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Los juguetes mexicanos de madera enfrentan una fuerte caída en ventas y el desinterés de las nuevas generaciones
Juguetes mexicanos
Foto: Andrea Castillo
Los juguetes mexicanos de madera, que durante décadas fueron considerados tradicionales y formaron parte de la infancia de varias generaciones, hoy enfrentan el abandono y la falta de rentabilidad para los artesanos.
Trompos, baleros, pirinolas, yoyós, tamborines, damas chinas y carritos han dejado de venderse, al grado de que hasta el 80 por ciento de estos productos ya no tiene salida comercial.
Desde hace 43 años, la familia de María Guadalupe se dedicaba a la venta de juguetes mexicanos de madera en la plancha del parque Juárez, donde cada 5 y 6 de enero, con motivo del Día de Reyes, comercializaban grandes cantidades de estos artículos.
Actualmente, explicó, la mayoría de las personas solo se acerca a preguntar, pero ya no existe poder de compra.
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En sus inicios, la familia era la encargada de fabricar los juguetes en su propio taller; sin embargo, conforme las ventas comenzaron a caer, también desapareció la producción artesanal.
Hoy en día, los juguetes mexicanos de madera se venden en cantidades mínimas y muchas de las nuevas generaciones ni siquiera los conocen.
A pesar de este panorama, la familia mantiene un pequeño puesto en una esquina del parque Juárez, donde ofrece los pocos productos disponibles, con precios que van de 35 a 150 pesos, en un intento por conservar la tradición.
“Yo creo que el año pasado ya no venimos porque no nos resulta. Nosotros ya no los hacemos, los compramos en Michoacán, y el ir hasta allá, traerlos, cuidarlos para que no se maltraten y luego no venderlos, pues no nos resulta”, relató María Guadalupe.
Recordó que, en los primeros años de venta en el parque, numerosos padres de familia y Reyes Magos acudían al puesto para adquirir estos juguetes, que se encontraban entre los más solicitados.
Para muchos niños, insertar el balero o hacer bailar el trompo representaba todo un reto.
Actualmente, señaló, el trompo sigue siendo uno de los pocos productos solicitados; sin embargo, ya no solo se elabora en madera, sino también en plástico.
Incluso, algunos modelos modernos incorporan mecanismos de impulso, lo que reduce la destreza manual que caracterizaba a los juguetes tradicionales.
Hoy en día, los niños prefieren dispositivos tecnológicos y juguetes de plástico, lo que ha desplazado a los juguetes mexicanos de madera, con los que crecieron generaciones enteras y que hoy luchan por no desaparecer. (KR)