Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

Medio Ambiente

Acusan catástrofe ambiental generada por el Relleno Sanitario de Chiltepeque

Acusaron que cumplió su tiempo de vida, pero los gobiernos han extendido el uso del predio

Acusan catástrofe ambiental generada por el Relleno Sanitario de Chiltepeque

Vista aérea del Relleno Sanitario de Chiltepeque

Foto / Gran Angular

Colectivos y ambientalistas advirtieron una catástrofe ambiental producida por el relleno de Chiltepeque.

A través de un comunicado, acusaron de “grave y criminal” la catástrofe ambiental generada por el relleno de Chiltepeque.

El documento está firmado por “Guardianes de la Vida”, de Santo Tomás Chautla; Colectivo “Huella Verde”, de Puebla; “Yo Seré Tu Voz”, Colectivo por los animales y el medio ambiente de Puebla y la Comisión de Derechos Humanos y laborales del valle de Tehuacán, AC.

“Desde el año 1995 está en funcionamiento el relleno sanitario municipal de Puebla, conocido como ‘Relleno Sanitario de Chiltepeque’, ubicado en nuestro pueblo originario de Santo Tomás Chautla, dentro del municipio de Puebla.

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Chautla significa ‘Lugar de donde emana el agua’, ya que nuestra tierra es lugar de ameyales, pantanos naturales y mantos freáticos sin igual.”

Explicaron que Chautla es parte de San Francisco Totimehuacan, cuyo significado es: “Lugar donde abundan las aves” y tiene su historia sobre 700 años A.C.

“Y a pesar de esto, nuestro territorio fue elegido por el Ayuntamiento de Puebla dentro de la política del ‘racismo ambiental’ para ser el sitio de disposición final de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU), Residuos de Manejo Especial (RME) y Residuos Peligrosos de Generación Industrial y Biológico Infecciosos (RP-RPBI) del municipio de Puebla.”

Para la operación del relleno sanitario se siguió la siguiente ruta administrativa:

El Ayuntamiento de Puebla, por acuerdo en sesión de Cabildo de fecha 22 de noviembre de 1994, le autorizó a Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL) del Municipio de Puebla el otorgamiento de la concesión del servicio de disposición final de residuos generados en el municipio de Puebla, y autorizado por el Congreso del Estado.

Para el otorgamiento de la concesión, se llevó a cabo el procedimiento de licitación pública número OOSLMP/003/94, que falló a favor de Grupo Apycsa, SA de C.V., por haber sido la propuesta más solvente.

El 11 de enero de 1995, el OOSL celebró contrato concesión a favor de la empresa denominada Grupo Apycsa, SA de CV, cambiando su denominación social a Rellenos Sanitarios RESA, SA de CV, para el servicio público de disposición final de los residuos generados en el municipio de Puebla.

“El 28 de enero de 2008, el OOSL celebró convenio que prorroga y modifica el contrato concesión del servicio de recolección y transporte al sitio de disposición final de los residuos generados en municipio de Puebla, la cual modifica la cláusula segunda del contrato concesión de fecha 11 de enero de 1995, prorrogando la concesión en un término de 15 años, feneciendo el 30 de diciembre de 2022.

“Al término del plazo, se realizó una extensión de la misma concesión a la misma empresa RESA, la que a la fecha del presente documento sigue a cargo de la administración y operación del relleno de Chiltepeque, referido ampliamente. Todo lo relacionado a este relleno desde su origen fue contemplado única y exclusivamente para el municipio de Puebla, incluso el organismo descentralizado que fue creado para la gestión de los residuos lleva el nombre de ‘Organismo Operador del Servicio de Limpia del Municipio de Puebla’. Sin embargo, derivado de la clausura del basurero de Cholula, el cual fue cerrado por la Profepa debido a la presión de los pueblos originarios de esa región, a partir del 21 de marzo de 2024, el Relleno de Chiltepeque recibe hasta este 2026, además de los residuos del municipio de Puebla, los residuos de municipios como San Pedro Cholula, San Andrés Cholula, Huejotzingo, Coronango, Amozoc, Cuautlancingo y Ocoyucan.”

Los inconformes señalaron que con lo anterior se concluye que son 30 años de funcionamiento y por tanto 30 años durante los cuales en las casi 70 hectáreas sobre las cuales actualmente el relleno se encuentra asentado, se ha recibido la basura de una ciudad que actualmente tiene un millón 700 mil habitantes.

Además, desde marzo 2024 se agregó el depósito de la basura generada por los municipios mencionados arriba, tanto de RSU, RME, como RP de origen y generación industrial y RPBI.

Actualmente se sabe por la propia Subprocuraduría de Inspección Industrial de la Profepa que el relleno sanitario de Chiltepeque recibe 2 mil toneladas diariamente de basura, dentro de todo tipo, es decir, de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), Residuos de Manejo Especial (RME) y Residuos Peligrosos de Origen o Generación Industrial (RP) y Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos (RPBI).

“Esta paliativa y criminal situación, viola de manera flagrante el sentido del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) que dio origen, construcción y operación del relleno sanitario de Chiltepeque, ya que este no es de impacto regional, sino particular, que por lo mismo sólo fue autorizado por el gobierno estatal para depositar los residuos provenientes del municipio de Puebla, no de otros municipios más.

“Pero ante la inexistencia de Plantas de Tratamiento de Residuos Sólidos y ante la omisión de los tres ámbitos de gobierno, cierran un relleno sanitario como el de Tehuacán o el de Cholula y, los ayuntamientos avientan su basura o sus residuos a otro relleno sanitario en operación mediante convenios de interés político y no de beneficio ambiental, sin buscar una política que resuelva de fondo el problema de la prevención y gestión integral de los RSU y los RME.

“Así como tampoco el Gobierno Federal obliga a las empresas y a las clínicas y hospitales a gestionar sus residuos a centros de confinamiento, ya que este tipo de residuos no son reciclables como los RSU o los RME”, se lee en el comunicado.

También señalaron que el relleno ha cumplido su tiempo de vida, sin embargo, las administraciones gubernamentales en turno han ido extendiendo el uso de este predio una y otra vez, sin estimar los impactos diversos que están violentando normativa ambiental y en materia de residuos, generando graves daños al ambiente, ecosistemas y aguas subterráneas en razón de los lixiviados y su filtración o percolación a las aguas subterráneas y al río Alseseca y por lo consiguiente, terminan vertidos en el Lago de Valsequillo.

Además, agregaron, de transgredir los propios objetivos de la fundación del mismo relleno, que a priori le dieron fundamento y sustento al proyecto, más, en los últimos años han surgido una serie de observaciones, estudios, documentales y experiencias de la población que determinan contundentemente que el supuesto cumplimiento normativo del relleno no es suficiente para evitar impactos ambientales diversos, así como a la salud pública, ya que, a pesar de que el relleno sanitario de Chiltepeque ha sido denunciado con anterioridad y se ha solicitado su clausura total y definitiva, la cual no se ha ordenado con la justificación de cumplir con las Normas Oficiales Mexicanas existentes.

Catástrofe ambiental producida por el Relleno Sanitario de Chiltepeque

El más grave y visible daño ambiental es la situación de los lixiviados, que a pesar de que cuentan con unas inservibles “lagunas de desecado o evaporación”, se escurren por la parte oriente del relleno sanitario atravesando drenajes o cárcamos por las barrancas de manera intencional, alterando en cantidad y calidad la hidrología de la subcuenca del río Alseseca, que atraviesa por más de 47 colonias y tres pueblos originarios: San Francisco Totimehuacan, Santo Tomás Chautla y San Pedro Zacachimalpa, hasta llegar al Lago de Valsequillo.

“Desde julio 2023 hasta la fecha, hemos documentado la mala gestión de los lixiviados en el Relleno Sanitario de Chiltepeque, siendo que prácticamente pueden contener ‘cualquier cosa’.

“Hemos visto y probado que los animales beben lixiviados y tienen contacto con estos, y asimismo, cohabitan con las comunidades de la región, siendo este es un hecho contundente que determina la necesidad de la clausura inmediata, total y definitiva de este basurero. Nuestra investigación cuenta con una vasta evidencia que demuestra que el crecimiento desmedido del relleno sanitario ha vuelto incontrolable la gestión de lixiviados, afectando por ende suelo, flora, fauna, salud humana, agua superficial y subterránea, cuerpos de agua cercanos, el ‘Arroyo sin nombre’ establecido en el MIA, cuencas hidrológicas y uno de los cuerpos de agua más importantes del estado de Puebla y la región: el Lago de Valsequillo.

“Hemos documentado y demostramos los siguientes hechos:

  • Escurrimientos intencionales desde el interior del Relleno Sanitario Chiltepeque hacia los campos exteriores y las pequeñas cuencas de las barrancas mediante drenajes abiertos
  • Escurrimientos masivos de lixiviados que continúan por 15.2 kilómetros a través del “Arroyo sin nombre” en dirección norte hasta otro riachuelo sin nombre, donde confluyen con aguas negras urbanas y donde el color típico del lixiviado en época de sequía se atenúa, pero en época de lluvia, el color del lixiviado predomina.
  • Una vez que se une el riachuelo a la altura de bosques de Chapultepec se mezcla con altos volúmenes de aguas negras, avanzando por varios kilómetros atravesando por colonias como Galaxia La Calera, Santa Catarina, Villa Batavia, Lomas de San Miguel, El Batán, hasta llegar a Lomas del Valle donde la mezcla masiva de lixiviados se une al río Alseseca
  • Desde Valle de Los Ángeles, el río Alseseca se carga de la mezcla masiva de lixiviados pasando por la Guadalupana, El Resurgimiento, Santa Clara La Venta, y atraviesa por todo el pueblo originario de San Francisco Totimehuacan, que cuenta con una población de 200 mil habitantes

Una vez termina el cauce del río Alseseca, este deriva todo su contenido contaminado masivamente por los lixiviados del Relleno Sanitario de Chiltepeque, al Lago de Valsequillo.

“El recorrido total de los lixiviados desde el relleno de Chiltepeque hasta el Lago de Valsequillo es de 15.2 kilómetros, trayecto que tiene contacto con más de 47 colonias y los tres pueblos originarios de Santo Tomás Chautla, San Francisco Totimehuacan y San Pedro Zacachimalpa, es decir, al menos 400 mil personas quienes viven en torno a esta contaminación de muy cerca, así como miles de animales de pastoreo que ingieren esta combinación potencialmente mortal y miles de hectáreas de tierras de cultivo que son regadas con esta mezcla, que por su composición debida a la contaminación por lixiviados no puede llamarse agua.

“Y no toda esta contaminación queda en el Lago de Valsequillo, ya que esta forma parte del distrito de riego 030 y, las aguas contaminadas por los lixiviados del Relleno Sanitario de Chiltepeque y por los metales pesados y otros contaminantes del río Atoyac, llegan a irrigar aproximadamente 33 mil 820 hectáreas de cultivo.

“Aproximadamente 13 mil usuarios agrícolas se sirven de las aguas del Lago de Valsequillo para el riego. Además del agua del embalse, también se utiliza agua subterránea para la irrigación en la zona. El distrito de riego 030 abarca el valle de Tecamachalco y zonas aledañas en el estado de Puebla, llegando hasta Tehuacán, en donde termina en esa dirección el ‘Dren de Valsequillo’, es decir, el ‘Drenaje de Valsequillo’, alguna vez llamado ‘Canal de Valsequillo’ y, tan solo el cambio de nombre refleja la realidad: de un canal de riego a un tóxico drenaje intermunicipal.”

Desde hace ya varios años, investigadores, académicos, medios de comunicación y ambientalistas han denunciado el grave daño ambiental que se vive en el Lago de Valsequillo, la cual es un Humedal de Importancia Internacional, ante la Convención de Ramsar de Naciones Unidas, que se encarga de generar y aplicar marcos de acción para la conservación y uso racional de humedales en el mundo, mediante estrategias locales y nacionales, con la cooperación internacional.

También se ha denunciado el grave daño ambiental y de contaminación del río Atoyac, el cual también desemboca en el Lago de Valsequillo, que han sido afectado por la mala gestión gubernamental de las aguas residuales e industriales, ya que ambos ríos (Alseseca y Atoyac) y el Lago de Valsequillo, además de materia orgánica fecal, están infestados de metales pesados y cancerígenos como arsénico, cadmio, cromo, níquel y plomo, provenientes de las industrias textil, química, metalmecánica y automotriz.

Lo mismo, todos los jagüeyes, manantiales y otros cuerpos de aguas superficiales y subterráneos aledaños al Relleno Sanitario de Chiltepeque, también están contaminados con los mencionados cancerígenos metales pesados.

Toda esta contaminación ambiental y al agua, ha destruido, no sólo el Humedal del Lago de Valsequillo, sino todo ecosistema por donde circulan los lixiviados del Relleno Sanitario de Chiltepeque.

Daños a la salud humana y animal

La exposición a lixiviados contaminados puede tener consecuencias graves para la salud humana, especialmente si los contaminantes entran en contacto con fuentes de agua potable.

Los metales pesados, productos químicos tóxicos y patógenos presentes en los lixiviados pueden causar enfermedades crónicas, trastornos neurológicos, cáncer y problemas infecciosos en las personas que consumen agua contaminada o viven cerca de sitios afectados.

“Y precisamente, en los años en que hemos documentado los daños ambientales y a la salud provocados por la contaminación que produce este basurero, hemos visto a decenas de perros urbanos que viven dentro del relleno sanitario de Chiltepeque -los cuales entran y salen del mismo basurero, en donde se alimentan de las vísceras provenientes de rastros y que beben agua contaminada y lixiviados-, padecer de tumores cancerígenos, enfermedades de la piel, de la boca y otros padecimientos más, además es visible la presencia de aves migratorias como las garzas, que también se alimentan en este basurero y que también pernoctan, van y vienen del Lago de Valsequillo, los cuales también pueden propagar enfermedades al ser vectores.”, señalaron.

En cuanto a la salud humana, está demostrado por los especialistas que han estudiado los daños a la salud de los habitantes o Pueblos Originarios que viven cerca del Lago de Valsequillo o de rellenos sanitarios como el de Tehuacán, que la incidencia de casos de distintos tipos de cáncer se han elevado en los últimos años, por la cercanía de aguas contaminadas con lixiviados con metales pesados y cancerígenos o por vivir muy cerca de rellenos sanitarios como el de Chiltepeque, y este es el caso de Santo Tomás Chautla, pueblo originario que en los últimos años ha visto que los casos de padecimientos y muertes por cáncer han aumentado en los últimos años.

¿Qué exigimos ante esta catástrofe ambiental y a la salud humana y animal?

Ante la problemática, los colectivos presentaron una denuncia ante la Profepa el 16 de enero de 2026.

En la denuncia pidieron lo siguiente:

A la Profepa:

  • La clausura total y definitiva del relleno sanitario de Chiltepeque
  • Que en la resolución de la clausura total y definitiva del relleno sanitario de Chiltepeque, la Profepa acuerde lo siguiente:
  • I. La remediación ambiental: es decir, que los responsables de este crimen ambiental, que son el Ayuntamiento de Puebla y la empresa “Rellenos Sanitarios, RESA, SA DE CV”, retiren todos los residuos peligrosos de origen industrial (RP) y los residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI) para llevarlos a los Centros de Confinamiento respectivos
  • II. Una vez cumplida la remediación ambiental, que la Profepa sea puntal para que los responsables mencionados lleven a cabo el saneamiento ambiental
  • III. Que la Profepa resuelva que los responsables lleven a cabo un profundo, serio y científico “Estudio del daño ambiental” al relleno sanitario de Chiltepeque, para que una vez hecho de manera verídica este “Estudio del daño ambiental”, y después de la remediación ambiental, los responsables tengan un proyecto serio para el saneamiento y las reparaciones de los graves daños ambientales
  • IV. Que la Profepa resuelva que los responsables presenten un serio y profundo proyecto relacionado a los daños causados por los lixiviados, su percolación a las aguas subterráneas y su contaminación a las aguas superficiales como jagueyes, arroyos, los daños al suelo y a la Laguna de Valsequillo

A la Presidencia de la República:

  • Que ante esta grave y profunda catástrofe ambiental, y ante la evidente incompetencia de ayuntamientos como el de Tehuacán, cuyo relleno sanitario está dentro de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, y que se niegan a remediar y hacer el saneamiento ambiental resuelto por la Profepa y, que también sigue incumpliendo con las sentencias de amparo ganadas por el pueblo originario de Santa María Coapan y que con base en esa experiencia que demuestra las simulaciones de los ayuntamientos, y viendo que aquí tenemos el humedal del Lago de Valsequillo dentro de los lugares contaminados por los lixiviados del relleno sanitario de Chiltepeque, el cual está reconocido a nivel internacional; exigimos que la Semarnat catalogue a este relleno sanitario como PASIVO AMBIENTAL, y que así, sea el gobierno federal, que haga la remediación y el saneamiento ambiental, y lo cual no es una contradicción, es una exigencia basada en la realidad y la experiencia, que nos ha demostrado que lo mejor es amarrarle las manos a los ayuntamientos, que de manera sistemática hacen simulaciones y corrupción en este tipo de problemas ambientales.
  • Que este problema sea incluido dentro del Plan Hídrico 2025, si es que no lo está, ya que es público, que ante el grave problema del río Atoyac, este cuerpo de agua está contemplado dentro de dicho Plan, pero igual de importante es el problema del relleno sanitario de Chiltepeque y el río Alseseca por toda la contaminación descrita en este texto. (MIG)

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