Amparo Ramírez Solano originaria del municipio de Izúcar de Matamoros y maestra de física y química, logró el sueño americano, pues después de casarse comenzó a estudiar enfermería en la Universidad de Puerto Rico (EDP) y el pasado 26 de agosto, se graduó de enfermería junto con su hermana Isaura de la Torre Solano.

Amparo Ramírez viajó a los Estados Unidos en 1990 junto con su marido José Ángel Gutiérrez Hernández y su hijo José Ángel: “Inicialmente no llegué a los Estados Unidos con el pensamiento del sueño americano, pero al enfrentarme a la realidad, de ver cómo es la vida aquí y cómo tienen catalogada a nuestra gente, yo quería salir adelante con mi familia”, expresó.

En México, Ramírez Solano se graduó en educación con especialidad en física y química, trabajó en Izúcar como maestra en la Escuela Secundaria Rodolfo Sánchez Taboada, pero al estar en los Estados Unidos y querer buscar un trabajo, se dio cuenta que su nivel de inglés no tenía nada que ver con la realidad, esto se convirtió en una frustración, pero también en un reto.

“Mi hijo entró a la escuela, en una escuela donde no hablaban español, yo no me podía comunicar con los maestros, mi hijo no hablaba inglés, mis vecinos no hablaban español, me empecé a frustrar”, comentó en entrevista.

Mientras tanto, Amparo encontró un trabajo como afanadora de limpieza en un asilo, pero no era lo que esperaba: “fue muy difícil mi primer día de trabajo, me la pasé lavando baños y limpiando cuartos, yo no pensé que iniciaría así, cuando en México yo había estudiado, pero también pensé que ningún trabajo es denigrante, yo dije no me voy a quedar ahí, voy a salir adelante”, expresó.

Amparo empezó a estudiar la lengua y conoció a personas dentro de ese primer trabajo quienes le ayudaron a comunicarse: “no entendía el inglés, los pacientes me ayudaban a aprender el idioma, pero también me metí a clases de inglés”, puntualizó.

A la vez que aprendía, se interesó por el trabajo que realizaban las enfermeras y le preguntó a otra mexicana por esa labor, pero se dio cuenta que hay compatriotas a los que no les gusta ayudar a salir adelante a otros: “yo empecé a ver el trabajo de las enfermeras y me interesó, le pregunté a una mexicana sobre lo que realizaban y ella solo me dijo que yo nunca podría hacer eso y entonces pensé que algunas personas de tu misma nacionalidad te hacen el camino más difícil”, expuso.

Tiempo después, Amparo Ramírez, tuvo la oportunidad de entrar a una escuela de enfermería vocacional, para ese entonces, ya tenía 3 hijas más: Eva Desiree, Jordan Erandi y Brianna Zyanya Gutiérrez, por lo tanto, le era muy complicado trabajar y estudiar: “mi esposo trabajaba muy duro, pagaba los gastos de la casa y sostenía a la familia, pero yo tenía gastos personales y recientemente había comprado una minivan, por lo que dejar de trabajar no era una opción”.

Su madre, Eva Solano Martínez le ayudó cuidando a sus pequeñas: “me daba miedo entrar a una escuela de enfermería, pero quería hacerlo y mi mamá me ayudó cuidando a mis hijas, incluso se fueron una temporada a vivir a México, porque durante el día yo estudiaba y en la noche trabaja como asistente de enfermería”.

A pesar de esos momentos complicados, Amparo pudo graduarse como enfermera vocacional: “fue un proceso difícil, tenía que presentar diferentes exámenes y la misma compañera que me había dicho que nunca lo iba a poder hacer, me repetía que no iba a pasar el examen porque era algo muy complicado, pero lo hice y me sentía más satisfecha en ese momento, que cuando me gradué en México”, comentó.

Con el paso de los años logró tener un mejor trabajo, pero Amparo tenía la intención de seguir estudiando para ser una enfermera registrada: “empecé a trabajar en otro lugar, ya era enfermera vocacional, ya me iba mejor, mis hijos estaban creciendo, pero me estanqué y se me olvidó mi sueño de seguir estudiando y ser enfermera registrada”.

A la fecha, llevaba más de 22 años como enfermera vocacional, pero fue hasta hace 2 años que su hermana Isaura de la Torre Solano, también enfermera vocacional y su hija Eva Desiree Gutiérrez Ramírez graduada como enfermera registrada, la convencieron de que volviera a estudiar.

“Hace dos años empecé a estudiar en línea junto con mi hermana Isaura, mi hija Evita y mis hijas del alma Ems y Elaine, todas ellas han sido de gran ayuda en este logro, me han apoyado con las tareas y con el uso de la computadora, sobre todo me han levantado cuando las fuerzas me abandonaban y ya no quería continuar con las clases, el covid-19 nos cambió la vida a todos y fue muy complicado asistir a las clases y hacer nuestras prácticas”, detalló.

Amparo y su hermana viajaron a Puerto Rico a realizar sus prácticas profesionales, donde hicieron exámenes diagnósticos de covid-19 y aplicaron vacunas en contra de este: “fue muy bonita la experiencia, a los lugares que llegábamos nos recibían muy bien y decían ya llegaron las mexicanas, las Gutiérrez”, la relación que mantenemos con mis amigos los cubanos es muy bella y tenemos el propósito de que sea eterna” expresó.

La Universidad de Puerto Rico es una escuela reconocida y aceptada en Estados Unidos, su precio es mucho más barato que cualquier otra escuela dentro de ese país, por lo que personas de diferentes países que tienen el español como primera lengua, se sienten motivadas para estudiar ahí: “este año hicimos nuestras prácticas profesionales en Puerto Rico, fuimos las primeras mexicanas residiendo en Estados Unidos en asistir a este programa, la gente de Puerto Rico es muy amable, los profesores son excelentes, la mayoría de los estudiantes son cubanos, pero tuve compañeros dominicanos y peruanos”.

A pesar de los momentos complicados que vivió al inicio de su vida en los Estados Unidos, Amparo Ramírez Solano reconoció que ha sido muy bendecida, pues se ha encontrado con personas que le han apoyado: “ahora en el trabajo, yo ayudó a los que se encuentran conmigo, porque en su momento yo hubiera necesitado a alguien como yo. Sobre todo, me siento muy satisfecha que, a esta edad, donde la mayoría de mis contemporáneos están jubilados, yo estoy empezando una etapa más en mi vida y al fin logré hacer realidad mi sueño, el rodearme de gente joven me da energía y alegría, pero el saber y sentir que mi esposo, hijos, familia y amigos me apoyan, me hace muy feliz”, concluyó.