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Ciencia
El entorno académico está viéndose muy afectado por el boom de la IA en la realización de textos académicos
Foto: Cortesía
El 'boom' de la IA está revolucionando prácticamente todos los ámbitos en los que se debe trabajar con textos, y el entorno académico está viéndose muy afectado. Los nuevos modelos de lenguaje pueden generar texto con extraordinaria precisión en cuestión de segundos, son expertos en todo tipo de temas, e incluso pueden modular sus respuestas a petición de los usuarios: una auténtica pesadilla para el estamento docente.
Los ensayos universitarios que antes servían para evaluar el grado de conocimiento de los estudiantes ya no son útiles si se realizan de manera domiciliaria, porque cada vez es más frecuente que hayan sido redactados en parte o en su totalidad por plataformas como ChatGPT. El problema está tan extendido que afecta incluso a los estudiantes más responsables, que ven cómo quienes usan la IA consiguen mejores calificaciones que ellos.
Ante esto, las instituciones educativas tienen pocas alternativas a su disposición. Una pasa por volver al trabajo manual en las aulas, donde todo debe hacerse a mano, frente al docente, y sin dispositivos electrónicos de ningún tipo. Otra consiste en el uso de un detector de IA, un tipo de software diseñado específicamente para identificar en cualquier texto patrones gramaticales y semánticos propios de estos modelos de lenguaje.
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Se trata de un problema muy serio para las entidades educativas, que ven cómo resulta cada vez más difícil educar a sus estudiantes y garantizar que dispongan de los conocimientos necesarios en sus respectivos ámbitos de enseñanza. Esto comienza por la propia capacidad para expresarse de manera escrita: un recurso que se utiliza cada vez menos, porque la IA de ChatGPT o Gemini se encarga de todo.
El problema es más serio de lo que podría parecer, e implica lo siguiente:
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Ante este problema, los detectores de IA están cada vez más en auge como herramientas que tratan de identificar los textos generados artificialmente. Aunque no son infalibles, estas herramientas pueden ofrecer al personal docente un modo de descubrir a los estudiantes que están tomando ventaja de la IA para omitir sus propias tareas, pero ¿cómo funcionan exactamente, y hasta qué punto son confiables?
Un detector de IA utiliza los siguientes métodos para identificar si un texto ha sido escrito con una IA o no:
1. PDFelement Online
Una de las mejores soluciones es la versión online de PDFelement, un editor de PDF de escritorio que ahora, además, es accesible directamente desde el navegador web, y que incorpora herramientas de detección de texto redactado con una IA. Con solo un par de clics, PDFelement puede escanear por completo el texto y valorar el porcentaje de probabilidad que tiene de haber sido redactado con una IA, identificando además las áreas más conflictivas.

PDFelement está entre las herramientas preferidas por el ámbito docente porque no solo es un detector de IA extraordinariamente eficaz, sino que además incluye múltiples funciones de edición y corrección de documentos PDF, incluyendo:
2. Quillbot
En segundo lugar está Quillbot, un detector de IA en los PDF muy eficaz que combina el análisis de diferentes patrones de IA para identificar los textos que han sido redactados artificialmente. Se trata de un sistema sofisticado que no se limita a identificar un patrón recurrente y marcarlo, sino que evalúa la proporción de los distintos patrones de IA para determinar si ese patrón fue fruto de una IA, o si simplemente ocurrió de manera natural.
3. ZeroGPT
En última instancia está ZeroGPT, una herramienta popular porque fue de las primeras en ser lanzadas para detectar IAs, pero que se gradualmente se está quedando obsoleta. ZeroGPT está fundamentalmente basado en la recurrencia de ciertas fórmulas lingüísticas en internet, con lo que tiende a marcar como generados por IA los textos que trabajan en torno a temas muy repetitivos o mercados muy competitivos en la red.
Todas estas herramientas son útiles para identificar textos redactados con una IA, pero no siempre son exactas al 100%. Es posible que un texto redactado por un ser humano tenga ciertas frases o expresiones que son habituales en una IA, y que finalmente hayan activado la alerta. Estos falsos positivos pueden causar serias consecuencias entre los estudiantes que hayan redactado su texto por sí mismos, y hayan sido acusados injustamente.
Asimismo, la carga de textos en este tipo de herramientas se sitúa en un espacio gris legal, porque normalmente sus autores no han dado consentimiento expreso para que su contenido sea procesado de este modo. Muchas herramientas de detección de IA utilizan los textos procesados para entrenar nuevos modelos de lenguaje. El uso de estas herramientas, entonces, debería hacerse siempre adoptando las debidas precauciones legales.
Una posible manera de mitigar estos problemas pasa por integrar los detectores IA en las plataformas de entrega de ensayos en el ámbito educativo como Moodle o Turnitin. Se puede establecer un acuerdo con el usuario mediante el cual los estudiantes que utilizan estas plataformas aceptan que los textos cargados en ellas –y solo esos textos– sean procesados por un sistema de detección de IA como los que hemos visto más arriba.
En cuanto a los falsos positivos, los avances en los modelos de detección más recientes pueden contribuir a mitigarlos, pero de todos modos se aconseja adoptar algunas medidas de precaución antes de juzgar a un estudiante de forma severa. Una manera de hacer esto es analizar no uno, sino varios ensayos del estudiante para ver si todos presentan los mismos problemas, o utilizar diferentes detectores antes de emitir un veredicto.
Difícilmente nos fiaríamos de un médico que no haya aprobado ni uno solo de sus exámenes de Medicina durante su carrera, o de un arquitecto que no sepa realmente cómo calcular las cargas al diseñar un edificio. Presentar ensayos redactados por IA puede servir para conseguir una buena calificación, pero elimina por completo el esfuerzo del aprendizaje, y no permite a los docentes determinar adecuadamente si el estudiante conoce la lección o no.
Los detectores de IA son especialmente útiles en este contexto, porque permiten a los docentes identificar los textos IA y penalizar debidamente a los estudiantes que han abusado de la tecnología para tratar de adelantarse ilegítimamente en la academia. Además, al integrarlos con un editor de PDF Online, resulta mucho más sencillo realizar los análisis y determinar qué estudiantes infringieron las normas de la universidad.
Si te dedicas a la docencia, comienza a utilizar ahora aplicaciones como PDFelement para revisar los textos entregados por tus estudiantes, y aprovecha la ventaja de poder utilizarlas desde cualquier navegador web. Esto añade una capa de flexibilidad a una aplicación que ya de por sí es extraordinariamente útil. Ya no dependerás de un único dispositivo para evaluar los contenidos de tus alumnos y alumnas, porque podrás hacerlo fácilmente por internet. (DFD)