Las lluvias que se registraron a finales de agosto y principios de agosto en el estado de Puebla revivieron la polémica generada por la mala planeación del llamado Barrio Smart en la zona de lo que fuera la antigua estación del ferrocarril en esta ciudad.

Como cada año el lodo, el agua negra estancada son el pan nuestro de cada día en el llamado “mercado de sabores”.

El cruce que se encuentra en área no solo es peligroso durante la tormenta pues por él bajan miles de litros de aguas negras provenientes de la zona de Cabrera, Rancho Gamboa y los Solares. El agua encuentra una pendiente natural para trasladarse desde la zona poniente al oriente del municipio atravesando la ciudad y dejando a su paso afectaciones de todo tipo.

Es un peligro para los conductores y peatones, la fuerza del líquido marrón bota alcantarillas y las personas corren el riesgo de caer en ella tanto como de ser arrastradas por la velocidad y fuerza del río urbano que se forma.

Los automovilistas se han quedado parados en medio de este torrente ya que el agua se introduce a los motores paralizando la maquinaría.

Pero ahí no acaba el problema, cuando pasa la tormenta el lodo y el agua se quedan parados sobre el piso de la antigua estación del ferrocarril donde diariamente se venden alimentos por las mañanas.

Pese al constante llamada por parte de vecinos, vendedoras, clientes y ciudadanos en general, el gobierno local no ha puesto una solución a este problema; “ojalá salubridad se diera una vuelta para ver en qué condiciones se tienen que vender y consumir los alimentos, el agua estancada puede generar enfermedades, pero al Ayuntamiento no le importa, porque dicen que solo sucede cuando llueve”, apuntó una de las clientas de este lugar.

La antigua estación del ferrocarril es un punto turístico importante ya que en ella se pueden degustar los tradicionales tacos placeros por lo cual es necesario mantener una buena imagen del área, se requiere ya un drenaje pluvial en la calle tres poniente, para captar toda esa agua y llevarla a la barranca que realmente se encuentra a dos cuadras de la zona.

Este Barrio Smart, vendido como un área inteligente y el primero en Latinoamérica, a consideración de los atlixquenses fue un capricho de Tony Gali, pese a que el recurso era más necesario para reconstruir la ciudad tras el sismo, los negocios el entonces gobernador de Puebla obligó a que se construyera por encima del descontento general de los habitantes de esta ciudad, en él se invirtieron más de 10 millones de pesos.