Ximena Méndez Talavera, es egresada de la carrera de Trabajo Social, originaria de la Ciudad de México y encontró en la gente de la región de Atlixco la oportunidad de aportar su granito de arena para la reconstrucción del tejido social entre los ciudadanos de esta parte del estado de Puebla, así como la revaloración del trabajo en el campo empezando por los mismos campesinos.

 ” Tienen un hueco en su relación social, ambiental y comercial”, relató la hoy denominada técnico social dentro del programa federal “Sembrando vida en la región del Popocatépetl”.

El programa

Es, lo denominó Ximena, el programa estrella de la Secretaría del Bienestar del gobierno de la República, busca la reforestación de más de un millón de hectáreas a nivel nacional, pero el trabajo que hacen la dupla de técnicos operativos y sociales va más allá de eso, están enseñando a las familias a pescar.

Con el fin de incentivar la participación en “Sembrando vida en la región del Popocatépetl”, se les entrega mensualmente la cantidad de 5 mil pesos, de los cuales disponen de 4 mil 500 para reinvertir y hacer más solvente la manutención familiar, los otros 500 son de ahorro, pero además son constantemente supervisados, para que el recurso no se pierda como en otros programas de otros sexenios.

En esta región del Popocatépetl son cuatro los municipios que están participando: Atlixco, Atzitzihuacan, Tochimilco y San Diego la Meza Tochimiltzingo, en ellos son mil los registrados, pero casi 6 mil los beneficiados, porque se busca involucrar a todos los miembros de un hogar en el proceso de producción del campo.

La mayoría de los sembradores y sembradoras, tienen una producción de pequeñas parcelas, solo en Atlixco tienen una cosecha más elevada. Es en los municipios rurales donde ha habido mayor participación y aceptación, sin embargo, en comunidades de Atlixco la reforestación no es una prioridad, ya que prefieren rentar sus tierras que hacerlas producir ellos mismos, pese a eso se está trabajando, aunque a un paso más lento que el resto.

En específico en Atzitzihuacan se trabaja con sembradoras y sembradores, de sorgo, amaranto, chocolate, maíz pozolero. En Atlixco con hortalizas y legumbres. En San Diego la Meza con mezcal.

Además, cada grupo ya tiene su vivero y una pequeña fábrica.

La reconstrucción del tejido social

Este programa está permitiendo a la par la reconstrucción del tejido social, ya que, al formar parte de él, cada uno de los inscritos tiene la oportunidad de ser presidente, secretario o tesorero de su grupo, sin pago de por medio, eso genera una corresponsabilidad con su compañero para lograr las metas y retos.

De la mano esto va la modificación de la estructura de consumo que tenemos actualmente donde la gente quiere las cosas rápido y a la mano, sin importar de dónde viene, quién la cosechó ni siquiera que contiene nos importa. “Lo que estamos haciendo, es generar un propio espacio de conciencia de consumo en los podios sembradores, el principio básico vamos a comprarnos entre nosotros”, relató.

Y, además, cuando se logre la comercialización directa de sus productos, generará en un futuro la deserción de la idea del sueño americano y entonces los sembradores y sembradoras y sus descendientes se quedarán en sus comunidades.

Ximena relató que el programa inició en el 2020, la primera etapa fue la del levantamiento del padrón y coto trabajo, fue difícil debido a esa memoria de incumplimiento que tienen la mayoría de ellos de otras épocas, pero tras pasar esa barrera, ahora es comenzar con recuperar sus relaciones sociales, que tenían rotas;

 “Difícil fue convencerlos, por eso mismo, por la memoria de las familias, porque alguna vez no les cumplieron; fue en las localidades más urbanizadas donde fue más complicado, porque son más escépticas, fue más fácil en las más alejadas. Anduvimos voceando para que participaran”, recordó.

Comercialización.

Otro de los grandes conflictos con los que se encontraron al inicio del programa fue que los campesinos se sentían desplazados, en el proceso de compra venta esto debido a que ellos mismos por diversas razones, prefieren vender su producción a un intermediario, pero a la vez desean participar en el trato directo con el cliente.

Ante esto, el grupo de 10 técnicos, 5 operativos y 5 sociales, asignados a esta región del Popocatépetl, de primera instancia los condujeron al consumo entre ellos, además de que a través de la red que tejen con todas las coordinaciones del estado se promueve la compra venta y hasta el trueque entre los que participan en el programa. En la comercialización también se cuenta con el gobierno a través de empresas que pueden adquirir la producción, pero de una forma directa con el sembrador o sembradora.

El tianguis.

Además, como un ejercicio social y productivo, se realizará el primer tianguis, que es un encuentro entre los sembradores y el público en general, que por primera vez ellos puedan promover su producto, ver que se vende que no saber cómo tratar al cliente directamente.

Será el próximo 30 de julio en la plazuela de San Jerónimo Coyula, 10 am a 5 pm se permite tanto la venta y compra directa cómo el trueque. Es abierto al público, apelando a las medidas de prevención sanitaria. “Esperamos sea el primero de muchos, dijo la técnica.

Se expondrán: artesanías, plantas producidas por el propio sembrador, semillas, mezcal amaranto, alimentos preparados, helados, galletas, de todo. Para el trueque los visitantes pueden llevar artículos que sean de interés.