Para nadie es desconocido que la economía China es una de las más importantes a nivel mundial por su tamaño y las tasas de crecimiento económico que ha tenido en la última década. Estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) indican que China este año tendrá una desaceleración económica pero, aun así, se estima que crecerá en cerca de 7.5% de su PIB y su balanza comercial refleja un superávit de cerca de 250 mil millones de dólares, es decir, cerca del 2.8% de su PIB. De acuerdo a la teoría económica del crecimiento, la importancia de éste, como el experimentado por China es que en menos de un año duplicó el tamaño de su economía con las implicaciones que tiene en términos de demanda de bienes, es decir de potencial mercado de compra de bienes e importaciones. Al cierre de 2012, el comercio total entre México y China alcanzó 62,657 millones de dólares, de los cuales poco más de 5 mil millones y medio de dólares corresponden a exportaciones mexicanas hacia este país. Esto quiere decir que casi 57 mil millones de dólares corresponden a importaciones de productos chinos, con lo que México registra un déficit en la relación bilateral de más de 51 mil millones de dólares. Ante esta perspectiva es claro que el Gobierno de México debe tener una actitud más proactiva con el comercio bilateral entre China y México. Esto no ha pasado desapercibido para el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, que en línea con su compromiso de hacer de México un jugador global, acaba de relanzar la relación comercial con el país asiático. Esta semana el Primer Ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, se reunió con el Presidente de México, Lic. Enrique Peña Nieto, y con el Secretario de Relaciones Exteriores, Dr. José Antonio Meade, para hablar de los resultados de la Sexta Reunión de la Comisión Binacional Permanente México-China. Se han establecido acuerdos para mejorar el capital humano a través de intercambios de alumnos y docentes en distintas áreas del conocimiento; se potenciará la cooperación en ciencia y tecnología que cuenta ya con un andamiaje jurídico importante para lanzar proyectos en conjunto; en términos de combate al hambre y pobreza se acordó que México compartirá con China la metodología utilizada en la Cruzada Nacional Contra el Hambre, lo que demuestra que este instrumento ha sido validado por varios países no sólo en América Latina y; se dará impulso a los intercambios comerciales bilaterales con énfasis en los productos agroindustriales de nuestro país para que puedan acceder al mercado del país asiático. Un punto aparte fue el tema energético donde los chinos están interesados en participar en los campos que la reforma energética lo permita y en la compra de bonos de carbono a nuestro país. Así el fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre China Y México es hoy un hecho estratégico para nuestro país que puede tener a su alcance uno de los mercados más grandes y crecientes del mundo. El águila y el dragón (esta metáfora la utilizaron los cancilleres de ambas naciones en la clausura de la sexta Binacional) emprenden un vuelo que vislumbra grandes cosas para México y China, lo que sin duda puede posicionar a nuestro país frente al grupo selecto de las economías asiáticas que están comandando el crecimiento económico mundial. Esa es la Alianza Estratégica que México está construyendo, acorde a su meta ser un Actor con Responsabilidad Global.
OPINIÓN
El Águila y el Dragón volando juntos
Martes, Septiembre 30, 2014