¿Cuáles son las razones que llevan a las mujeres a trabajar? Indudablemente la respuesta al unísono será: para satisfacer necesidades económicas. En efecto, no es nada nuevo que, dadas las características de las familias actuales, la mujer se ha convertido en una fuente para el sostenimiento de hogares mexicanos, no sólo para generar mayores ingresos en el hogar sino, en muchos casos, en la única fuente de ingresos. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del 2014, en México existe poco más de 31 millones de hogares, en los cuales 8 millones (25.7%) la jefatura familiar recae en una mujer.
Ahora bien, pero cuando se trata de emprendimiento, ¿por qué emprenden las mujeres? ¿Cuáles factores, además de los económicos, que las mueven para iniciar un negocio? O metafóricamente hablando, ¿qué semillas de emprendimiento utilizaron? ¿Qué tan satisfechas están con su decisión de emprendimiento? En una encuesta realizada a mujeres empresarias de San Pedro Cholula, donde el 80% se dedica al comercio y lleva 6 años de promedio en el mercado, el 70% afirmó que un factor clave que las orilló para poner en marcha un negocio fue el haber visualizado una oportunidad para satisfacer una necesidad económica. De manera similar, 74% de estas encuestadas indicó que un determinante clave de emprendimiento fue el identificar una vía para generar mayores ingresos. Otro factor decisivo, de carácter económico, fue el deseo de heredar un negocio a sus hijos, donde el 55.8% observa el emprendimiento como una oportunidad para dejar un legado a sus hijos.
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Pero no sólo por dinero emprende la mujer, esta muestra de empresarias nos reveló otras razones no económicas que están presentes cuando deciden arrancar una idea de negocio. Entre éstas se identifica el deseo de tener el control de su propio negocio (53.2%), es decir, las mueve la aspiración de tener autonomía en la forma de administrar su propia empresa. Adicionalmente, también observamos que para las empresarias un factor relevante fue porque les gusta dirigir y motivar a otras personas (45.5%), acciones que están muy relacionadas con el rol de liderazgo que desean ejercer. Otra razón de emprendimiento es por tener una mayor flexibilidad entre su vida laboral y familiar (45%) y finalmente, para cumplir con su visión personal (40.3%).
Y una vez convertidas en empresarias, ¿qué grado de satisfacción les genera su negocio? Es decir, ¿los motivos y las expectativas que las llevaron a emprender les proporciona satisfacción? El estudio arrojó que su grado de satisfacción no sólo obedece al deseo de incrementar sus ingresos, también está presente la aspiración de cumplir con una visión personal, generar progreso a su comunidad y por el anhelo de llevar el control de su propio negocio. Estas causas de emprendimiento favorecen a que el 53.2% se encuentren satisfechas y el 26% muy satisfechas con su negocio.
Algo que llama la atención entre las razones que pueden generar mayor satisfacción en las mujeres empresarias es la idea de llevar el progreso a su comunidad, lo cual, además de convertirla en empresaria, también la convierte en una fuente de desarrollo en la sociedad donde se desenvuelve. De acuerdo a datos revelados por la Secretaría de Economía, a través de la Subsecretaría de Pymes, en tan solo 16 años las emprendedoras mexicanas se incrementaron de 2.5 millones existentes en 1995 a más de 4 millones en 2011, tendencia que demuestra que las mujeres se están convirtiendo en un pilar fundamental para contribuir a la mejora económica de nuestro país. A partir de sus acciones emprendedoras, cada fuente de trabajo que generan, el valor que proporcionan con sus procesos productivos en sus comunidades y el apoyo económico que otorgan a sus hogares, las mujeres mexicanas están cosechando frutos para el crecimiento balanceado que necesita nuestro país.
Por lo anterior, es de suma importancia para el desarrollo económico y social de México, la difusión y el fomento de programas gubernamentales y otros organismos que promueven el apoyo para la mujer, como por ejemplo el Programa de Apoyo para la Productividad de la Mujer Emprendedora (PROMETE) de SAGARPA, el de Proequidad del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), y el Instituto Nacional de Madres Profesionistas (INAMAP). Todas estas iniciativas tienen como fundamento lograr igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, abatiendo paulatinamente la tan arraigada discriminación de género que sufrimos aún en diversos escenarios de nuestro país. Si hay tantos programas de apoyo y, además, existen diversas razones para el emprendimiento femenino, ¿por qué cuando recorremos la exposición actual del aeropuerto internacional de la ciudad de México, nos encontramos con una bella exposición fotográfica de Miguel Bracho que retrata una realidad donde “de las 14.1 millones de mujeres rurales en México, 8.5 millones viven en pobreza multidimensional?