Hace buen rato que el país vive una espantosa inversión de valores. (Y no en la bolsa, eh…)
Lo grave de hoy es que se miente y roba desde la cima del poder. De todos los poderes. En todas partes. A la vista de todos, a plena luz del día. Con descaro y cinismo sin parangón. (Búsquese la cartera, discretamente por favor…)
Más artículos del autor
Funcionarios que llegan a hacer millonarios negocios; ministros y jueces sordos voluntarios que trafican; cardenales, obispos y curas que violan y encubren, roban y comercian fuera y dentro del templo; profesores jumentos con más tiempo en marchas que en las aulas.
Comerciantes que adulteran y falsifican; líderes que explotan a sus representados; partidos que solo representan a sus dirigentes para hacer fortunas; policías que son superlativos delincuentes en todas las ramas; farsantes que loan a la democracia y libertad y acumulan puestos y fortunas.
Políticos y representantes populares modelo de impudicia y descaro. En fin, una lista inacabable.
Es triste decirlo, nada nuevo bajo el sol.
La narrativa musical argentina, en 1934, hace nada menos 81 años, en un tango, “Cambalache”, nos cuenta lo que allá en el sur sucede. Una pintura musical al oleo que parece inspirada en el México de hoy, del 2015. Véalo usted:
CAMBALACHE
Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
varones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseaos.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso o estafador…
¡Todo es igual!
¡Nada es Mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón…
Mezclao con Satavisky
va Don Bosco y La Mignón,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar La Biblia
junto a un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás…!
¡Dale, qué va..!
¡Que allá en el horno
nos vamo’a encontrar..!
No pienses más; sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao…
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley…
El libro “Las mejores letras de tango”, nos dice que el autor de este popular tango, el poeta Enrique Santos Discépolo, “para establecer la decadencia de valores que afecta al siglo, la letra de “Cambalache” pone en contraste figuras tan dispares como Alexander Satavisky (un estafador), San Juan Bosco (sacerdote fundador de la Orden de los Salesianos), La Mignon (personaje de dos novelas francesas y casi un sinónimo de “mantenida”), Don Chicho (hubo dos con el mismo apodo, ambos poderosos mafiosos de Rosario, Argentina),Napoleón Bonaparte ( militar nacido en Ajaccio, Córcega, emperador de los franceses); Primo Carnera (campeón de peso completo), y José de San Martín (héroe nacional argentino, libertador también de Chile y Perú).”
GLOSARIO:
CAMBALACHE: Lugar de compraventa de enseres usados.
CHORRO: Ladrón, ratero.
CALEFÓN: Aparato calentador de agua, de uso doméstico.
DUBLÉS: Imitación de una alhaja fina, oro falso, metal dorado.
LABURA: Trabajar, el que trabaja.
GIL: Tonto.
Para apreciar mejor la letra de este tango, recomiendo a usted escuchar la versión musical, con la maravillosa voz del cantor argentino (ya muerto) Julio Sosa. Le va a encantar. ¡Provecho…!