El golpe a Marcelo Ebrard Casaubón con el retiro de la candidatura a diputado federal por la vía plurinominal lo es en la misma medida al partido que le ofreció esa posición por la vía externa, el Movimiento Ciudadano de Dante Delgado Rannauro.
El palo que ambos recibieron desde la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratifica de paso que el poder omniprescente de la Presidencia de la República alcanza todo, hasta a entidades autónomas en el papel, pero que parecen gravitar en torno al núcleo del poder público en Los Pinos, como satélites.
Más artículos del autor
Era una versión conocida en la Ciudad de México que el ex jefe de Gobierno del D.F había sido el autor de la filtración de la existencia de la Casa Blanca de Las Lomas, propiedad deAngélica Rivera, esposa de Enrique Peña Nieto, y que divulgó Carmen Aristegui.
Coincidentemente como Ebrard Casaubón en la política, la periodista está fuera de los micrófonos de MVS y del escenario público. Una corriente de opinión dirá que ambos se colocaron en la línea de tiro del grupo que rodea al Presidente de México. Son compañeros de la misma desventura e infortunio.
Todavía el lunes 27 Ebrard había dicho a Ciro Gómez Leyva en Radio Fórmula que la aparición de su imagen en la propaganda “todavía no se veía”, sino hasta pasar el episodio del recurso interpuesto por el Partido Verde contra su candidatura.
Y en efecto, en Puebla por ejemplo los candidatos a diputados federales del Movimiento Ciudadano debieron quedarse sin la presencia y acompañamiento del ex perredista para quien ya se tenía agenda: carrusel de medios, reuniones con liderazgos confrontados con el grupo en el poder local y recorridos por sitios emblemáticos del estado.
El golpe de la presidencia de la Sala Superior del TEPJF pega en el centro de la línea de flotación de un partido que ha puesto todo el empeño en mantener el registro en el sistema de partidos en México, para lo cual requiere el 3 por ciento de la votación del listado nominal en la elección del 7 de junio.
La existencia del Movimiento Ciudadano en la vida política en el país radicó hasta esta semana en la estructura que Mercado Ebrard tiene en el Distrito Federal. Del potencial de votos de los candidatos a jefes delegacionales se llegó a confiar la captación necesaria de sufragios para ese propósito.
No se ha escrito la última página de la historia política de este partido que preside Delgado Rannauro, un veracruzano que consiguió imponerse a la consigna de otro grupo priista en la década de los ’90, cuando lo llevó al penal de Pacho Viejo en Xalapa con cargos que se desvanecieron con el sexenio de un salinista como Patricio Chirinos y su cancerbero, Miguel Ángel Yunes, hoy convertido al panismo.
El último out, dice el argot beisbolero, no ha sido cantado.
Twitter: @FerMaldonadoMX