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El sentimiento de frustración y preocupación por el futuro pueden agobiar, pero siempre hay alternativas; estos son algunas
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Si recién aplicaste tu examen de admisión para alguna universidad pública y al revisar los resultados te llevaste la sorpresa de no ser admitido, ¡no te preocupes! Aquí te compartimos algunas acciones que puedes realizar si no quedaste en la institución que querías.
Es una realidad que, a pesar de tu esfuerzo, no todas las universidades cuentan con espacios suficientes para admitir a todos los aspirantes. No haber pasado un examen en la primera oportunidad no significa que no podrás presentarlo nuevamente y obtener un resultado diferente.
Te decimos qué hacer si no pasaste el examen de admisión a la universidad:
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Es normal que en un principio sientas una profunda desilusión por no haber alcanzado tu meta, luego es probable que comience la preocupación por tu futuro académico. Respira, este no es el fin. Tus resultados en ese examen no reflejan quién eres y tendrás más oportunidades para intentarlo.
Acércate a tu red de apoyo como tus padres, amigos o profesores y cuéntales cómo te sientes. Ellos podrán ayudarte a ver esta situación desde otra perspectiva y seguro encontrarán una solución juntos. También puedes practicar ejercicios de respiración y meditación para mantener tu mente clara, autoreflexionar y poder actuar con certeza.
Afortunadamente, existe una gran cantidad de oferta académica y varias opciones de universidades. Algunas escuelas privadas cuentan con procesos de ingreso más simples, por lo que esta opción podría sacarte del apuro. Si bien para algunas personas el factor económico determina esta decisión puedes evaluar qué universidades ofrecen becas o apoyos para los estudiantes.
Algunas universidades tienen distintos periodos de ingreso en un mismo ciclo escolar, mientras que en otras deberás esperar al siguiente año para volver a aplicar el examen de admisión. De cualquier modo, es fundamental que reflexiones sobre tus puntos débiles en el aprendizaje y te prepares para la siguiente prueba. Si tienes la guía de estudio del examen podrías organizar un horario de estudio, incluso podrías reunirte con tus compañeros para repasar.
Un año sabático no significa vacaciones. Durante este periodo tendrás oportunidad para mejorar como estudiante y conseguir tu objetivo. Considera inscribirte a cursos de idiomas o talleres para adquirir una nueva habilidad, existen diversas instituciones que ofrecen capacitaciones presenciales o en línea, incluso hay cursos pregrabados que puedes tomar a tu propio ritmo.
Revisa el plan de estudios de la carrera que te interesa y comienza por investigar las bases de las materias que verás, así llegarás más preparado.
Una buena forma de optimizar tu tiempo mientras vuelves a intentarlo es creando experiencia en el área de tu interés. Puedes acercarte a profesionales y pedirles practicar con ellos; es probable que al inicio te dejen actividades básicas, pero la inmersión en el ambiente podrá servirte para tener una idea sobre el panorama de tu carrera.
También puedes participar en programas de capacitación para el trabajo, incluso podrías obtener una beca mensual mientras desarrollas tus habilidades laborales y sobre todo comenzarás a construir tu CV.
Recuerda que estudiar es un objetivo personal y cada persona va a su propio ritmo, no te dejes influir por la presión social ni pienses que esta fue la última oportunidad que tuviste para ingresar a la universidad. Sin importar tu edad, cualquier momento es ideal para comenzar tus estudios de nivel superior.
Sin importar la opción que elijas, lo importante es que visualices tu objetivo y te esfuerces por ello; busca apoyo, planea tu estrategia y aprovecha todas las herramientas personales, educativas y tecnológicas que están a tu alcance. (AD)