Durante dos días, miércoles y jueves la Marina Armada de México realizó sendos operativos en la zona metropolitana de Puebla y Huejotzingo. La búsqueda del ex edil de Iguala, Guerrero José Luis Abarca y su esposa, María de los Angeles Pineda era y es la máxima prioridad.
La actuación de los marinos en la zona centro de Puebla confirma la creencia que ya de antemano se presumía: que la región de mayor densidad poblacional del estado es sitio preferido por quienes fueron actores de primer nivel en el cártel de los Hermanos Beltrán Leyva.
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La presunta estancia en el clúster Santo Domingo de Lomas de Angelóplis 3 de la pareja buscada por su responsabilidad en la ejecución de líderes perredistas, de seis personas y la desaparición de 43 estudiantes de la escuela Normal Rural Manuel Isidro Burgos de Ayotzinapa, encaja en esa lógica.
De acuerdo con la estrategia implementada en el gabinete de Seguridad Nacional, el reparto de los 127 objetivos entre diversas instituciones, organismos y centros de inteligencia, a la Semar le corresponde la búsqueda, persecución y detención de los criminales de gran calado vinculados con dos de las organizaciones más notables en el crimen organizado: Joaquín Chapo Guzmán Loera y los Beltrán Leyva.
Los elementos de prueba más consistentes están a la vista, en la crónica publicada en medios nacionales y locales. La narrativa de la presencia de ambas organizaciones criminales puede ser fácilmente encontrada con una revisión retrospectiva de la prensa
En noviembre de 2013 un grupo de comensales de restaurantes en el exclusivo lugar Sonata en Lomas de Angelópolis atestiguó la forma en la que un grupo de hombres armados sometió a dos personas en el café Tarlet’s del lugar, como fue narrado en una entrega de la columna Parabólica:
Una fuente confió la víspera a este reportero que se trató de un levantón efectuado por el grupo criminal Los Rojos, rival a muerte de Guerrero Unidos la pandilla al servicio del ex edil de Iguala y su esposa y aliados entonces de los hermanos Beltrán Leyva.
En abril de 2010 el periódico Reforma publicó que Arturo Beltrán Leyva vivió en Puebla y que una semana antes de ser abatido en un fraccionamiento de lujo en Cuernavaca, aquí fue atendido de un padecimiento de salud.
Cinco meses después, detienen la Marina Armada de México detuvo a Sergio Villarreal Barragán El Grande, operador financiero de Héctor Beltrán Leyva. Sucedió en la calle Mercaderes del fraccionamiento Puerta de Hierro.
Y diciembre de ese mismo año sicarios al servicio de El Barbas enfrentaron hasta en cuatro ocasiones a la Policía Ministerial, entonces comandada por Adolfo Karam Beltrán, curiosamente el jefe policiaco que el diputado local del PAN, Jorge Aguilar Chedraui acusó de tener vínculos con la delincuencia organizada.
Producto de esas declaraciones, el ex director de la Policía Ministerial interpuso denuncia por el presunto delito de difamación y calumnia ante la Procuraduría de Justicia del Estado.
La crónica de la presencia notable de los ex aliados de El Chapop en Puebla no termina ahí. En febrero de 2014 en el fraccionamiento La Vista Country Club fue detenido Daniel Fernández Domínguez alias El Pelacas, operador de los mismos criminales y, presunto secuestrador del ex candidato presidencial del PAN, Diego Fernández de Ceballos
En marzo de este año en el fraccionamiento La Cima fue detenida una célula al servicio del cártel de los Beltrán Leyva. Se trató de Jesús Antonio Didaña, originario de Culiacán; Magner Donai Herrera, de Chiapas; y de Giavanni Rodríguez, un ciudadano colombiano.
Twitter: @FerMaldonadoMX