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Expertos recomiendan hidratación interna, protección solar y cuidados específicos para proteger la piel en temporada de calor
Foto: Pixabay
Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas en la región, especialistas en dermatología destacan la importancia de adoptar una rutina de cuidados para mantener la piel hidratada y saludable.
La exposición al sol, el sudor y la deshidratación son factores que pueden afectar la barrera cutánea, por lo que expertos como los de La Roche-Posay y estudios científicos respaldan medidas clave para protegerla.
La hidratación interna es el primer paso. Beber entre 2 y 3 litros de agua al día ayuda a compensar la pérdida de líquidos por el sudor. Un estudio francés publicado en 2023 demostró que el consumo adicional de agua mejora la hidratación de la piel en un 14%. Además, incluir alimentos ricos en agua, como sandía, pepino y naranja, aporta nutrientes esenciales como vitaminas A y C.
La limpieza suave y constante es otro aspecto fundamental. Lavar el rostro dos veces al día con productos libres de sulfatos agresivos elimina impurezas sin resecar la piel. Evitar el agua caliente y optar por temperaturas tibias o frescas previene la pérdida de humedad natural.
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El uso de protector solar es indispensable. Los dermatólogos recomiendan aplicar un bloqueador de amplio espectro (UVA/UVB) con SPF 30 o más, y reaplicarlo cada dos o tres horas, especialmente después de sudar o nadar. Fórmulas ligeras, como geles o lociones no comedogénicas, son ideales para evitar la obstrucción de poros.
En cuanto a la hidratación externa, los expertos sugieren cremas con ingredientes como ácido hialurónico, glicerina o aloe vera, que retienen agua y fortalecen la barrera cutánea. Para pieles grasas o mixtas, texturas en gel son la mejor opción.
La exposición solar directa entre las 10 a.m. y las 4 p.m. debe limitarse. Usar sombreros de ala ancha, ropa ligera de manga larga y buscar sombra son prácticas recomendadas. Además, las brumas faciales con agua termal o aloe vera ayudan a refrescar la piel durante el día sin alterar su equilibrio.
La exfoliación también juega un papel importante. Realizarla una vez por semana con productos suaves, como ácido salicílico al 1-2%, elimina células muertas y previene la obstrucción de poros. Tras la exfoliación, aplicar una mascarilla hidratante con avena o miel calma y nutre la piel.
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La alimentación no puede pasarse por alto. Una dieta rica en antioxidantes, vitaminas y ácidos grasos omega-3, presentes en frutas, verduras, nueces y pescado, contribuye a la elasticidad y salud de la piel. Evitar el exceso de azúcar y alimentos procesados reduce la inflamación y la producción de grasa.
Finalmente, durante la noche, la piel se repara. Aplicar un humectante más denso, con ceramidas o manteca de karité, sella la humedad y prepara la piel para el día siguiente. Dormir con sábanas frescas y evitar almohadas que retengan calor también favorece su recuperación.
Adaptar estos hábitos a las necesidades individuales garantiza una piel hidratada y protegida frente a las altas temperaturas. (LV)