La vida sigue y mas allá de la difícil situación en que se encuentran varios estados del país, la vida política del país también sigue.
El movimiento de la disidencia magisterial ha recibido un brutal golpe moral, con la consumada negociación realizada en la secretaría de gobernación.
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Mal que bien, la CNTE logró mucho de lo que buscaba y el gobierno federal le endilgó el problema a los gobiernos estatales, a Gabino Cué principalmente. Las propuestas de esta organización – si es que tienen alguna – se buscará que se integren a la legislación educativa estatal.
Un apoyo de 15 millones de pesos para “programas de capacitación” (que ni serán 15 millones, ni serán para capacitación) fueron suficientes para terminar de desactivar un movimiento de resistencia que puso de cabeza al Distrito Federal.
Es evidente que los maestros de este país, requieren de programas de capacitación, pero el dinero, por sí solo, no hará mejores maestros, y menos cuando solo es para la disidencia que por un mes ha dejado sin clases a millones de niños. El mismo respeto que merecen los profesores manifestantes, lo merecen también quienes no se manifestaron.
La absurda tolerancia del gobierno federal a la ocupación de carreteras e incluso del Distrito Federal, traerá como inevitable consecuencia que los grupos de opositores y afectados por el gobierno de la república, ahora busquen satisfacciones en las calles y con plantones, prueba de ello es la ocupación de una carretera en Sonora y más reciente, el cierre de carreteras en Veracruz por parte de campesinos.
Y es que en este polarizado país, nadie puede estar en contra del dialogo, pero aunque hay que escuchar a la calle, se debe dejar en claro que no es ahí donde se hace la política.
Enrique Peña Nieto, no ha llegado aún al año de gobierno y ha presentado un gran número de iniciativas que buscan reformar sectores completos, sin embargo, es esa gran cantidad de iniciativas la que le ha hecho abrir distintos frentes que, de uno en uno, hubiera sido más sencillo nulificar.
Napoleón Bonaparte, dentro de su estrategia consideraba siempre que “il faut créer l’événement”, algo así como que hay que crear el acontecimiento.
Peña Nieto debe de crear las circunstancias en las que sus propuestas parezcan naturales y puedan ser aceptadas, no intentar quedar bien con todos para tratar de sacar poquito de lo mucho que se necesita.
El presidente se ha convertido en un hombre complaciente con todos, al tiempo que con todos queda mal.
Al PAN le concede abrir el sector energético, a medias, pero los ofende al proponer aumentar impuestos, pero no lanzar el IVA en alimentos y medicinas para no hacer rabiar al PRD, a los que si les enoja la apertura en energía.
Y al final, son reformas mediocres que no le dan al país lo que necesita.
Enrique Peña Nieto, habría de entender que ya no es un candidato que debe agradar a todos, sino el presidente de este país y que el objetivo de gobernar no es caer bien a todo el mundo, sino asumir la responsabilidad de tomar decisiones difíciles y de consecuencias imposibles de predecir con total certeza.
Es increíble cómo su obsesión por sacar acuerdos en la mesa del Pacto por México, del que por cierto ya ni se habla, le hizo perder al presidente, toda la legitimidad ganada en su elección.
Tan débil es el ejecutivo que la propuesta de reforma Político-Electoral del PAN y respaldada por parte del PRD, acota en demasía a la figura presidencial, lo somete al Congreso, cuando irónicamente en los primeros meses y con el respaldo de los partidos, Peña Nieto, ignoró precisamente al Congreso.
Aunque la propuesta puede lograr apoyos, lamentablemente la clase política mexicana ve por sus propios intereses. Tristemente estamos llenos de hombres como Anthony Stilbron, el personaje de la novela “La Señora Parkington” de Louis Bromfield y a los que describía como: “individuos que creían que sus privilegios les situaban por encima de las leyes morales de los ciudadanos corrientes”.
Es por eso que los vemos en una feroz lucha en contra de la reforma hacendaria, cuyo botín no es otro, que el presupuesto.
Mientras los ciudadanos nos resistimos a impuestos más altos, porque no queremos pagar más para que nos roben mas; los partidos, en vez de luchar por mas transparencia y eficacia en el gasto, evitar nuevos Marín, Moreira o Granier, seguramente cederán si se incrementan las participaciones a los estados y el financiamiento público de los partidos
Está demostrado que la idea de mover a México, no implica necesariamente el cambiarlo.
Diego Valadés decía recientemente que: “El Gobierno esta joven; todavía puede volver a empezar y replantear sus objetivos. Nadie se lo reclamaría porque no es responsable de haber generado la crisis, pero si puede ser responsable de seguir difiriendo su remedio”.
La respuesta a la contingencia causada por los huracanes Ingrid y Manuel fue buena y oportuna, pero la vida sigue y el gobierno debe de atender lo que viene, actuar ya y demostrar que pasada la emergencia sigue algo bueno y no solo que, después de La Tempestad, sigue el noticiero de López-Dóriga.
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