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Fe, memoria y tradición: el vestir del Niño Dios persiste en Teziutlán

La confección y restauración de imágenes religiosas enfrenta menos demanda, pero continúa como oficio heredado entre generaciones

Fe, memoria y tradición: el vestir del Niño Dios persiste en Teziutlán

Fe, memoria y tradición: el vestir del Niño Dios persiste en Teziutlán

Foto: Cortesía

La tradición de vestir al Niño Dios ha acompañado durante décadas la vida religiosa y social de Teziutlán.

Vinculada a la celebración del Día de la Candelaria, esta costumbre fue durante muchos años un ritual familiar que reunía a distintas generaciones en torno a la fe, la memoria y la identidad comunitaria.

En el corazón de la demarcación, a las afueras de la Catedral, Maricarmen Saavedra González mantiene vivo este legado a través de la confección y venta de vestimenta para el Niño Dios.

Asimismo, se dedica a la restauración de imágenes religiosas, un oficio tradicional que hoy enfrenta el relevo generacional y la disminución de prácticas devocionales.

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En Teziutlán, vestir al Niño Dios formaba parte del ciclo litúrgico navideño.

Se daba inicio el 24 de diciembre con el nacimiento de Jesús y culminaba el 2 de febrero, cuando las familias acudían al templo para la bendición de la imagen.

Era común que madrinas y padrinos asumieran el compromiso de vestirlo como símbolo de fe, agradecimiento o cumplimiento de promesas.

Con el paso del tiempo, esta práctica ha ido perdiendo presencia los hogares de la demarcación.

Maricarmen Saavedra reconoce que la afluencia de personas ha disminuido entre un 10 y 20 por ciento en los últimos años.

A pesar de ello, aclaró que la tradición no ha desaparecido.

“Ahora son menos, pero quienes llegan lo hacen con mucha fe y por tradición”, expresó.

Explicó que la mayoría de las familias solicitan que el Niño Dios sea vestido como bebé, en concordancia con la orientación pastoral que se escucha en los templos.

Entre las vestimentas más solicitadas se encuentran el atuendo de bebé, el ropón de bautizo y el Niño del Consuelo.

Saavedra señaló que aún existe demanda de vestimentas con advocaciones específicas; como Niño Doctor, San Judas Tadeo o diseños alusivos a la Virgen de Guadalupe.

En su establecimiento ofrece vestidos de fábrica, prendas artesanales y confecciones personalizadas.

Además de la venta de vestimenta, Saavedra González se dedica a la restauración de imágenes religiosas.

Indicó que los precios se ajustan a la economía de cada familia, con opciones que van desde los 100 o 150 pesos, hasta piezas pueden alcanzar los 600 pesos.

La permanencia de estos oficios en el entorno de la Catedral refleja el papel histórico de la Iglesia como eje cultural y social en Teziutlán.

Durante años, el municipio ha sido punto de encuentro para comerciantes, artesanos y fieles que, buscan fortalecer los lazos comunitarios y la identidad religiosa. (BH)

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