala violencia.

El lunes 19 de octubre del 2015, José Abraham y Rey David Copado Molina, el primero de 25 años y el segundo de 35 se encontraban en Ajalpan, Puebla levantando encuestas sobre “consumo de tortillas” para la empresa Marketing Research & Services, tras una denuncia por su carácter sospechoso en el pueblo fueron detenidos por la policía municipal; las autoridades locales interrogaron a las dos víctimas para corroborar que no tenían ningún vínculo con los secuestros y violaciones a las niñas del lugar, al no encontrar evidencias les otorgaron su libertad.

Lamentablemente al salir de las instalaciones locales un grupo de pobladores enardecidos aprendieron a las víctimas para amedrentarlos. A golpes y amenazas los pobladores de Ajalpan intentaron que los jóvenes aceptaran que eran secuestradores y violadores, de esta forma la masa podría hacer justicia por su cuenta; aunque no había pruebas que vincularan a estos jóvenes con los delitos, fueron torturados para confesar, en el audio a continuación se muestra cómo es torturado uno de ellos y a la vez cuestionado sobre cuántas niñas ha secuestrado y a qué se dedica, a lo cual contesta “soy encuestador”. Como lo expuso Ortega y Gasset, los pobladores de Ajalpan buscaban justicia y tenían razones para desconfiar de los jóvenes, sin embargo, no tenían ninguna razón para torturarlos hasta quitarles la vida.

¿Porqué la poca razón del pueblo es mayor que los Derechos Humanos o la vida?

A diferencia de muchas opiniones, me parece claro que falta educación en cuanto a Derechos Humanos. En el mismo texto de Ortega y Gasset se explica que gran parte de los Derechos generados en las sociedades son históricos, para el caso mexicano, los Derechos Políticos y los Derechos Humanos son adaptaciones de procesos históricos y sociales extranjeros, que permearon en grandes pensadores y revolucionarios, sin embargo, se encuentra poco de esta cultura del Derecho en pequeñas sociedades como Ajalpan, donde aún existen ideas contrarias como que la justicia no se encuentra en la veracidad, sino en el imaginario colectivo. En este caso, se generó una catarsis de justicia violenta en contra de dos individuos que no tenían ningún proceso penal o acusatorio en su contra, aunado a esto, la evidente falta de cultura de los Derechos por parte de los pobladores.

Los Derechos Humanos no son parte de nuestra historia, por lo tanto se tienen que integrar en nuestras sociedades en forma de educación, hemos fallado en este aspecto.

Por otra parte, la fragilidad del Estado permite estas omisiones asesinas. Al ser secuestrados las dos víctimas por la masa social de maso menos 300 personas, este Municipio dio aviso a las autoridades estatales, las cuales tardaron en llegar entre 3 y 5 horas; días después de estos lamentables hechos la culpa se pasaba entre el Gobierno Municipal de Ajalpan por no salvaguardar la integridad de las víctimas y el Gobierno Estatal, por hacer caso omiso al llamado de auxilio; aunque es clara la omisión de las fuerzas de justicia de los dos lados, el principal problema se encuentra en la sociedad asesina.

Entonces ¿Quién es el responsable?

Si yo mato a una persona porque creo que es culpable de un delito me convierto en un asesino, tenga o no tenga razón. Nunca habrá suficientes razones para quitar la vida de alguien más, de eso se trata la cultura de los Derechos Humanos, de evitar la barbarie. Por lo tanto, es evidente que a pesar de la opacidad de las instituciones estatales y locales, y la falta de educación en Derechos Humanos, han sido los pobladores involucrados en quemar y asesinar a machetazos a dos encuestadores los culpables de ésta barbarie.

Es más, no existe diferencia entre la desaparición de 43 normalistas en manos de Instituciones de Seguridad Pública y el asesinato de 2 inocentes en manos de la masa social, porque los dos son delitos que vulneran los Derechos Humanos de terceros y generan de México un país donde hay que tener miedo de las instituciones y de las poblaciones, ya que en las dos peligra tu vida.

La violencia no es ejercida solamente por el Estado Mexicano, también existe violencia de las sociedades cuando éstas creen tener la razón y encuentran motivos para hacer su propia justicia, a mi parecer, este tipo de violencia social combinada con ideas de justicia e histeria colectiva es muy peligrosa.

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