Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

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Más que estética: la grasa abdominal se asocia con fugas urinarias

Un estudio revela que la grasa en el abdomen eleva el riesgo de incontinencia al toser o reír

Más que estética: la grasa abdominal se asocia con fugas urinarias

Más que estética: la grasa abdominal se asocia con fugas urinarias

Foto: Composición e-consulta

La grasa abdominal no solo incomoda frente al espejo. Un estudio reciente sugiere que puede estar relacionada con un problema que muchas mujeres de mediana edad enfrentan en silencio: la incontinencia urinaria de esfuerzo.

Según investigadores de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, acumular grasa en la zona del abdomen puede aumentar hasta en un 33% el riesgo de sufrir pequeñas fugas al estornudar, reír, toser o incluso al cargar peso.

La investigación, publicada en la revista Menopause, analizó la salud de 376 mujeres finlandesas entre los 47 y 55 años, un grupo que coincide con la etapa en la que el cuerpo cambia significativamente debido a la menopausia.

Para obtener resultados detallados, se utilizaron distintas técnicas, como bioimpedancia y rayos X, enfocándose en el nivel de grasa corporal, el índice de masa corporal (IMC) y la circunferencia de la cintura.

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El hallazgo más relevante: la llamada grasa “androide” —la que se acumula en el abdomen, pecho y parte superior de la espalda— fue la más asociada con los episodios de incontinencia. Esto ocurre porque el exceso de peso en esa zona somete al suelo pélvico a un estrés mecánico y metabólico constante, debilitando los músculos que sostienen la vejiga. Con el tiempo, ese esfuerzo termina pasando factura.

Los investigadores destacan que incluso sin llegar a niveles de obesidad severa, el sobrepeso moderado ya podría representar un factor de riesgo. En este estudio se excluyó intencionalmente a mujeres con IMC superior a 35, por lo que los resultados apuntan a un problema que puede surgir mucho antes de lo que muchas imaginan.

La doctora Mari Kuutti, líder del estudio, explicó que tanto el IMC como la medida de la cintura son indicadores efectivos para predecir este tipo de incontinencia. “Medimos la grasa total, la distribución corporal y los perímetros, y vimos una clara asociación con los síntomas de disfunción pélvica”, comentó.

Aunque no se evaluaron tratamientos como tal, los expertos señalan que este tipo de evidencia puede ser útil para crear estrategias de prevención. Mantener un peso saludable, realizar ejercicios que fortalezcan el suelo pélvico o simplemente estar atentas a los cambios en el cuerpo podrían marcar la diferencia antes de que las molestias aparezcan. (EP)

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