Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

Municipios

A 31 años de su despertar, pobladores aprenden a vivir con el volcán Popocatépetl

Habitantes de San Pedro Benito Juárez relatan cómo cambió su vida tras el despertar del volcán Popocatépetl en 1994

A 31 años de su despertar, pobladores aprenden a vivir con el volcán Popocatépetl

volcán Popocatépetl

Foto: Angelina Bueno

La madrugada del 21 de diciembre de 1994, la historia de los pobladores cercanos al volcán Popocatépetl cambió para siempre.

Fue un parteaguas que marcó el aprendizaje para vivir con el coloso: conocerlo, respetarlo, pero no temerle, porque —aseguran— es noble. Habían pasado casi 70 años de inactividad.

Los habitantes de las faldas del volcán, especialmente comunidades cercanas como San Pedro Benito Juárez, reconocieron el rugido de don Goyo.

Te puede interesar:

¿Dónde está el volcán Popocatépetl?

La Ciudad de México, Atlixco, Cholula y Puebla observaron cómo del cráter emergía una enorme columna de ceniza y gases, mientras por sus laderas escurría material incandescente.

Puertas y ventanas se cimbraron. Desde entonces, el volcán Popocatépetl se convirtió en uno de los más monitoreados del mundo.

Dos habitantes de esta comunidad compartieron sus recuerdos y la forma en que hoy conviven con el coloso.

Guillermina recuerda la erupción

Guillermina Pérez Munguía, diseñadora gráfica de 34 años y habitante de esta junta auxiliar de Atlixco, apenas recuerda la erupción de 1994, pues tenía solo tres años, sin embargo, sus padres le contaron la magnitud del evento.

“He vivido aquí toda mi vida. La del 94 no la recuerdo, tenía tres años, pero me han platicado que fue muy fuerte, más que la del 2000.

Esa sí me tocó, ya tenía nueve años y nos generó mucha incertidumbre y temor; no había vivido una experiencia así”, relató.

Guillermina vive en Acopicilo, una de las zonas de la comunidad ubicada a 14 kilómetros del cráter del volcán Popocatépetl.

Con el paso del tiempo, aprendió a escucharlo, observarlo y hasta sentirlo, pues asegura que cuando va a rugir se percibe en los pies y en el aire.

“Algo que hemos aprendido es que nuestro volcán es noble. Vivir aquí nos permite conocer su comportamiento; diciembre le gusta para hacer su espectáculo, pero siempre avisa antes de algo fuerte. Cuando eso pasa, nos activamos”, explicó.

Para quienes viven fuera de la región, pidió mantener la calma. Señaló que la comunidad cuenta con vías de evacuación, rutas de acceso y protocolos de Protección Civil, además del respaldo de autoridades municipales, estatales y federales.

Sobre las nuevas generaciones, destacó que los niños crecen con conciencia y no con miedo. “Saben que está activo y que se debe tener precaución, pero no se les inculca terror”, afirmó.

No obstante, reconoció la necesidad urgente de rehabilitar calles y carreteras de la comunidad indígena, ya que algunas vías son empedradas de forma artesanal y no son suficientes para una evacuación rápida en caso de emergencia.

Celestino guarda en la memoria su ascenso al cráter

Celestino Martínez, actual regidor de Hacienda de la junta auxiliar de San Pedro Benito Juárez, recordó que a los 17 años, entre 1981 y 1982, logró subir al cráter cuando el volcán Popocatépetl aún permanecía dormido.

“Salimos un día antes y comenzamos a caminar de madrugada. Al mediodía ya estábamos arriba. Hoy ya no se puede; es muy peligroso. Si hace erupción allá arriba, ¿para dónde van a correr?”, advirtió.

Relató que para avanzar en los arenales era necesario ir “culebreando”, debido a la fragilidad del terreno.

Recordó que, aunque partían grupos de hasta 25 jóvenes, solo unos cuantos lograban llegar, debido al olor a azufre y la altura.

Sobre la actividad reciente del coloso, señaló que aunque la comunidad está acostumbrada, el riesgo es real. “Diciembre es una temporada con mucha actividad. No recomiendo que nadie intente subir; incluso a nosotros a veces nos sorprende”, concluyó. (KR)

TAGS