A pesar de su riqueza arquitectónica, el potencial turístico del centro histórico de la ciudad de Puebla no ha sido totalmente aprovechado. A través del tiempo, el dinamismo urbano de la ciudad de Puebla se ha incrementado de manera paralela al crecimiento de su producción industrial y comercial, no obstante, aun cuando las zonas urbana e industrial se han adaptado paulatinamente a las exigencias de las nuevas tecnologías y al desarrollo social, la infraestructura de ciertos servicios públicos de su zona monumental y su centro histórico permanecen aún inadaptados a las necesidades de la modernidad.
En el presente, a pesar de la creación de algunas nuevas avenidas y circuitos para el tránsito vehicular, la ciudad sigue careciendo de un sistema moderno y eficiente de transporte público que evite aglomeraciones y embotellamientos en muchos sectores urbanos entre los que se encuentra su centro histórico. Por ello es necesario que el centro histórico de Puebla posea un sistema diferente de circulación vehicular con el propósito de facilitar a los visitantes y a los propios residentes un mayor disfrute de los atractivos turísticos que esta zona ofrece. De manera específica, se requiere de un sistema distinto de movilidad individual que evite la utilización de automóviles y autobuses urbanos con el fin de reducir al máximo los problemas actuales de circulación peatonal, embotellamiento vehicular, contaminación auditiva y atmosférica y falta de espacios de estacionamiento que amenaza el estado de conservación de los inmuebles, la visita a museos, la apreciación de los edificios patrimoniales y el disfrute en general del paisaje urbano.
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Una opción viable para este cambio de movilidad tanto peatonal como vehicular es la implantación de un sistema de transporte urbano utilizando trolebuses eléctricos con recorridos rectilíneos. El elemento clave de este nuevo sistema es la prohibición del uso autobuses permitiendo solo la circulación a los automóviles de los residentes, los vehículos de limpia y los vehículos de proveedores de los negocios ya establecidos, en un esquema de horarios apropiados y restringidos. Bajo este esquema, se propone el empleo de trolebuses eléctricos con ruedas neumáticas en substitución de la red de transporte público actual que opera utilizando vehículos con motores de combustión a diésel y a gasolina.
Esencialmente, los trolebuses eléctricos realizarían recorridos siguiendo trayectos lineales para evitar los cambios de dirección en las esquinas de la cuadricula urbana. Así, los trolebuses seguirían trayectos rectilíneos saliendo de una estación ubicada fuera de la zona histórica de la ciudad y, atravesando esta misma, llegarían a otra estación también ubicada fuera de este perímetro sin realizar ningún cambio de dirección que entorpeciera su maniobra. Este patrón de desplazamientos cubriría gran parte de la zona del centro histórico simulando una matriz de recorridos de norte a sur y de oriente a poniente.
Para cumplir este propósito sería necesario construir cuatro terminales de partida/llegada de las líneas de trolebuses ubicadas en lugares estratégicos de los cuatro puntos cardinales fuera del área ocupada por el centro histórico de la ciudad. Estas terminales, además de funcionar como puntos de llegada y salida de los trolebuses, estarían equipadas con amplias áreas de estacionamiento para albergar los vehículos particulares de los ciudadanos que no podrían circular en el centro histórico utilizando sus propios vehículos.
Evidentemente, la infraestructura necesaria para el funcionamiento de este nuevo sistema de transporte urbano requiere principalmente de la adquisición de trolebuses eléctricos con ruedas neumáticas, de la construcción de las terminales de los trolebuses y los estacionamientos para los vehículos particulares de los usuarios, de la instalación del cableado eléctrico de suministro, de la construcción de los equipamientos urbanos para el ascenso/descenso de pasajeros, de la construcción de instalaciones para el soporte operativo del sistema (talleres de mantenimiento para los trolebuses, implantación de sistemas de control operativo y monitoreo de las rutas, vigilancia, seguridad vial, equipo computarizado para la venta de boletos para la utilización del servicio, etc.) y, finalmente de la contratación, adiestramiento y capacitación del personal ejecutivo, mandos medios y personal operativo necesario para el funcionamiento de todo el sistema.
Así, en el contexto del desarrollo urbano que experimenta la ciudad de Puebla en el presente, la implantación de un sistema de transporte urbano para la zona monumental de la ciudad de Puebla y su centro histórico, como el aquí propuesto podría convertirse en un factor de desarrollo económico, social y turístico. La tranquilidad de tráfico y limpieza del ambiente, derivados del desplazamiento silencioso de los trolebuses y la ausencia de vehículos con motores de combustión permitiría a los residentes y visitantes realizar verdaderos paseos turísticos por toda la zona monumental, disfrutando del paisaje urbano, admirando las fechadas de los edificios patrimoniales, asistiendo a eventos culturales, degustando la gastronomía poblana en los restaurantes establecidos, visitando los museos, etc., lo cual, redundaría indudablemente en una mayor promoción del turismo para el centro histórico de Puebla revalorizando y reforzando su gran riqueza patrimonial.