Algunas cosas tienen significado en nuestras vidas y cuando hablo de “cosas” me refiero a objetos. Por ejemplo: un corcho de vino o de champagne que bebimos en una ocasión especial con un amor y lo guardamos porque es un símbolo de “aquello” que pasó. Y cada vez que se nos aparece, recordamos…
También guardamos con especial afecto lo que algún amigo o amiga, nuestra familia de vida, nos regala: cada detalle, por pequeño o insignificante que sea, cuenta y añade al cúmulo de afectos que compartimos con esa persona. Y cuando usamos ese objeto es inevitable sentirse querido y acompañado por esa persona en particular, de una forma virtual.
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Pero igual pasa a la inversa: sucede que algo sucede y te distancias. O te distanciaste sin saber qué fue lo que pasó. O es el tiempo y la distancia que pasaron e hicieron su labor y todo se decantó como la arena en el agua quieta. Y cuando te topas con “el detalle” ya no significa nada.
Sucede que, un día, te arreglas para salir a la calle y buscas los aretes que le combinan perfecto a tu ropa. Al encontrarlos caes en la cuenta que te los regaló una amiga que considerabas tu hermana de vida. Y al tenerlos en la mano, sientes el vacío de significado. Ya sólo son “unos aretes”, no “los aretes que te regaló X”. Evocas que no hace mucho, al ponértelos, sentías que tu hermana de vida estaba contigo y recuerdas lo feliz que te hizo cuando te los regaló porque conocía tus gustos y fue todo un halago que se acordara de ti.
Pero ya no es lo mismo. Ya son sólo cosas, sin vida. ¿Qué pasó? ¿Cambiaste tú, cambió ella o cambiaron las dos? Te preguntas qué fue de los afectos que tantos y tantos años, contra viento y marea, se mantuvieron sólidos y creciendo, pensando que nada podía fracturar esa amistad porque pasaron tantas y tantas cosas juntas con real aceptación y cariño, como hermanas de vida que eran... Y pensaste que la trasformación natural de la vida sería siempre para bien... Y ahora el “bien”, es que ya se acabó…
Es extraño como las cosas son significantes, símbolos de algo mayor y por eso tienen vida. Las cosas que se han entregado en un intercambio de amistad, aceptación, cariño o amor, tienen vida. Pero cuando la relación se acaba, sin que sepas por qué exactamente, pero se acaba y ya no sientes ningún afecto… las cosas también mueren…
alefonse@hotmail.com