La crisis en el sistema de partidos políticos ha generado nuevas alternativas y condiciones de gobierno. En Guerrero existen al menos 30 municipios donde el Presidente Municipal y su equipo han abandonado sus funciones y responsabilidades por presión, un grupo de la sociedad, organizada en comités ciudadanos se hace cargo de estos gobiernos municipales; por otra parte, la ley se ha modificado para que ciudadanos sin partido político puedan ejercer su derecho a ser votados como “candidatos independientes”. La crisis partidista ahora tiene alternativas reales que no debemos de perder de vista, ya que pueden significar el futuro de la política en México. ¿Funcionaríamos sin partidos políticos?
Desde hace años los partidos políticos han permanecido en crisis por la carente representación política que han logrado en la sociedad mexicana. La ciudadanía no confía en los partidos políticos (Gráfico 1) y estos no han dado una solución a esta desconfianza, probablemente porque nunca había existido una opción distinta a ellos a la hora de votar o gobernar. Desde el nacimiento del PNR –Ahora PRI- en 1929, México nunca ha tenido un presidente, gobernador, diputado o senador que no haya contendido desde un partido político, hasta ahora.
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Y es que ¿cómo confiar en los partidos políticos si todos están involucrados en mafias y crimen organizado? Solo por mencionar algunos casos –excluyendo a gobernadores porque no acabo-.; el ex alcalde de Iguala José Luis Abarca -ahora en prisión-, fue recomendado por López Obrador para la candidatura del PRD y tenía nexos con “Guerreros Unidos” una célula del crimen organizado en Guerrero muy violenta; El ex alcalde del PRI en Cocula, César Miguel Peñaloza Santana también está en la cárcel por nexos con el crimen organizado en Guerrero; por último, Emmanuel Nivón González ex edil del PAN en Chiapas y precandidato a la gubernatura fue encarcelado por extorsión. Ningún partido se salva cuando se trata de corrupción impunidad y malos manejos de recursos.
Los mexicanos vivimos acosados mediáticamente por los partidos, asaltados literalmente por ellos y sus nexos con el crimen organizado, cansados de darles nuevas oportunidades. Por razones como estas, no es raro que el 45% de los mexicanos no confíen nada en los partidos políticos, un 35% tenga poca confianza y sólo un porcentaje menor al 5% tenga mucha confianza, de acuerdo a la encuesta presentada por el INE el año pasado titulada Informe País. Pero entonces, cuando las cosas están a punto de explotar, salen voces a defender al sistema de partidos destacando que sin ellos la democracia sería inexistente ¿Están seguros de ello?
Gráfico 1:
El espíritu de la democracia representativa se centra en la elección de representantes que transmitan las demandas sociales y las resuelvan con apoyo de todas las voces, por lo tanto los partidos políticos no son indispensables en el concepto básico. En México, lamentablemente, votar no asegura ser representado, al contrario, implica el nombramiento de un partido político con sus respectivas figuras para que suban al poder y lo ejerzan de la manera que más les convenga. Al votar por diputados y senadores solo mandamos soldados de colores a las cámaras, los cuales se posicionarán con los suyos, aprobarán y se pelearán en bancada, ninguno de ellos recordará que representa ciudadanos, porque en la práctica en las cámaras solo están representados partidos.
Es por eso que independientemente de votar, la mayor parte de la ciudadanía, un 46%, no se considera de ningún partido político, otros sectores más pequeños se sienten priistas y otro más pequeño panista, sin embargo es palpable el descontento general en las instituciones partidistas como se muestra en el gráfico 2.
Gráfico 2:
Más aun, este descontento ha desvirtuado el significado de la democracia, ya que casi un 50% de los mexicanos identifica a la democracia mexicana como un ejercicio en el que muchos participan y pocos ganan (grafico 3) –México, el país donde la democracia significa lo opuesto a su etimología-, obviamente participan todos los ciudadanos y sólo ganan los partidos políticos. Lamentable destino para el voto en el país, ya que ha dejado de ser la herramienta fundamental para ejercer la democracia y solo se ha convertido en una herramienta de selección del “menos malo”.
Gráfico 3:
Fuente: Elaboración propia desde el Proyecto País 2014
Entonces, sí la representación social no es real en la democracia mexicana, lo que ha generado una crisis de representación ¿Cómo hacer de la democracia un juego en el que todos ganen?
La respuesta se ha formulado en dos soluciones distintas e interesantes: Las candidaturas independientes y el gobierno por asamblea popular. Las candidaturas independientes son la liberalización del sistema por presión social, este año será el primer año en el que estas figuras políticas contenderán en elecciones, lamentablemente, algunos de los aspirantes a candidatura independiente no han tomado con seriedad esta oportunidad, tal es el caso del “Payaso Lagrimita” en Guadalajara y “El Bronco” en Nuevo León”, sin embargo siguen existiendo propuestas interesantes como Beto Merlo en Puebla, el cual se muestra a favor de elecciones fuera de los partidos políticos.
Por otra parte, tenemos a las asambleas populares en algunos municipios de Guerrero. Estas asambleas han tomado los palacios de gobierno y destituido socialmente a sus ediles, su dinámica se basa en la generación de comités sociales para la toma de decisiones públicas; de manera sorprendente, su organización se funda en una forma básica de la democracia, “la decisión de los comunes”, el decreto de la sociedad, la sentencia de todos; sin embargo tiene un punto oscuro. ¿Cómo podemos estar seguros de que las decisiones las toman todos los interesados y no son excluidas las minorías? Para empezar, esas asambleas no fueron electas por voto popular, al ser figuras de gobierno fuera de ley, sus prácticas no son transparentes, por lo tanto se pueden prestar a exclusión, corrupción o falta de rendición de cuentas, por lo cual es indispensable tenerlas en la mira y estudiarlas, ya que podrían ser una alternativa palpable a la desaparición de los partidos políticos. El que nada debe a nada debe temer y si pretenden ser una alternativa al gobierno por elección partidista, que muestren las cualidades y atributos de este tipo de gobierno nacido en la sociedad.
Entonces, ¿México sería un mejor país sin partidos políticos? Yo creo que sí, desde hace mucho tiempo es necesario avanzar en la generación de nuevas formas de representación, nuevas estructuras de gobierno, nuevas instituciones públicas que prosperen de acuerdo a las necesidades sociales y no busquen preservar el poder como lo hacen nuestros ya obsoletos partidos políticos.
Vale la pena preguntar, ¿Te sientes representado por los partidos políticos? Si la respuesta es no, ahora tienes dos nuevas opciones, busca a tus candidatos independientes o vuélvete uno de ellos, es una opción viable y constitucional para cambiar la realidad política, o si te parece más conveniente, busca organizarte con tu sociedad y generar un nuevo sistema de gobierno, sin olvidar que todos deberíamos ser incluidos en el proceso de toma de decisiones. De una u otra forma México está generando sus propias respuestas a sus viejos problemas, los partidos políticos.
Con dedicación especial a mis padres, quienes no han perdido la esperanza.