Fue el primer informe de labores de Antonio Gali Fayad, y fue atípico, por completo.
1. Nunca había llegado un presidente municipal con tal fuerza y respaldo. Igual del gobierno del estado, de su partido, de otros partidos, de la iniciativa privada y hasta de los medios de comunicación. Sin duda, su política flexible y de acercamiento dió resultados más pronto de lo esperado.
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2. Sólo así se explica que el nombre del alcalde figure en primer lugar de las encuestas que se levantaron y supervisaron en Casa Puebla.
3. De pronto, Tony Galy se convirtió en la carta más fuerte del morenovallismo en la víspera de la puja por la gubernatura. Para nadie es un secreto que Rafael Moreno Valle se quedó sin ases para jugar su sucesión. Por supuesto que hay colaboradores cercanos y fieles a su causa, pero que no cuentan con el capital político que asegure la permanencia del gobierno panista.
4. Otro síntoma atípico en el interior forme del 14 de febrero fueron las ausencias. Para empezar, brilló por su ausencia la principal fuerza antagónica: el Pri y su primera plana, que si bien hay pocos, no se percibió una contraparte que equilibrara el evento.
5. Otra gran ausencia fue la del antesesor de Gali: Eduardo Rivera Pérez. Nunca se había visto que un exalcalde no asistiera a un informe de su sucesor del mismo partido. Nuevamente el yunquista envía una señal de ruptura. Más que con Tony es con el gobierno del estado. Sin embargo, los organizadores del ayuntamiento aseguran que sí invitaron a Rivera.
6. Llamó la atención que Gali jamás hiciera referencia de las magna obras y puentes que fueron construídos en todo este año. Queda claro que el alcalde le quiere dejar todo el crédito al gobernador.
7. Y en este punto también quedó evidenciado que desde hace muchos años no existía tal armonía y complicidad en Puebla entre un presidente municipal y un gobernador.