¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
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¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.
Mario Benedetti
De nada nos sirve, si es que es verdad, mejorar los indicadores macroeconómicos, difundir que estamos en vías de desarrollo, señalar a quienes no cumplen con su función pública que son corruptos y que quieren ser una y otra vez “representantes del pueblo” -que por cierto ahora están en campaña-o funcionarios de cualquier nivel de gobierno, cambiándose de partido, creando nuevos partidos o realizando alianzas, en fin, el poder por el poder.
Y este poder ¿para qué? Para aplastar a los más débiles, para hacer y aplicar la ley a modo, realizar negocios millonarios a través de la compra de bienes y de conciencias, élites poderosas que siempre quieren ganar y ganar, cinismo cada vez más evidente, evasión total a la verdad, imaginarios sociales de la realidad y un país que parece descomponerse más rapidamente de lo que muchos quisiéramos.
Esta carrera desordenada por tener cada vez más, está creando una sociedad que repite y actua pensando en que “vales por lo que tienes”, lo que está formando niños y jóvenes desvinculados a la razón misma de ser humano y quienes poco practican la verdad, la sensibilidad, la compasión, la tolerancia, la congruencia. Es cierto que la verdad de las personas no está en sus palabras, está en sus actos.
Me he preguntado muchas veces, quien o qué ganamos en esta guerra interna de mexicanos contra mexicanos, qué oscuro y terrible interés se esconde detrás de los sucesos de San Fernando, Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato o Chilapa.
Pero hay que encontrar la manera de empezar a cambiarlo, o como expresan en su manifiesto los más de 300 catedráticos e investigadores del Consejo Nacional de Universitarios CNU: “Reconstruyamos este país formando la conciencia ciudadana”.
Sin duda, estos tiempos electorales y las elecciones no solucionarán los problemas nacionales, de ahí que utilizar los diagnósticos que ya existen y las propuestas de solución a través de diversos estudios realizados por las principales universidades del país, abre una puerta de esperanza sobre lo que necesitamos: ¿cómo hacerlo?, ¿cuándo hacerlo?, ¿dónde hacerlo?
A través de sus estudios comparativos podemos vislumbrar un camino a través de la coalición de fuerzas sociales y políticas, porque no solo hemos extraviado el camino, tambien hemos tenido un deterioro mayor en el bienestar en la vida de los mexicanos dado que la inequidad, sigue siendo el principal problema de nuestro país.
Ellos están haciendo propuestas y eso es lo que necesitan saber los jóvenes de hoy y de mañana, no podemos seguir siendo el tercer país con más muertos por conflictos armados en el mundo. Según el Instituto Internacional de Estudios Británico, en el 2014, estamos ubicados solamente después de Siria e Irak.
Yo no se si evaluar a los maestros, en el caso de la educación, sea el mejor camino para renovar la esperanza, sigo pensando que es más importante educar bien que evaluar. Evaluar forma parte del proceso educativo, pero no es el fin por sí mismo.
El trabajar de cerca con los maestros te hacen reflexionar siempre en que lo más importante no es saber más y dominar conceptos, el desarrollo de las habilidades y la puesta en práctica de determinados actitudes son primordiales, pero sobre todo el acercamiento emocional con ellos, inclusive fomentando la seguridad personal.
La vocación de educar, dicen los investigadores, puede ser socialmente construida.
La educación está vinculada al amor y ese acercamiento mutuo que llena tu alma y tu corazón es lo que te permite crecer y ser mejor, es importante humanizar la educación y pensar diferente el proceso, abrir puertas entre el corazón propio y el ajeno, si seguimos así ¿cómo hacer futuro?
Formando niños y jóvenes más sensibles, que vivan el hábito del esfuerzo y del trabajo cimbrado en toda la sociedad, que para ellos y para los maestros sea un honor estudiar y obtener buenos resultados y que todo el proceso esté lleno de generosidad, exigencia y bondad, no hay fórmulas, se toman ingredientes de aquí y de allá, pero siempre buscando formar mejores personas.
Si a muchos no nos da tiempo de construir futuro, espero que los jóvenes tomen mejores decisiones que nosotros para hacer de nuestro país, a pesar de los ruines de pasado y los sabios granujas del presente como escribió Benedetti, un mejor lugar para vivir.