“Mujeres y hombres en igualdad, ¿ya llegamos?”, tituló su conferencia una de las feministas activas más aguerridas y respetadas, no sólo de Puebla sino a nivel nacional, Mónica Díaz de Rivera, en la víspera de la celebración del Día Internacional de las Mujeres.
La respuesta mental y automática de los presentes ante ése título fue, aún sin haber iniciado la conferencia: “no, no hemos llegado”.
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Mónica es una de las 40 mujeres pioneras en la lucha feminista en el país y a quienes se les debe que se instauraran los acuerdos de la declaración de Beijing en 1995 en México (durante la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres en la que participaron 189 países) para la creación del Instituto Poblano de las Mujeres (pues primero se fundó en Puebla, y después, se creó a nivel nacional).
Ella abrió su ponencia con una verdad, incómoda para algunos, lapidaria para otros : “la verdad es que la mujeres en este país seguimos siendo ciudadanas de segunda, aún con 300 años de lucha, ¿por qué nos ha llevado tanto tiempo, y nos sigue faltando tanto por avanzar?, por la falta de ayuda solidaria entre nosotras, pero sobre todo, porque el 50% de la población mundial, es decir, nuestros hombres (padres, hijos, esposos, hermanos, amigos), no están dispuestos a ceder y compartir los espacios de poder”, “No queremos que los hombres de vayan de nuestras vidas, al contario, claro que queremos un compañero... lo que pasa es que cada vez hay más mujeres que ya no están dispuestas a aceptar a hombres que no sean más igualitarios, solidarios y participativos en una vida en común, incluyendo las responsabilidades en el hogar y la crianza de los hijos”.
“Hace falta más apertura y apoyo por parte del sexo masculino, pero principalmente, una instalación más justa y equitativa de los políticas públicas para defender los derechos de las mujeres en todos los rubros sociales…”, “no es posible que hoy en día las mujeres cuenten con más preparación académica, representen el mayor número de estudiantes que se titulan en las universidades, e incluso, continúen preparándose con maestrías y doctorados, y sigan obteniendo los puestos y salarios más bajos en una empresa, o bien, se les discrimine por estar embarazada o ser madre soltera, y eso por sólo poner un ejemplo de las muchas injusticias que se continúan practicando en México y en el mundo… estoy convencida que este 8 de marzo no hay nada que festejar y mucho que reflexionar”.
“Ojalá algún día se deje de celebrar el Día de la Mujer. Yo seré la más feliz del planeta, porque eso significaría que las mujeres ya son reconocidas en igualdad y derechos, ganan lo mismo y son valoradas y reconocidas en su trabajo doméstico, familiar y laboral”, fueron algunos de los comentarios de la maestra Mónica Díaz de Rivera en su plática con mujeres en el Palacio Municipal de Cholula, en la que fungió como anfitriona la presidenta del DIF, Mary Carmen Espinosa Torres.
Mónica Díaz de Rivera enumeró algunos mitos sobre la mujeres:
Mito 1: El día de la mujer. No se trata de celebrar con desayunos, chocolates o rosas, sino de reflexionar sobre la situación y promover acciones tanto para mejorar la calidad de vida de las mujeres como de encontrar la forma de caminar a un lado de nuestros hombres. Ni atrás ni adelante. Juntos.
Mito 2: Mujeres y hombres son complementarios. La media naranja no existe, y por tanto, una mujer completa y plena, vale igual que un hombre completo y pleno. No debía suceder, pero la diferencia biológica (de sexos) ha devenido en desigualdad.
Mito 3: El mundo se ve rosa o azul. Insistimos en ver al mundo de color rosa (femenino) o azul (masculino). Nos iría mucho mejor si nos colocáramos unos lentes morados, para ver la unión ideal de ambos.
Mito 4: Son las mujeres quienes hacen a sus hijos ‘machos’. Muy poco se puede hacer como madre cuando la cultura machista pesa tanto en una sociedad en la que muy poco se hace para cambiar las políticas públicas que impulsan y apoyan a los hombres.
Mito 5: A las mujeres nos gustan que nos peguen. La violencia no es natural, por más que se trate de justiciar o ver de forma natural las golpizas de un padre hacia su esposa y sus hijos. A lo mejor hay mujeres que lo soportan en silencio, por miedo o por muchos otros factores. Pero es un hecho que a ninguna mujer le gusta.
Mito 6: Las mujeres no participamos porque no queremos. Los espacios de participación de las mujeres en la vida pública, en la empresa, y en sí, en la sociedad siguen estando cerrados, y no porque no queramos ser protagonistas, sino porque no nos lo permite una sociedad patriarcal, que insiste en restringirla para ser madre y dedicarse a las labores de la casa. Falta mucho por hacer.
Mito 7: Maternidad es destino. La mujer necesita ser valorada no sólo por ser madre, pues aunque lo sea, llegará un momento en que los hijos crezcan y se van. Es entonces cuando se preguntará ¿quién soy, a dónde voy?
Mito 8: Mujeres juntas ni difuntas. Es una frase muy cruel fabricada por los hombres, que ven en los pactos de mujeres mucha fortaleza, y a la vez, una amenaza. Aunque aún falta ser más solidarias entre nosotras, es cierto que una amiga puede llegar a ser un apoyo mucho más efectivo y leal que el de un esposo, o incluso, de los hijos.
Mito 9: Las mujeres están así porque quieren. La globalización ha orillado a la mujeres a adoptar decisiones, funciones, roles y condicionales ajenas a su realización personal. Por ejemplo, el 95% de las mujeres desearía estar en su casa, con sus hijos, que trabando a destajo fuera de sus hogares, ganando lo mínimo, y dejándole a otra mujer (en la mayoría de los casos a la abuela) la educación de sus hijos.
Mito 10: Ya cumplimos con la ley. Aunque hay leyes que procuran la defensa de los derechos de las mujeres, también es cierto que los logros en el papel no se llevan a la práctica.
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