Los partidos políticos gastan dinero ajeno, a regañadientes cumplen con reglamentos de transparencia y prefieren pagar multas que respetar la ley, convirtiéndose en fuente de derroche y negocio privado.
Como sí fueran insuficientes las opciones partidistas en México, el Instituto Nacional Electoral ( que no le corresponde ese juicio de valor) autorizó la creación de otras tres fuerzas políticas de 21 que pretendían el registro oficial: Morena, el más conocido; Encuentro Social y el Partido Humanista.
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Todos rebasaron el mínimo que eran 20 asambleas estatales con 3 mil afiliados o 200 distritales con 300, y acreditar por lo menos 219 mil 608 militantes.
Sin embargo, los consejeros omitieron señalamientos serios respecto a que el Frente Humanista y Encuentro Social habrían dado dádivas a simpatizantes para que se afiliaran y completaran sus asambleas.
Este último además, habría recibido donaciones por parte de agrupaciones religiosas, que aunque en total no llegarían a diez mil pesos está prohibido por la ley. Igualmente habrían participado ministros de culto en sus asambleas (según las notas informativos).
La nueva carga económica representará en su conjunto más de 500 millones de pesos y a partir de este 1 de agosto gozarán del financiamiento público y los tiempos en radio y televisión contempladas en la ley.
¿Para qué necesitamos más partidos? Más de una fuerza política actual ha demostrado descaradamente que son negocio grupal ó de familia. Vivir del presupuesto público es su modo de vida debido a que en las urnas son incapaces de ganar de manera independiente.
En los últimos años los partidos han recurrido a fórmulas electorales que personalmente me parecen indignas porque el objetivo final es "ganar por ganar". No importa la ideología partidista, no importa identidad, no importa si los aliados son corruptos ó mezquinos. Ellos han confiado en que las coaliciones y alianzas dan buenos resultados electorales.
Es absurdo que en este "cóctel partidista" varias fuerzas políticas se presenten como una sola opción electoral ¿Qué los une?¿En qué coinciden? ¿Con qué color gobiernan? Me resulta antidemocrático la formación de coaliciones; y en otro bando que dos partidos políticos vivan un matrimonio de conveniencia en cada elección.
Sería bueno que el beneficio de un sistema democrático repercuta en el ahorro de las prerrogativas. ¿Para qué mantener en nómina a tanto partido holgazán? ¿Además de sus cuates afiliados a quienes representan? ¿Qué los diferencia de los demás? Lo dicho: El poder por el poder.
México ya no está para costear partidos políticos inútiles bajo el antecedente de que después de una elección pierden el registro y se van a su casa. O peor aún, si logran sobrevivir se convierten en partidos bisagra que anteponen casi siempre los acuerdos económicos a los políticos.
¿No sería más fácil y congruente entrar al sistema de bipartidismo ó quizá tres frentes políticos? Muchos ciudadanos reconocerían y se sentirían identificados por la ideología, capacidad, talento, propuestas, temas y candidatos de solo tres partidos fuertes, que tras una buena purga funcionaran bajo esquemas audaces y productivos.
Al final del día, el ciudadano vota casi siempre por los mismos (PRI, PAN y PRD) aunque lamentablemente tampoco hoy son los mejores entre la gama política, debido a que nos han acostumbrado a que las elecciones también se ganan con mañas, carretadas de dinero, operación política, poder televisivo, desvío de recursos públicos y alianzas de facto.
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