Mujeres militantes del PAN se pronunciaron a favor y en contra de que la dirigencia estatal sea encabezada por una mujer, cargo para el que se perfila la actual dirigente  Genoveva Huerta Villegas.

 Ana Teresa Aranda Orozco comentó que en este momento no impugnarán la determinación del CEN pues confían en una rectificación y además todavía no sale la convocatoria.

Otro grupo de mujeres panistas celebró que el líder nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés Mendoza, haya determinado aplicar la paridad de género en las dirigencias estatales de ese partido.

Rodríguez y Sobrado por el empoderamiento de las mujeres

La diputada local, Mónica Rodríguez Della Vecchia, enfatizó que el CEN del PAN tiene todo su respaldo por esta acción afirmativa cuando en el país siete de las 32 dirigencias estatales son encabezadas por mujeres.

Consideró que Puebla es un ejemplo de empoderamiento de las mujeres al convertirse en la primera entidad del país que tuvo una mandataria estatal del albiazul gracias al triunfo de Martha Erika Alonso Hidalgo.

La también diputada electa añadió que no puede haber panistas en desacuerdo con esta medida pues desde los inicios del PAN se incluyó a las mexicanas, quienes se han ganado sus espacios trabajando en las campañas.

A su vez, la diputada federal, Verónica Sobrado Rodríguez, secundó el respaldo a la dirigencia nacional y dijo que los cambios a favor de las mujeres deben empezar a realizarse desde la propia casa.

La diputada electa, Carolina Beauregard, hizo un llamado a los panistas para no permitir las divisiones en el partido al recordar que el verdadero enemigo es Movimiento de Regeneración Nacional.

Piden cancha pareja para hombres y mujeres

Ana Teresa Aranda Orozco dijo que es increíble que, habiendo un delegado del CEN permanente en Puebla, la dirigencia nacional desconozca que hay tres aspirantes masculinos al cargo de líder estatal.

Mencionó que los panistas deberían tener el derecho de elegir a quien debe estar al frente del partido, especialmente considerando el alejamiento de los militantes ante una dirigencia estatal cerrada, con mala atención y que mostraba rechazo a tener como candidato a presidente municipal de la capital a Eduardo Rivera Pérez, cuando los militantes y otros partidos de la alianza lo pedían.

La panista reconoció que Marcos Castro es parte de este grupo que desde hace tiempo busca el rescate del partido pues los resultados no han mejorado mucho. En 1998 se consiguieron alrededor de 400 mil votos y en la última elección se llegaron a 520 mil.

Ana Teresa Aranda comentó que todas las personas, incluida Genoveva Huerta, merecen respeto, sin embargo, al frente del partido debe haber alguien que no ponga sus intereses personales por encima del instituto político. Con el rechazo a la paridad de género en la competencia por la dirigencia se busca eso.