Entre el ir y venir del coronavirus hay cosas que comienzan a volver. Una de ellas fue la tradicional Lectio Brevis que la IBERO Puebla celebra como banderazo de salida al inicio de cada ciclo escolar. Marginada el año pasado por la agudeza de la pandemia, la primera edición virtual de la ceremonia permitió contar con la participación de la Dra. Tania Reneaum Panszi, secretaria ejecutiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 

Antes de la lección breve dirigida a la Comunidad Universitaria, la Dra. Lilia Vélez Iglesias, directora general Académica, recordó que estudiar en una institución jesuita supone que cada estudiante sea visto como un ser humano único al que se le acompañará durante su preparación como una persona sabia, compasiva y humana. 

Tras 17 meses de emergencia sanitaria, se asoman motivos de esperanza como la oportunidad del retorno gradual de la Comunidad IBERO Puebla a los espacios físicos, lo cual avanza de la mano del proceso de vacunación y los aprendizajes de autocuidado adquiridos en este tiempo. 

La Universidad Jesuita se asume preparada para recibir a la nueva generación de estudiantes con la puesta en marcha del modelo híbrido que busca garantizar la calidad académica al tiempo que se salvaguarda la salud de la Comunidad. Así lo expresó el Mtro. Mario Patrón Sánchez: “asistir a la universidad es un privilegio que no puede aceptarse sino con clara consciencia de ponerlo al servicio de los demás”. 

Como principal actor de la Universidad, el alumnado está llamado a tener una participación e incidencia sensibles con el entorno. En respuesta, el Rector de la IBERO Puebla se comprometió a mantener una atención activa ante las necesidades e inquietudes de los jóvenes, especialmente en tiempos de grandes cambios. “Una auténtica educación de calidad y con pertinencia social requiere de la integralidad de la formación”. 

El final del verano siempre arrastra una ola de melancolía por distintos frentes. Ya sea por el azote de las lluvias o el final de las vacaciones, muchas personas ven en el mes de agosto un punto de vacío que se llena de recuerdos. Para Tania Reneaum, revivir la época en que ingresó a la Escuela Libre de Derecho implica volver a experimentar ese vértigo del inicio de una nueva etapa en la vida. 

A través de un mensaje grabado en plano secuencia, la abogada brindó a los estudiantes de nuevo ingreso algunas claves para iniciar la vida universitaria: no tener miedo a equivocarse y a cambiar los hábitos de aprendizaje; tener en mente que estudiar una carrera es un privilegio que debe ser usado para el bien común; cultivar la constancia y la paciencia, y no olvidar los orígenes propios. 

Reneaum Panszi recorrió un largo camino antes de saber que quería dedicar su vida al servicio; su formación le permitió encontrar una combinación de disciplinas que le permitieron apostar por la defensa de los derechos humanos. “No siempre se tienen las vías muy definidas de cómo ayudar, pero uno puede tener la corazonada de que lo que le pasa a una persona es injusto”. 

Este instinto la impulsó a mantener una actitud crítica en todos los estratos de su vida y a desarrollar un amor por la formación permanente, virtudes que le ayudaron a construir un equipo multidisciplinario y de alta incidencia social a su paso como directora de Amnistía Internacional México. 

La universidad enfrenta a los estudiantes a nuevas cualidades personales impulsadas por la sensación de vulnerabilidad. Recordó que el cuidado familiar es algo que debe ser valorado, pues es parte fundamental de quienes somos y de cómo se saca provecho de la vulnerabilidad. “No es casualidad que hoy esté aquí: es el producto de haber estudiado, de mi esfuerzo y de mis circunstancias”. 

Revive la inauguración de cursos en https://www.youtube.com/watch?v=-8Ow8r6tPFg