En el PAN, la víspera de las elecciones federales está siendo un detonante que, como una olla express, intenta soltar sus vapores antes de explotar. Esta escena, candente en los hechos, está provocando que sus dirigentes nacionales y locales den una opinión sobre los últimos acontecimientos.
¿Qué tanto hay de verdad y mentira?
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Sin necesidad de un detector de mentiras o que depositen la mano derecha en una biblia para jurar ‘la verdad y sólo la verdad’, el camino de lo cierto parece bastante despejado:
FALSO.
Lo que omitió el presidente estatal del PAN es que el distanciamiento con Moreno Valle viene de tiempo atrás, y el desacuerdo público de Micalco por la afiliación masiva representa sólo la cereza del pastel.
En los hechos, fue el gobernador quien empezó a sacar de la jugada a Micalco a raíz de que éste intentó jugar en dos tableros al mismo tiempo: en el de la Organización y en el del proyecto morenovallista. De ahí que Micalco se encontrara con un freno en su carrera política en el estado, y a partir de esa realidad, Micalco optó por ventilar su ‘inconformidad’ con el actuar del gobernador.
CIERTO.
Hay un elemento que suelen pasar por alto los panistas ortodoxos: la practicidad, el cual, por el contrario, es la principal herramienta en el terreno electoral que utiliza Moreno Valle. En este caso, los panistas quieren ganar. Los tiempos idos de los mártires panistas que se enfrentaban ante inminentes derrotas en las urnas ya pasó. Y no regresarán.
¿Quién en su sano juicio no quiere ganar?
¿Quién en su sano juicio estaría preocupado por los berrinches de su dirigente, cuando es el gobernador quien porta la sartén por el mango?
No se trata de saber lo bueno o lo malo.
Ni de víctimas o villanos.
Elemental: practicidad.
CIERTO.
En este sentido, la militancia por fin encuentra un medio de subsistencia, y no la va a soltar tan fácil, sobre todo, cuando Micalco es un hombre cuyo único medio de subsistencia es cobrar en nómina de la política.
CIERTO.
Por una sencilla razón: Micalco no lleva vela en el entierro. Literal: no tiene voz ni voto en las estrategias ni elección de candidatos. Tampoco sirve de enlace en las decisiones del CEN del PAN. Todo la operación política recae en Rafael Moreno Valle, incluso, sus miras rebasan los intereses estatales y su mano está meciendo la cuna de las elecciones federales a nivel nacional.
Por tanto, Rodríguez Regordosa tiene toda la razón cuando afirma que el divorcio entre Micalco y el gobernador no alterará en lo más mínimo las próximas elecciones federales.
FALSO.
El futuro político en Puebla de Rafael Micalco yace a tres metros bajo tierra. Y eso todo el mundo ya lo da por hecho.
¿O no?