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Municipios
Vecinos denuncian ruido excesivo al amanecer; otros defienden el sonido por tradición y acceso a la misa para adultos mayores.
Quejas por bocinas de misa dominical dividen a Zoquitlán
Foto: Cortesía
Desde hace aproximadamente un año, el municipio de Zoquitlán enfrenta un debate vecinal por la colocación de bocinas en el exterior de la iglesia de San Pedro y San Pablo, desde donde se transmite la misa dominical de las 7:00 horas, práctica impulsada por el párroco Alejandro Bravo Espíndola.
Habitantes inconformes señalaron que el volumen de los altavoces interrumpe el descanso, particularmente los domingos, día que para muchos representa el único espacio para dormir más horas tras jornadas laborales extensas durante la semana.
Entre las críticas difundidas en redes sociales, algunos pobladores consideran que la transmisión a alto volumen vulnera el derecho al descanso y constituye contaminación auditiva, independientemente de las creencias religiosas, por lo que piden respeto al entorno y a quienes no desean escuchar la celebración.
Las posturas encontradas no se hicieron esperar. Ya que otro sector de la comunidad rechazó que exista una molestia generalizada y aseguró que la mayoría de la población es católica, por lo que la misa por altavoces forma parte de las tradiciones locales.
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Por lo que defendieron la práctica al argumentar que los domingos el municipio registra mayor actividad por el día de plaza, con música y ruido de comerciantes, lo cual, afirman, es tolerado como parte de la dinámica comunitaria.
También hubo quienes solicitaron incluso aumentar el volumen, al considerar que el sonido incentiva la asistencia a misa y refuerza la vida religiosa del municipio, sin afectar la convivencia social.
Asimismo, se destacó que la transmisión beneficia a personas adultas mayores, enfermos o con movilidad limitada, quienes pueden seguir la misa desde sus hogares, lo que para algunos representa un acto de inclusión y apoyo comunitario.
El tema mantiene opiniones divididas entre quienes piden regular el ruido y quienes lo consideran una expresión legítima de fe y tradición, sin que hasta el momento se haya informado sobre una intervención de autoridades municipales o eclesiásticas para llegar a un común acuerdo. (KR)