El concierto terminaba… o así lo presumía Lila Downs, mientras se tomaba la clásica ‘selfie’ con su banda, y a las espaldas, el auditorio del Siglo XXI gritando, pidiéndole más, otra.
Ella, con su rostro radiante, perlado.
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La sonrisa roja, plena.
Los ojazos vivarachos, negros, satisfechos.
No se dio cuenta. El micrófono estaba abierto. Todavía.
Le salió del corazón, de las entrañas: “Qué concierto, estoy taaan emocionada… casi me meo”.
Por supuesto que siguieron más canciones.
Muchas más.
Abrió con El Mezcalito, tiró un chorrito en el piso y se tomó el otro, como lo marca la tradición. El olor dulzón llegó hasta la primera fila.
Bailó, se arrastró y sacó la lengua como lo pide la canción de La Iguana, y siguieron La Llorona, La Cumbia del Mole, Cielo Rojo, Tu Cárcel, de Marco Antonio Solís, Fallaste corazón, Cucurrucucú Paloma, Cruz de Olvido y Vámonos, de José Alfredo Jiménez, el Baile del Maíz... del folclor al mariachi, al son, a la balada, a la ranchera.
No llenó, pero casi.
Su vestuario, espectacular.
Un huipil negro bordado con vivos que brillaban en la oscuridad, pero que dejaban al descubierto sus torneadas pantorrillas y una buena parte del muslo joven aún. Una caballera negra detenida por una diadema de rosas naturales blancas, naranjas y rojas.
El poblano de pie, cantaba con ella, lloraba, gritaba, la coreaba, se entregaba, le regalaban rosarios de colores, blusas bordadas, flores, besos y teamos.
Los Huehues de Cholula se incorporaron al espectáculo y dieron un buen remate al show de Lila, ella que en su tercera visita a la Angelópolis logra tan buenos resultados en la taquilla.
Y en la primera fila estaba la exdiputada Dennise Ortiz Pérez, quien a ratos se sentaba en su lugar, y otras deambulaba para arriba y para abajo, secreteándose con medio mundo y dando indicaciones a oscuras, más que con palabras, con señas.
Resulta que en el momento de los agradecimientos y los adioses, Lila Downs agradeció a la patrocinadora oficial del evento: Dennise Ortiz.
Ahora todo encuadraba.
Al parecer, la exdiputada local del Pan, en lo que las estrellas dan el cuadrante que la corone con su solicitud para convertirse en candidata a diputada federal, optó por hacer algo con su tiempo (y su dinero, obviamente) y ya entró con todo al rol de la organización de eventos masivos. En específico, al espectáculo.
Por lo que sabemos se estrenó desde el año pasado con el doctor César Lozano, experto en conferencias motivacionales (a través de la risa), y ahora con el concierto de Lila Downs. El próximo en puerta será en el mes de noviembre, otra vez con el doctor César Lozano, pero posiblemente en un auditorio no tan grande como el Siglo XXI.
De Denisse Ortiz se comenta que está buscando la candidatura por un distrito de la ciudad, y dada su condición de mujer, podría cubrir el porcentaje que pide el PAN del sector femenino, sin embargo, también es cierto que esas posiciones están muy disputadas.
Incluso, se dice entre las filas panistas que el gobernador ya habló en corto con quienes serán candidatos, quienes ya se están enlistando para ponerse a trabajar en su campaña.
Todo en silencio, discreto, con bajo perfil.
El comentario insistente es que el gobernador no jugará todas sus cartas con panistas, sino que integrará a su equipo a jugadores nuevos, de reciente adquisición, para que se desempeñen en la cancha electoral.
Al parecer, no es tan importante el deseo de ser, como el de ser elegido por quien manda en Casa Puebla.
Ese es el punto que no habrá de perder de vista.