Si en estas últimas semanas no ha recibido una llamada a su celular de parte de Enrique Doger Guerrero para organizar una cita con usted, no se aflija.
Pocos son los elegidos.
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Se requieren de varios requisitos para tal honor.
Por ejemplo: varias cuentas bancarias que delaten su solvencia económica, que disfrute de los entuertos agudos de la política, que se sienta atraído por zagas cinematográficas como las de El Padrino (incluyendo saberse los diálogos de memoria y ubicar perfectamente a cada personaje), que disfrute de hacer de ‘espía chino’, que sume un historial de generosas contribuciones a la causa electoral (si fue para beneficio del PRI, mucho mejor), que cotidianamente se localice en las columnas políticas para enterarse en dónde ha estado últimamente y checar si no anda en malos pasos.
También están los personajes de la zona VIP, los primeros a los que llamó: todas aquellas almas que han apoquinado una suma considerable a las candidaturas que abanderó Enrique Doger, desde su incursión a la política con la presidencia municipal de Puebla en el 2005.
¿Cuál es el motivo del desprendimiento de tanta vida social?
¿Cuáles son las intenciones de este amante de las películas de Woody Allen?
Es más que pura cortesía.
Claro.
Se trata de que Enrique Doger está armando su estrategia para colarse por la candidatura a la gubernatura.
Su tirada es ir por la ‘pequeña’.
Va en serio.
Al menos, eso es lo que les dice a los políticos, empresarios, funcionarios públicos y a toda persona ‘pudiente’ que se le cruce en el camino.
Obvio, en este momento, no es que esté buscando votos.
Quiere patrocinadores para su causa.
Dinero, pues.
La versión que está manejando el diputado es que él es el ‘bueno’, y muestra las encuestas en donde sale muy bien posicionado, casi siempre en segundo lugar, apenas debajo de la senadora Blanca Alcalá.
Y claro que hace hincapié en los deprimentes números que muestra el subsecretario Juan Carlos Lastiri, quien se encuentra en el último lugar, apenas a unos cuantos puntos por debajo de Guillermo Deloya.
Doger se presenta como un factor de encuentro con todos los grupos priístas, incluyendo al propio Mario Marín y su equipo, a quien considera como un elemento valioso para ganar votos en el interior del estado, en donde el exgobernador es recordado, reconocido y cuenta con muchos seguidores.
El punto de quiebre para Doger es Blanca Alcalá, de quien mejor guarda silencio, dado la mala relación que sostiene con la senadora, desde hace muchos años, y que se agudizó cuando Alcalá llegó a la presidencia municipal y se convirtió en el adversario más poderoso a vencer para la gubernatura.
Y por si fuera poco, deja entrever que, después de todo, sostiene una buena relación con el gobernador Rafael Moreno Valle, “no me ve con malos ojos, podrías llegar a una buena negociación”, comenta ‘en corto’.
Así, después del despliegue de todas sus virtudes, de la demostración en los hechos (con los sondeos de opinión) de que realmente tiene probabilidades de ganar, de servir de factor de unión y solidaridad de un PRI desvencijado y perdido, Doger, con su mejor sonrisa y su voz profunda, después de un suspiro… invita… “¿con cuánto le entras?”.