Todo estaba arreglado para la ascensión del diputado federal, Carlos Sánchez Romero, a la dirigencia del PRI en sustitución de Pablo Fernández del Campo.
Pero una sentencia visionaria significó la lápida para el alfil de Jorge Estefan y Blanca Alcalá en el juego de poder político para limpiar el terreno electoral en favor de la senadora.
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Sucedió hace casi un mes.
Fue el restaurante del Congreso de la Unión: estaban presentes muchos diputados federales de Puebla, es decir, no fue un secreto el escándalo que armó Euquid Castañón Herrera. Todos estaban comiendo, y de la nada, apareció el brazo ejecutor del gobernador, se acercó a la mesa del coordinador de la bancada priísta de diputados y lo encaró:
—¡Eres un maldito… te juro que no vas a ser presidente del PRI, te lo juro, porque eres un p…. traidor!.
Carlos Sánchez se congeló, con dificultad terminó de tragar su bocado.
La cólera que trasminaba de rojo el rostro de Euquid venía a colación por la rueda de prensa que organizó la bancada priísta en contra de Rafael Moreno Valle tras el caso Chalchihuapan.
–… Y a los traidores como tú siempre terminan jodidos… nada más te recuerdo que tenemos la información de petróleos…
¿A qué se refería con exactitud Euquid con eso de “la historia de petróleos”?, bueno, seguro se trata de un asunto que apesta.
Volviendo a la gritoniza pública, por alguna diferencia de una par de horas, y no muy lejos de ahí, Manlio Fabio Beltrones les daba la mala noticia a Blanca Alcalá y Jorge Estefan Chidiac, sobre la decisión de quién sería el próximo presidente del PRI en Puebla.
No sería Carlos Sánchez Romero, sobrino político de Jorge Estefan, como fue el acuerdo casi desde a principios de este año.
No.
El nombre que sacó de la chistera uno de los hombres más poderosos de México fue el de Ana Isabel Allende Cano, una mujer con nula experiencia política, cero carrera partidista e identificada en el gremio como ‘de bajo perfil’.
Muchísimos militantes ni la ubican, pues.
Entonces, ¿por qué un perfil como ese se convertirá en la próximo presidenta del PRI?, desbancando a figuras como Rocío García Olmedo, Alberto Jiménez Merino, Guillermo Deloya.
Y además, designada desde las cumbres más altas del priísmo.
¿Quién es Isabel Allende y por qué está a punto de convertirse en la próxima dirigente del PRI, en la antesala de las elecciones federales y la coyuntura para la mini-gubernatura?
Para empezar, aun cuando el gobernador había palomeado el nombramiento de Carlos Sánchez como nuevo dirigente del PRI, terminó vetándolo de última hora, por organizar la citada rueda de prensa en su contra.
Pero lo más importante: Isabel Allende, como todos sabemos, es esposa de Adolfo Karam Beltrán, este hombre multifacético que igual va del PRI, al PAN y de regreso, siempre en el carril de la seguridad pública y participando en distintas administraciones estatales y municipales. Bueno, pues a Karam se le ubica como una de las personas más cercanas en los afectos del poderoso Antonio Chedraui Tannous, arzobispo de la Iglesia Ortodoxa de Ecatepec.
Es más, monseñor le llama cariñosamente “mi hijo”.
Así, en el último cumpleaños del arzobispo, famosa celebración por reunir en 31 mesas a lo más selecto del poder en el país, y son 31 mesas porque sus asientos están reservados para los `pesos pesados’ de cada estado de la República, empezando por el mismísimo Carlos Slim, el presidente de la República en turno, y pasando por, en caso de Puebla, Blanca Alcalá, por ejemplo, quien nunca falta desde hace 5 años.
Pues resulta que a esta comida siempre suele estar invitado Karam, por supuesto.
Y precisamente en la última celebración, Karam tuvo una solicitud muy, muy especial para con el arzobispo.
Bueno, no era para él directamente.
Pero casi, casi, equivalía a una carta para los Reyes Magos.
Quién sabe cómo se portó Karam durante el año, pero le trajeron su regalo.
Será este 20 de agosto cuando se haga realidad.